“Los buenos libros se escriben para que gusten a sus autores; luego a Dios o al Diablo, o quizá a ambos; y en tercer lugar, para nadie”. Juan Carlos Onetti
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martes, 4 de agosto de 2020
lunes, 3 de agosto de 2020
Adiós a…
Pablo
Aranda
Málaga, 26 de
abril de 1968-1 de agosto de 2020) fue un escritor y columnista español.
Obra
La otra ciudad (finalista del VII Premio
Primavera; Madrid, Espasa Calpe, 2003). 280 páginas.
Desprendimiento de rutina (I Premio Diario Sur de Novela
Corta; Málaga, Arguval, 2003). 192 páginas.
El orden improbable (Madrid, Espasa Calpe, 2004). 312
páginas. Ucrania (II Premio Málaga de
Novela; Barcelona, Destino, 2006). 296 páginas.
Fede quiere ser pirata (II Premio de Literatura Infantil
Ciudad de Málaga, Madrid, Anaya, 2011). 128 páginas.
Los soldados (Barcelona, El Aleph Editores, 2013).
176 páginas.
El colegio más raro del mundo (Madrid, Anaya, 2014). 184
páginas.
El protegido, Barcelona, Malpaso, 2015.
La distancia, Barcelona, Malpaso, 2018.
domingo, 2 de agosto de 2020
sábado, 1 de agosto de 2020
viernes, 31 de julio de 2020
Un clásico, Villaespesa
Una vuelta con
los clásicos, el almeriense Francisco Villaespesa, abanderado del Modernismo
español, durante el primer tercio del siglo XX, prolífico autor de una variada
obra, sobre todo lírica, pero sobresalientes sus cuentos y novelas cortas que reúne
Berenice, editorial del grupo Almuzara, en un único volumen, El último Abderramán y otras novelas cortas (2018),
editado y anotado por Pedro M. Domene.
La crítica ha dicho:
La narrativa de Villaespesa, como también su poesía, está repleta de imágenes y metáforas vibrantes y efectistas, e irrumpe con voluntad transformadora en un panorama literario mayoritariamente naturalista. El amor, la fina transparencia entre lo real y lo soñado («A veces creo que no existes en la realidad…»); el anhelo y el deseo; lo invocado; la inconsistencia de la materia («Su cuerpo, así envuelto asumía un no sé qué de inmaterial, de casi impalpable»), recrea una atmósfera ensoñadora, lejana e irreal, en donde los adjetivos y las descripciones vehementes y detallistas crean una realidad paralela. Once son las novelas cortas que comprenden este volumen publicado por la editorial Berenice. Cada uno de estos relatos es puntualmente definido por Pedro M. Domene en la introducción. Aunque la mayoría de las temáticas tienen como eje principal el oriente musulmán y todo lo relativo a su cultura, también está presente el mundo rural, como en el relato Amigas viejas, y algunos textos en donde la temporalidad carece de importancia porque solo el amor parece tener presencia, como es el caso de la novela epistolar La marcha de la antorchas. Encabeza este volumen, El último Abderramán, la más famosa de todas las novelas de Villaespesa, ambientada en la ciudad nazarí de Granada, con la Alhambra como su epicentro de ficción. Zas! Madrid, Emilia Lanzas. 22/07/2018.
La recopilación de la obra
prosística del autor modernista en este libro ha sido obra de Pedro M. Domene,
escritor, al igual que Villaespesa, almeriense, que nos ofrece en la primera
parte del volumen un extenso estudio de la vida y la obra de Villaespesa,
encuadrándole siempre como uno de los máximos exponentes del modernismo, un
movimiento, como decíamos antes, siempre en busca del refinamiento y la floritura. Es decir,
de la descripción al detalle de la belleza, en contraposición de otros movimientos
coetáneos que solo se ocupaban de lo práctico.
