AMANECERES
María Ángeles Pérez
MATILDA
Llegaste un 23 de abril, con un libro bajo el brazo y, hoy ya puedo brindar por ti, por tu deseado nacimiento. Tu hermana, Teresa, aterrizó en plena pandemia de COVID y tú en un mundo rodeado de guerras incertidumbres y confusiones, dominado por cuatro locos interesados en adquirir más riqueza y mucho más poder, a pesar de todo, has llegado a un hogar anidado y mecido por la cuna del cariño y del amor. Tus mamás te miran embelesadas haciéndose infinitas preguntas sobre lo que te pueda deparar el destino y yo, desde esta ventana diviso el puerto de Bristol, la ciudad que te ha visto nacer, proyectando para ti un futuro lleno de cuentos y de historias que aún pienso que te podré contar, el tiempo lo dirá, y mirando tu enternecedora cara ya me estoy acostumbrando a llamarte así, Matilda, nombre de origen germánico que según dice la leyenda viene cargado de fuerza y de poder y, a lo lejos, diviso un pequeño halo de luz, y pienso que podrá ser tu estrella, esa que te deberá guiar por esta senda enigmática y desconocida y que nos hemos acostumbrado a llamar con una sencilla palabra: vida.

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