Páginas vistas en total

sábado, 10 de diciembre de 2016

Caricaturas



Jack London
100 años





12 de enero de 1876
San Francisco, California, Estados Unidos -22 de noviembre de 1916 (40 años)
Glen Ellen, California

viernes, 9 de diciembre de 2016

Jasone Osoro



…me gusta

 
ESCAPARATES
       El filósofo Hegel escribió que «la contradicción es la raíz de toda manifestación vital». Si entendemos esta sentencia como algo transcendente, buena parte del argumento de Greta (2007), la novela escrita originalmente en euskera de Jasone Osoro (Elgoibar, 1971), muestra esa actitud irreal de las cosas o, incluso, la búsqueda de otra identidad, vivencias que desembocan en el desamor y en esa suma de contradicciones que, de alguna manera, provocan reacciones distintas en el ser humano y conforman nuestra verdadera existencia. Oscar, Greta y Ana forman un curioso triángulo en el que, más que una historia de amor, se cuenta la angustia existencial que sufren cada uno de ellos en su vida. Lo más sorprendente el personaje que da título al libro: un maniquí con el que, el joven Oscar, mantiene una especial relación que se remonta a su pasado inmediato y a sus recuerdos familiares, a un antiguo bazar, negocio regentado por su abuela Lola, lugar donde siempre ubicó a Greta. La obsesiva relación del joven adquiere tales dimensiones en la historia contada por Osoro como para montar toda una trama en torno a este fetiche, capaz de romper el equilibrio humano entre los dos jóvenes amantes.
       Oscar se debatirá entre esa dicotomía que supone el auténtico amor a Ana y esa especie de deuda que tiene con su pasado familiar, representado por Greta, aunque el personaje a lo que, realmente, se enfrenta es a su propio miedo, a ese extraño sentimiento que reina sobre su vida y se convierte en una especie de deseo al revés. Cuando el joven entiende que su relación ha llegado a un callejón sin salida, decide salir de una sociedad ortodoxa en la que siempre ha vivido y viajar a la capital para buscarle un escaparate a su maniquí, pero la realidad más recalcitrante es la de encontrar su identidad y poder así construir un futuro junto a Ana.
       Con un diálogo perfectamente ejecutado, la novela fluye a lo largo de los tres capítulos que encabezan sus protagonistas, para que cuenten de primera mano sus experiencias. En la ciudad, otro mundo se asomará a la vida de Oscar y, superada la prueba, el relato termina con un brevísimo epílogo, en realidad, un guiño humorístico que le otorga el sentido último a la historia. Cierta técnica cinematográfica recuerda al mejor García Berlanga en su tratamiento, en realidad un alegato a la soledad e incomunicación de la raza humana que Osoro explicita, con una perspectiva distinta, no excluye el erotismo esgrimido por el cineasta valenciano en secuencias de sus mejores películas pero que, en Greta, la narradora dulcifica con humor y hasta lo subraya en un personaje secundario, Smoke, cuando este contempla, sobre la cama de un mugriento hostal, una lámina, El beso, de Klimt.