Si bien los textos aquí recogidos
son tomados por M. Domene, siguiendo ciertas pautas, como novelas, el lector
podrá encontrar otras que le hagan pensar que en realidad hablamos de cuentos
largos. En todo caso, resulta interesante conocer la obra prosística de un
autor al que fundamentalmente se le conoce por su poesía.
Aunque este volumen nos presente
once historias bien distintas, podemos encontrar entre ellas ciertos elementos
comunes, como ese cierto halo de romanticismo, los finales trágicos, el gusto
por el orientalismo, la religiosidad y las venganzas bien estudiadas. La Orilla de las Letras, Cristina
Monteoliva, 26/10/2018.
El último Abderramán y otras novelas cortas
se nos presenta con el propósito de recoger la narrativa completa de
Villaespesa y reúne once obras que el escritor fue publicando, refundiendo y
agrupando según sus intereses o los intereses editoriales del momento, por lo
que no es raro que cambie títulos o cree nuevos que agrupan a varias de ellas,
lo cual puede despistar al investigador, no así en el caso de Pedro M. Domene,
autor de esta edición crítica que ha trabajado en ellas a lo largo de veinte
años de su existencia y que, por consiguiente, sabe de lo que habla. Es la suya
una edición crítica que integra el esclarecedor estudio preliminar que
introduce al volumen, el cual no llega nunca a abrumar al lector con farragosos
datos eruditos, pues es la suya una edición destinada al gran público lector y
no solo a los especialistas. El citado crítico añade una somera bibliografía y
esclarece términos, expresiones y datos que aparecen en los textos con notas a
pie de página, nunca tan desmesuradas ni agobiantes que lleven a distraer la
atención del lector del itinerario central de la lectura. Cuadernos
del Sur. Diario Córdoba, José Antonio Sáez, 22/12/2018.
Con este
título, El último Abderramán y otras novelas cortas, de Francisco Villaespesa
(Laujar, Almería, 1877-1936), Domene reúne toda la producción narrativa del
precursor almeriense. Escribió muchísimo, Valle-Inclán
lo llegó a comparar con Lope de Vega.
Vivió 58 años y escribió 51 libros de poemas, 25 obras de teatro y 11 novelas
cortas. Sus relatos y cuentos son de un alto nivel creativo, fruto de las
exigencias de la estética del modernismo español. Así, el escritor José
Antonio Sáez nos apunta que el error de Villaespesa fue
vincularse excesivamente a ellas y no evolucionar hacia posturas estéticas más
comprometidas; no llegó a despegarse del modernismo más escapista tal como lo
hicieron Valle-Inclán, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado
y Rubén Darío.
En este
volumen, Pedro M. Domene tiene el propósito de recoger la obra menos conocida,
su prosa. En estos años de investigación el crítico esclarece muy bien la
trayectoria literaria de Villaespesa. Está estructurado en cuatro partes: la
primera es un estudio preliminar titulado "El Modernismo y Francisco
Villaespesa", donde nos introduce y detalla todos los datos sobre este
escritor olvidado. Es muy interesante y didáctico este trabajo para el
conocimiento de la trayectoria de la vida y la obra de este poeta que se nos
presenta como un escritor romántico, digno heredero de Espronceda,
Byron, Bécquer,
aunque menos heroico y más próximo a la bohemia decadente de fin de siglo. Nos
aporta la interesante relación que mantuvo con Rubén Darío y con sus compañeros
de viaje, Manuel Reina, Ricardo Gil, Salvador Rueda, Manuel Machado, Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez. En segundo lugar aparece
"Notas a la edición", en donde complementa con fuentes, apuntes y
curiosidades para conocer plenamente a este modernista inmenso. Añade una
tercera parte, "Bibliografía esencial", sobre el estudio de este
autor. Y finaliza con las 11 novelas cortas. Los diablos azules, InfoLibre, Carmen Canet, 27/07/2019.
jueves, 30 de julio de 2020
Cuaderno en blanco
Julio
Inauguramos un
julio que nos devuelve el recuerdo de que empezamos un caluroso verano, y el
anuncio de vacaciones de suplementos, páginas de cultura y editoriales. Los
primeros días transcurren con la lectura de Los
fuegos de otoño, de Irène Némirovsky, narradora francesa, que tanto he
leído, y que ahora propongo para Los diablos azules, antes de que el suplemento
de InfoLibre se vaya de vacaciones durante el mes de agosto; otras lecturas se
asoman a mi mesa y las tardes discurren entre calurosas y el alivio que nos
permite el atardecer.
