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miércoles, 18 de febrero de 2026

Centenario Medardo Fraile

EL ARTE DE NARRAR BREVE

 


 

        Los cuentos de Medardo Fraile constituyen uno de los conjuntos narrativos más valiosos de la segunda mitad del siglo XX en España. Un testimonio imprescindible de lo vivido por las mujeres y los hombres de la generación de los niños de la guerra». Sus relatos resultan de una belleza singular, implacables, finos y perfectos, acabados. Tesoros, tan ajenos a los modos y modas sociales que cuando se leen sus cuentos se tiene la sensación de una singular extrañeza, en el sentido de una originalidad, diferente y peculiar, una literaria difícil de encontrar. Medardo Fraile se había propuesto escribir un tipo de cuento que trascendiera la anécdota, y concebido de esta forma se sitúa en el extremo mismo de la expresión narrativa donde no cabe error posible. Su cuentística, tan actual desde hace setenta y cinco años como hoy, oscilaría entre el realismo de Chejov y el minimalismo de Carver, representante del realismo sucio norteamericano.

Vida y obra

 

        Medardo Fraile nació en Madrid el 21 de marzo de 1925, ciudad donde transcurre su infancia y vive la Guerra Civil; estudió Filosofía y Letras en la Universidad Complutense, y también se doctoró en 1968. Su primer volumen reúne doce cuentos publicados en revistas de la época y se titula Cuentos con algún amor, que muestra algunas de sus características notorias: la frase corta y sencilla, de notable adecuación al relato, una prosa descriptiva animada por el vigor de las imágenes, de estructura simple, narrado todo en tercera persona. En 1956 obtiene el Premio Sésamo por “La presencia de Berta” y sus relatos y colaboraciones aparecen en las prestigiosas revistas, Monteagudo de la Universidad de Murcia, creada y dirigida por el gran conocedor del cuento Mariano Baquero Goyanes y, sobre todo, en Ágora, fundada por Concha Lagos en 1958. En 1959 se publicará su segundo libro, A la luz cambian las cosas, en Torrelavega (Santander), y el mundo narrativo característico del madrileño se confirma en esta colección de relatos:

        Desde su llegada a Inglaterra, en 1964, Fraile escribe nuevos relatos y su obra se expande por el ancho mundo. Cuentos de verdad (1964) recibiría el año siguiente el Premio de la Crítica; la noticia le llegó al autor al volver de un paseo por el Jardín Botánico de Londres. En 1967 se traslada a la Universidad de Strathclyde, en Glasgow, Escocia donde, según él mismo atestigua, ha visto reediciones de su obra y ha escrito la mayor parte de ella: Descubridor de nada y otros cuentos (1970), Con los días contados (1972), Ejemplario (1979), la edición de los Cuentos Completos (1991) que incluía todos sus libros de relatos hasta el momento y veinte cuentos más que habían aparecido en publicaciones periódicas; nuevos premios se sumarán a su historia literaria: el de La Estafeta Literaria en 1970 por “Yo no soy un ovambo” y el Hucha de Oro de la Confederación Española de Cajas de Ahorros por “El Mar”, en 1971.

  


 

      La gran innovación de Fraile ha consistido en la creación de un tipo de cuento distinto y ajeno al realismo social de los años cincuenta; es decir, su preocupación literaria por el hombre como ser individual le apartaría de la problemática histórica y colectiva del momento sin que por ello impliquemos su ausencia social o ética, en la vida de esos años; pero sus cuentos no postulan, al menos en su mayoría, secuencias políticas del momento.  Algo tardíamente publicó Autobiografía, en 1986, su primera y única novela.

 

Cuentos

 

                Contrasombras (1998) ofrece veintinueve cuentos, con algunos temas recurrentes en su obra, una mera anécdota sublimada, hechos de apariencia trivial, recuerdos de melancolía inevitable, historias de soledad y decadencia; en realidad, el efecto de la espontaneidad y de la integridad, características que siguen emocionando al lector por su eficacia bien trabajada. Este libro autentifica, aún más, el concepto de que los textos de Fraile constituye un mundo coherente, aunque su diversidad, incluso, los dramáticos, puedan leerse por separado. Una característica que añadir a este conjunto, la luz que rivaliza con el propio título, y la verdad con cierto humor y una sutileza que deja en el lector un poso de belleza y de insatisfacción. La lucha por la libertad pregonan las buenas y pobres gentes de Ladrones del paraíso (1999), meros aprendices en el arte de sobrevivir, unos delincuentes.  El humor y la ironía traspasan la crítica implícita en estos relatos que quieren ser fragmentos de una realidad marginal a la que vivimos cada día, tan efímera como intemporal. Trece cuentos, cuatro inéditos y el resto de colecciones aparecidas anteriormente; los más extensos “Claudina y los cacos” y “Operación La Mancha”, forman parte de ese universo de un Fraile imperecedero y capaz de encontrar la forma de transmitir su mundo literario. La prosa justa, la sobriedad de los vocablos elegidos, quedan sometidos a la expresividad que otorga el lenguaje, en este caso, como en “Tregua”, ejemplo de la jerga del hampa.       

  


 

              Desde su atalaya escocesa donde vivió entre sus libros, su familia, y los pájaros y ardillas que se asomaban a su jardín, el escritor volvía, una y otra vez, a un Madrid desconocido e impersonal. Viajó por medio mundo impartiendo conferencias y dando lecturas, participando en seminarios sobre temas españoles, o sobre su obra. Una mañana, el 9 de marzo de 2013, se durmió en su casa de Glasgow, ciudad donde había paseado buena parte de su vida, y sus historias y los personajes de sus relatos nos recuerdan que fue uno de los grandes narradores de la segunda mitad del siglo XX.

 

 

ÉTICA Y CÍVISMO

 

        Literatura y periodismo favorecen todo tipo de interconexión cultural o artística; el periodismo nace en el Siglo de Oro, con gacetas o noticias cortas; Larra funda, en el XIX, numerosas publicaciones, sus artículos son un referente literario; Unamuno consideró el periodismo como una contribución a la historia literaria; practicaron el género, Maeztu, Machado, Azorín, Baroja y Ortega y Gasset; más tarde Azaña, Rivas Cherif, Cela, Umbral, Sánchez Ferlosio o Vicent.

        De zona fronteriza caracterizaba María del Pilar Palomo los textos periodísticos de Fraile, actividad que cosechó durante años y recogió en compilaciones. Para el autor, todo texto es unitario y cada obra opera como un contexto, sin referentes externos. Su obra periodística confirma su humanismo, intimismo, autobiografismo, su amor por España y el humor. A media página (2012) recoge sus colaboraciones en Cuadernos del Sur, diario Córdoba; testimonios, lecturas y curiosidades que distribuye en los apartados, “Cartelera de España”, “Los españoles como problema”, “Confidencias inofensivas”, “Saldo de reflexiones” y “La obra y su gente”. Un breviario secular que obliga a pensar, deja constancia de un conocimiento propio, y para ajenos un libro que uno se cree a medida que lee, o provoca discusión porque el contenido general de A media página adquiere una especial responsabilidad en el discurrir del tiempo, tanto los artículos de carácter documental como los de ficción. Fraile, atento a lo mediático, estos textos indagan sobre la naturaleza de las palabras.