GRETA
Jasone Osoro
Barcelona, Seix-Barral, 2007

jueves, 8 de diciembre de 2016

Jasone Osoro



… me gusta 
                            

OTRA MIRADA INDISCRETA

       Jasone Osoro (Elgoibar, 1971) propone en diecisiete textos, algunos de extensión muy breve y precedidos, además, de un poema, no menos breve pero igual de ingenioso, todo un entramado argumental en torno a los conceptos del amor y de la sexualidad humanas. Un total de treinta y cuatro piezas escritas con un lenguaje extremadamente desenvuelto, con una plasticidad de imágenes poco habituales en la narrativa contemporánea. Lo que se ofrece en Desnudos (2002) es una visión libre de esa condición manifiesta de las relaciones de pareja entre mujeres y hombres que se ven envueltos en las vivencias que nos proporciona esa ventana indiscreta a la que todos nos asomamos y de la que, por su carácter y su contenido, no nos atrevemos explicitar.
       Visto el conjunto, Osono ofrece en estos relatos esas patologías sociales que actualmente conforman nuestra privacidad más íntima, además de esa otra visión de totalidad en que se resume toda nuestra vida, aunque, resumiendo parte de los sentimientos de la narradora, sólo al final de su mensaje muestra esa condición existencial cuando afirma «dura aunque, también, dulce y amarga y nos obliga a aprender a vivir con las dos caras (...); la vida—continua la autora— está hecha de pesados nudos que tenemos que ir soltando hasta quedarnos desnudos» o al menos esa es la visión que nos ofrecen los diferentes textos en cada una de las piezas que componen el puzzle, Desnudos, breves relaciones de pareja que terminan por resaltar esa confusa interpretación que le damos al amor. Argumentalmente, estos relatos muestran todas esas pasiones humanas, ambientadas y desarrolladas en medio de un escenario tan abierto y patético como es la gran ciudad, puesto que en su diversidad ocurren muchas de las anécdotas contadas, el metro, los patios vecinales interiores, los grandes almacenes, una barra americana, lugares y expresiones de nuestro tiempo tan voluptuoso como las historias que se cuentan aquí. El lector encontrará unas relaciones de pareja que se sustentan por la emoción que nos otorga esa sucesión de nuestros días, pero sobre todo descubrirá la patética visualización de esas vicisitudes que se muestran a diario y que, de alguna forma, sirven para ese juego imaginario con que se sustenta nuestra vida, alimentada esta vez por la ficción y la emoción que pueda desprenderse de está. Con los relatos de títulos tan equívocos como «La cuerda de Rebeca», «Tortugas», «Plancha» o «Huele a lejía» se alcanza ese clímax deseado y esperado; otra cosa son los poemas que sirven para metaforizar ingeniosamente esa otra parte de la secreta intención de la autora. Sin duda, escandalizar, incluso poéticamente.







DESNUDOS
Jasone Osoro
Barcelona, Seix-Barral, 2002

miércoles, 7 de diciembre de 2016

El microrrelato



…me gusta



Los orígenes del microrrelato español

       La editorial Menoscuarto publica, Un centímetro de seda, una antología editada por Darío Hernández que incluye a Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca, Luis Buñuel o Francisco Ayala.


       De precursores o, tal vez, de pioneros debemos calificar, siguiendo a Darío Hernández, que en su reciente trabajo, una Antología del microrrelato español, titulado Un centímetro de seda (2016), incluye una nómina de autores entre los que se encuentran Juan Ramón Jiménez, Ramón Gómez de la Serna, Federico García Lorca, Luis Buñuel, Francisco Ayala, y también José Moreno Villa, Benjamín Jarnés, Jorge Guillén, Antonio Espina, José Bergamín, Ernesto Jiménez Caballero, Enrique Jardiel Poncela, Samuel Ros y José María Hinojosa, nombres claves en la cultura española del siglo XX, cuyos textos bastante desconocidos no dejan de sorprender además de contribuir a un auge que hoy se convierte en noticia con cada volumen publicado de este creciente “nuevo” género que como leeremos en el documentado estudio de Darío Hernández se remonta a los inicios del Modernismo y el final de las Vanguardias. Cuarenta textos precursores que pertenecen a una época de formación y tanteo, y por entonces de una indefinición genérica aún.

Los autores
       Juan Ramón Jiménez iniciaría en España un género que se perfila ya en muchas de sus obras misceláneas; en este volumen se recogen cuatro de sus micros, y se incluyen textos de Moreno Villa, al que Darío Hernández le otorga un lugar preeminente en la historia del microrrelato español; Ramón Gómez de la Serna, calificado como el micrómano; a Jarnés lo califica como el trangresor; microtextos de Jorge Guillén; el Bergamín aforístico que en su obra El cohete y la estrella (1923) introduce algunos microrrelatos, en este caso “Herodes” y “No estaba muerta”, y los otros dos en un suplemento de la revista malagueña, Litoral (1926).
Bergamín
       Cuatro son también los microrrelatos lorquianos que, de alguna manera, evocan su mundo poético y su peculiar integración de tradición y vanguardia en un universo simbólico inconfundible; hay otros cuatro, provocadores y de potente imaginería superrealista, de Luis Buñuel, el conocido director de cine que, como él mismo afirmaba, “hubiera dado todo gustoso a cambio de poder ser escritor”; en la misma línea dos textos de José María Hinojosa, y cierra el volumen un conocido texto vanguardista de Francisco Ayala, Susana saliendo del baño, que el granadino publicara en la mítica revista Gallo, en 1928.