Pongo punto y
final a la lectura y una reseña a El
viaje infinito, la novela, 50, de José Luis Muñoz. Un curioso peregrinaje
por hoteles de todo el mundo
Un breve amor
de juventud de Frida Kahlo durante una breve estancia en París, 1939, despierta
mi interés y me pongo con su lectura. Corazón.
Frida Kahlo en París (2019) es una curiosa crónica sobre la estancia de la
pintora y activista mexicana.
Julio nos
despide de Juan Marsé, el escritor que inventó Barcelona, sus barrios para
contarnos cómo estábamos encerrados con nuestros juguetes, esa últimas tardes
con Teresa, o si te dicen que caí. Adiós al Marsé de tantos buenos momentos de
lectura, de sabia literatura, y del recuerdo de ese joven que un día, sin
apenas pensarlo, se convirtió en uno de los mejores narradores del siglo XX.
miércoles, 29 de julio de 2020
Mariana Enriquez
... me gusta
Una realidad destruida
Las variaciones
de un género que cuenta con más de un siglo de
existencia, esa finalidad estricta que permitiría una definición de lo fantástico,
o de la ciencia ficción, resulta un propósito imposible porque el considerable número
de aproximaciones propuestas evidencian la flexibilidad del concepto y la
perplejidad de los críticos que se han empeñado en bosquejarlo. El género
ha evolucionado en
sus formas, en su temática, y se suele
dar el mismo nombre a los cuentos con apariciones de diablos, fantasmas o
vampiros que a las mejores ficciones de Borges o los relatos extraordinarios de
Cortázar, quienes se sirvieron del género fantástico como herramienta de
discusión política, e hicieron uso de este género para caracterizar al
peronismo desde diferentes puntos de vista. La literatura tiende a romper el
escenario, o ese marco real donde se desenvuelve la historia a contar, y fue
Tzvetan Todorov quien, en Introducción a
la literatura fantástica, consideró como cercanos los géneros extraños,
maravillosos y fantásticos, siendo este último la línea que dividiría los dos
anteriores. El relato fantástico ha provocado, a lo largo de la historia, un
interrogante en el narrador, en el protagonista y en el lector acerca de los
sucesos que se van contando e invita a pensar si aquello está pasando, si es
producto de la imaginación, o si se considera un elemento sobrenatural. Al
final de la historia, dos posibles aclaraciones, lo sucedido es fruto de la imaginación,
o es real aunque se desconoce. La vacilación entre estas dos explicaciones caracteriza
al relato fantástico, y la elección que hace el lector de cualquiera de estas dos
opciones responde a los géneros mencionados. David Roas califica lo fantástico
como la inclusión de un elemento sobrenatural o imposible que transgrede las
leyes que organizan el mundo; lo fantástico recrea una realidad para destruirla
y quebrarla a partir de la introducción de un fenómeno imposible que nos
inquieta y nos angustia.
