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miércoles, 19 de marzo de 2025

Hoy invito a…


María Ángeles Pérez

 

AMANECERES

AGUJEROS

 

       Recuerdo que, cuando era una ingenua e inocente niña, criada en un entorno rural, mi madre me mandaba “tapar el agujero”; con ello se refería al conducto que unía la zona donde se refugiaban las gallinas, durante la noche, del lugar donde pasaban el día, en total libertad, para no ser devoradas por las violentas e insaciables zorras nocturnas. Hoy decimos que vamos a tapar unos agujerillos aprovechando la suerte de que nos ha tocado la lotería. Otros la transforman en “bujero”, rayando en la vulgaridad, con la finalidad política de llamar la atención de sus seguidores. También sentimos cierto temor al oír hablar de agujeros negros porque nos imaginamos un lugar oscuro, por el que podemos ser engullidos, y no lograríamos salir. Por cierto, para agujero negro, tirando a insoportable, ese en el que tuvo que sumergirse Melania Trump, en forma de sombrero tramposo, el día de la inauguración presidencial, quizá para esquivar, públicamente, el beso traicionero de su marido y para ocultar al mundo el rostro de sumisión y de pena que se le avecinaba en el negro futuro de su particular agujero.

 

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