       Un conjunto de textos resume los orígenes del microrrelato en España y delimitan los orígenes históricos del género en la literatura española a través de estos catorce nombres, porque como explica el propio Darío Hernández,”los escritores que merecen entrar a formar parte del grupo de precursores del género en lengua española son aquellos que comenzaron a cultivar la micronarrativa entre los inicios del Modernismo y el final de las Vanguardias”.

Antonio Espina
La edición
       La introducción resulta un curioso estudio sobre los orígenes históricos y un apunte breve aunque esclarecedor de los catorce autores incluidos; una treintena de notas, que abundan en referencias bibliográficas que complementan el estudio; además se cita la procedencia de los textos que se recogen en Un centímetro de seda. Una curiosidad que, como leemos en este volumen, convierte en alegría cualquier acto literario porque siempre es buen momento de celebración de un excelente microrrelato.








Un centímetro de seda. Antología del microrrelato español. Orígenes históricos: Modernismo y Vanguardia; edición de Darío Hernández; Palencia, Menoscuarto, 2016; 98 págs.



     

martes, 6 de diciembre de 2016

Juan Carlos Onetti



… me gusta

EL MUNDO NARRATIVO BREVE DE ONETTI

             
       Cuando en 1994 aparecieron los Cuentos completos de Juan Carlos Onetti Montevideo, Uruguay 1909-Madrid, 1994), el escritor español Antonio Muñoz Molina subrayaba que «los lectores del cuentista uruguayo habíamos aprendido que algunos sueños pueden convertirse en verdad: cada uno de sus relatos, por ejemplo, es un sueño realizado». Del escritor uruguayo se ha llegado a afirmar que su prosa alcanza una maestría indiscutible en la plasmación objetiva de profundas vivencias subjetivas; sus personajes habitan en un mundo cerrado, empeñados en vano en huir de su realidad convencional para terminar más aislados en otro mundo creado por sus propios sueños.
       La producción cuentística de Onetti data de 1933 cuando publica «Avenida de Mayo-Diagonal Norte-Avenida de Mayo». Precisamente con este cuento se inicia la colección Tan triste como ella y otros cuentos (2002) que nos devuelve la memoria narrativa breve de tan singular escritor, y se cierra con «El perro tendrá su día», publicado en 1976, aunque después de esta fecha hay constatados unos doce cuentos más, publicados tanto en América como en España. Ya en estos primeros textos se acumulaban gestos y acciones sin demasiado sentido, incluidas situaciones violentas, junto a una atmósfera de incoherencias que desembocaban en auténticas pesadillas. En sus cuentos, no abundantes en el conjunto de su producción, como señala el crítico Joaquín Marco en el prólogo-estudio a esta edición, se han percibido desde siempre planteamientos novelescos simplificados en los cuales se potencia esa intensificación del dramatismo que en las novelas no es tan visible. Como en el resto de su obra, por sus cuentos desfilan antihéroes, seres humanos insatisfechos, condenados al fracaso; quizá por eso, el autor ha indagado con empeño en el sentido de la existencia humana explorando todo aquello que concierne al misterio de sus vidas.
       En Onetti, efectivamente, el mundo narrativo se cierra y constituye una estructura orgánica y, como tal, permanece suficiente en sí misma, relacionada y coherente en cada una de sus partes—añade el crítico Marco. Por poner un ejemplo, Rodríguez Monegal señalaba cómo Santa María, el espacio inventado por el escritor, es la ciudad mezcla de Buenos Aires y Montevideo. «Santa María la fabriqué como compensación por mi nostalgia de Montevideo», llegó a escribir el propio Onetti. Sólo así, este espacio creado, se convierte en un modelo personal de ciudad. «Leyendo a Onetti—afirmaba Muñoz Molina—uno va sin darse cuenta convirtiéndose en uno cualquiera de sus personajes. A través de sus textos conoceremos la dulzura triste, el desengaño ilusionado, la desesperación tranquila, la compasión cruel, los placeres de la mentira y las potestades furiosas de la verdad». Otro de los recursos que determinan el conjunto de sus cuentos es el tiempo, el narrador se permite cualquier libertad con él. El autor domina cualquiera de los efectos temporales y es capaz de pasar de un pasado a un pretérito pluscuamperfecto. Nada en el mundo de Onetti traiciona la esencialidad de sus historias y la justificación nos la proporciona el propio autor «nadie, nadie puede saber cómo ni por qué empezó esta historia— y aún añade algo mucho más esencial—el narrador sólo está autorizado a intentar cálculos en el tiempo, puede reiterar los nombres de sus personajes, rogar explicaciones, incluso se le está permitido fracasar», pero precisamente en esos fracasos se encuentra la mejor voz narrativa de Juan Carlos Onetti.  