Mariana Enriquez
(Buenos Aires, 1973) ha dado muestras, más que suficientes, en sus dos colecciones
de relatos, Los peligros de fumar en la
cama (2009) y Las cosas que perdimos
en el fuego (2016) para hacernos pensar que su escritura crea escenas
inquietantes con personajes que se mueven en el doble filo de una realidad concreta
y de una fantasía abstracta, y que aciertan a vivir rescatándose de las
múltiples posibilidades de una muerte cierta. Con Nuestra parte de noche, un texto de más de seiscientas cincuenta
páginas, Premio Herralde de Novela 2019, sostiene el pulso narrativo de
una historia de amplio y largo aliento, una propuesta de compleja estructura
que juega con el tiempo real y el ficticio, con las idas y venidas de una
ficción narrativa de corte fantasmal porque de lo que se trata es de poder dar
cuenta de un miedo que resulta difuso, y de escapar de una Orden secreta, o si
cabe de un dios salvaje, para dejar constancia de un lugar innombrable en el
que se mueven un padre y un hijo, Juan y Gaspar, al tiempo que Enriquez dará cuenta
de un viaje que atravesará Argentina, desde Buenos Aires a las cataratas
de Iguazú, un periplo que resquebrajará sus emociones más básicas, mientras el
lector observa cómo se desangran porque el viaje que ambos emprenden les lleva
al germen histórico de la maldad y de las luchas de poder en un país que
siempre estará en deuda con los desaparecidos durante la dictadura militar de
finales de los setenta y ochenta; la narradora realiza un auténtico viaje a los
infiernos, y al centro mismo del universo de las familias argentinas, se sirve
de la literatura de género de un rigor absoluto, y construye una historia de
terror que con explicitud y entusiasmo, y en ocasiones hasta con un aire
festivo, asume los tópicos de las formas populares del gótico precedente, y añade
toda una provisión de mitología ocultista que se sublima en un extraordinario
relato.
Leídas las
primeras cien páginas, Nuestra parte de
noche, resulta una novela de amplios registros, rastrea la huella de Walsh
que con acierto escribió sobre San La Muerte, o un Borges que se esforzó en dar
a conocer la mitología islandesa, y la deuda de la brujería de Chiloe, recogida
en el excelente libro En la Patagonia
(1977) del novelista y explorador Bruce Chatwin, que de alguna manera se integró
en la sociedad argentina porque mantiene su devoción a un San La Muerte, obliga
a visitar las rutas con santuarios al Gauchito Gil, y Enriquez mezcla o iguala con
toda una saga de mitología ocultista. En realidad, los personajes de este
relato sobreviven y se abren a todas las posibilidades interpretativas de una
historia de familias perversas, sectas malignas y rituales sangrientos que
quedan envueltos en una oscuridad que perturba, y que como lectores vamos
aceptando, porque las voces narrativas que se dejan oír admiten un fatalismo cercano
a las crueldades de esa realidad política vivida en el país sudamericano. Esta
novela se convierte en un tratado sobre la maldad, aunque conlleva dosis de amor
y de lealtad a la figura humana que nos recuerda a historias de lugares
encantados, tipo penumbras de Stephen King, apocalipsis de Cormac McCarthy, o
fotogramas de Polanski, sin olvidarnos de los citados Borges, Cortázar y Ocampo.
El mundo que Nuestra parte de noche pretende
que veamos y reconozcamos es aterrador, aunque de alguna manera pueda tratarse
de una novela sobre el deseo incontrolable que se vincula con la muerte y una
violencia extrema; en sus páginas se exhibe un minucioso morbo, nos habla de desaparecidos,
de cuerpos torturados y violados y, finalmente, poseídos por almas negras. Y es
una novela política sobre la Argentina en la segunda mitad de siglo, sobre las
dictaduras y las familias omnipotentes que realizaban atrocidades y nada
ocurría, sobre la exigencia de mantener viva la memoria, aunque la leamos como
una historia de apariciones que Mariana Enriquez venía sintetizando en varios
libros anteriores y que poéticamente ofrece la imagen constante de una tierra
en la que cuando se escarba conduce, inexcusablemente, al hallazgo de huesos
humanos.
Mariana Enriquez, Nuestra
parte de noche; Premio Herralde de Novela; Barcelona, Anagrama, 2019; 671
pp.
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