TAN TRISTE COMO ELLA Y OTROS CUENTOS
Juan Carlos Onetti
Barcelona, Lumen, 2002

lunes, 5 de diciembre de 2016

Enrique Murillo



… me gusta
¿QUÉ LE PASA A ESTE MUNDO?
              

       ¿Qué le pasa a nuestro mundo? ¿Por qué lo hemos convertido en un infierno? ¿Qué nos ocurre a nosotros en realidad?, se pregunta Enrique Murillo (Barcelona, 1944) en su segunda novela Qué nos pasa (2002), una historia, en apariencia, muy sencilla pero que encierra no pocas claves de nuestra actitud y de la visión que tenemos ante nuestra propia existencia y, por añadidura, lo que nos queda de nuestros recuerdos. El motivo inicial del relato se encuentra en una infancia pasada entre cromos y libros de aventuras que llevarán al protagonista de esta novela, Arturo, a realizar un viaje, muchos años después, a la mítica ciudad de Atenas, concretamente, para ver las emblemáticas ruinas del Partenón y de la Acrópolis. Con estos datos se trata, evidentemente, de una historia trivial que se parece mucho a esa metáfora o búsqueda de una identidad de muchos personajes de recientes novelas y que incluye un relato psicológico al uso.
       En realidad, la vida mediocre de este personaje ha transcurrido en la verdulería familiar, pero en la actualidad es un hombre divorciado, de mediana edad que ha conseguido un premio de la lotería que lo sacará de su rutina durante, al menos, unos días. Más que nada se trata de un retrato robot de uno de los muchos personajes que pueblan nuestras ciudades, que se sienten torturados por los sucesivos fracasos que han ido alimentando sus vidas: la rutina, el matrimonio roto, problemas de relaciones personales, amores fortuitos y poco gratificantes y, además, su único deseo vehemente esperado durante años de poder viajar se ve frustrado una vez en la ciudad de Atenas, donde una vez instalado se resiste a salir de su hotel, incorporarse al grupo expedicionario e incluso fracasa en una aventuresca relación con una de las mujeres que ha conocido, Adela. La novela se transforma así en una mezcla de desdoblamiento porque, en ocasiones, no llegamos a entender la actitud del personaje. Quizá porque lo que se cuenta sobre él es tan nimio que faltan datos de su pasado que dejen entrever su presente. Tal vez, lo que nos propone Murillo con su fábula sea ese problema, el que se percibe en una sociedad de masas, al drama que conlleva en sus últimas circunstancias y, por consiguiente, a la anulación del individuo como tal. Nunca hasta el momento el ser humano ha logrado estar tan sólo y ha experimentando la sensación de no ser nadie pero sueña y experimenta que vive en una realidad que no le corresponde. Lo cierto es que, momentáneamente, los sueños y las mentiras se convierten en esa especie de válvula de escape en la que nos aferramos para hacer más soportable nuestra vida cotidiana.
       Enrique Murillo es autor de una colección de relatos, El secreto del arte (1984), mezcla de conflicto de identificaciones y ambigüedades y de la novela El centro del mundo (1988), esta vez indagación sobre la vida y la muerte, posee una seguridad narrativa sorprendente, realiza un visible juego entre lo evidente y lo oculto, sus textos provocan una intensa mirada de desolación que le lleva a una reflexiva visión de su propia realidad y la de sus propios personajes, creados bajo un histriónico humor que muestra lo más sórdido que puede desentrañar la vida misma.






QUÉ NOS PASA
Enrique Murillo
Barcelona, Destino, 2002

domingo, 4 de diciembre de 2016

Desayuno con diamantes, 90



ALEJANDRA PIZARNIK, PROSA COMPLETA


       Alejandra Pizarnik murió en 1972, a la edad de treinta y seis años, de una sobredosis de somníferos. Lo que había intentado hacer en tres ocasiones anteriores se materializó el 25 de septiembre. Durante mucho tiempo su obra se convirtió en una reliquia porque su Poesía, llegó a escribirse con mayúscula. Hoy está considerada como una de las figuras más relevantes de la poesía hispanoamericana del siglo XX y a la publicación de La extracción de la piedra de la locura y otros poemas (1992), en España, ha seguido, la edición de su Poesía completa (Lumen, 2000) y, en estos días,  la de su Prosa completa (2002), en esa búsqueda que ella misma calificaba como el de una «escritura densa y llena de peligros a causa de su diafanidad excesiva». Había empezado a publicar muy joven y en 1955 apareció, La tierra más ajena, un libro que sorprendió por el culto que la autora dispensaba a la palabra; siguieron La última inocencia (1956), Las aventuras perdidas (1958), Árbol de Diana (1962), Los trabajos y las noches (1965), Extracción de la piedra de locura (1968) y El infierno musical (1971). Hubo una época en que ella vivió como una poetisa romántica y dramática, envuelta en el misterio inexplicable de la vida.
       Alejandra Pizarnik había nacido en Buenos Aires, el 29 de Abril de 1936, en una familia de inmigrantes de Europa Oriental. Estudió Filosofía y Letras en la Universidad de la capital argentina, y más tarde pintura con Juan Batlle Planas. Entre 1960 y 1964 vivió en París donde llegó a trabajar para la revista «Cuadernos» y colaboró en algunas editoriales francesas. Publicó poemas y críticas en diversos diarios y tradujo a Antonin Artaud, Henri Michaux, Aimé Cesairé e Yves Bonnefoy. En la Soborna se especializó en Historia de la Religión y Literatura Francesa. En 1969 consiguió una beca Guggenheim y en 1971, una Fullbright. Aprovechó la ausencia de un fin de semana de la clínica donde estaba internada para poner fin a sus días con una sobredosis de seconal. Quizá por todo esto, la melancolía, la soledad y el aislamiento, son los elementos de los que se compone, tanto su poesía como su prosa, pero por otra parte ponen de manifiesto—como señala Ana Nuño— en el prólogo a la Prosa completa, rasgos que admiten ser interpretados como la prueba que pudieron llevar a su autora al suicidio e incluso antes a la locura.
       La presente edición recoge, por primera vez, la obra dispersa en prosa de la autora argentina, ofrece una ordenación cronológica, rescata textos, sobre todo de crítica literaria que estaban dispersos por revistas literarias de difícil acceso y da a leer el conjunto de una obra, breve, pero con la intensidad que antes apuntábamos: relatos, treinta y uno en total, humor, en realidad algunos bocetos, teatro, una pieza titulada, Los perturbados entre lilas, artículos y ensayos, sobre Cortázar, Michaux, Molinari, Breton, Borges y Bioy Casares y algunos más referidos a cuestiones de literatura y finalmente, prólogos y reportajes, algunos fechados en París y Buenos Aires. Se incluye una entrevista que Martha Isabel Moia recogía en la edición española de El deseo de la palabra (1972) y que ofrece algunas claves sobre su vida y su obra. La prosa de Pizarnik resulta interesante porque, en sus relatos, por ejemplo, se muestran algunos de los motivos de su lírica, léase, la seducción por lo imposible, la tentación de un silencio, la escritura considerada como si de un acto ceremonial se tratara, un hecho que incluye temas recurrentes para ella, una y otra vez, como la vida, la muerte, la libertad, el pasado, deteniéndose en la infancia, y los espejismos que esta proyecta sobre nosotros. Buena parte de sus ensayos se inscriben en la tradición lírica literaria francesa que recurren a los nombres de Michaux, Bataille, Lautréamont. Otra faceta importante que puede verse en la brevedad de estos textos es el humorismo de sus prosas y el tratamiento que de este hace, sobre todo porque en muchos de ellos puede rastrearse la figura del autor de Alicia en el país de la maravillas, porque incluye la jocosidad del inglés y el desenfado con este trataba sus temas. La autora del prólogo señala, por otra parte, la muestra de cronopios que unen la obra de Cortázar con la de Pizarnik, maestros indiscutibles de toda una tradición literaria.







PROSA COMPLETA
Alejandra Pizarnik
Barcelona, Lumen, 2002