Vistas de página en total

martes, 15 de noviembre de 2016

Gemma Pellicer



… me gusta
MALEZA VIVA

                             
       Sobrevivimos a cualquier movimiento, y nuestra vida se convierte en una auténtica metáfora de la mutabilidad de la existencia humana, de la apariencia y del artificio como esa cualidad intrínseca del ser. Gemma Pellicer (Barcelona, 1972) muestra una auténtica operación de búsqueda a través de los sugerentes microrrelatos que componen Maleza viva, el segundo libro de la escritora, tras La danza de las horas (2012), su primera incursión en el género que tan bien conoce. Pellicer se cuestiona la ambigua percepción humana acerca del tiempo, o el prodigio que palpita bajo lo cotidiano, que en sus textos son tratados con una sensibilidad y una lucidez asombrosa.
       Un breve “Paisanaje”, auténtico prefacio, abre el libro y enuncia uno de los temas axiales del volumen: el de la mutabilidad propia de la condición humana, mutabilidad que en este primer texto toma la forma de una inquietante visión metafórica sobre el microcosmos que se agita en el interior de la maleza, esa maleza viva, o hierba mala, envuelta en el suave sonido que proporciona el ruido de la tempestad. Y lo mejor del volumen, para establecer parámetros comprensibles en el lector, la narradora divide su obra en dos grandes partes: “Puntos de luz” y “Herbolario”, y en ellas la autora se interroga con una sutileza más que notable acerca de cuestiones como el lado irracional y amenazante que esconde la realidad cotidiana, “Historia de fantasmas” y “Tiovivo enmascarado”, la caducidad de los días o el tiempo,“En caída libre”, “Consunción” y “El día mengua”, el sentimiento de vértigo y el vacío “Deseo maquinal”, “Ojos de vaca”, “Entresueño”), o la incertidumbre que encierra esa noción de una identidad “La mujer que no era”, como el mejor ejemplo de esa incertidumbre cotidiana, y no menos insólita.
       En la segunda parte se acentúa ese concepto surrealista del devenir, aunque sobresale en una primera imagen, esa aguda reflexión sobre la ferocidad inextricable que late bajo la apariencia tranquilizadora de la naturaleza, “Crestas de gallo”, “Verano” y “Puesta de luna”), son escenas en las que Pellicer toma partido, aunque más que en el conjunto anterior la autora articula en esta serie de textos un discurso de tono más irónico contra los efectos de la intervención humana en el entorno natural, “Supervivencia” y “Alimaña”, dan fe de ese compromiso, pero también el mundo de las fábulas o de los mitos completan el trazado de la segunda sección: bosques, la visión del arca de Noé, Dios y el Diablo, o incluso la figura de Jesucristo, incluso ninfas y hombres-lobo, constituyen otros tantos nuevos pretextos para meditar sobre los temas apuntados. Y como puede apreciarse, en la mayoría de estos textos, los breves y/o los más extensos, se perciben esas pulsaciones de “la brevedad de la vida” y ofrecen el mejor espejo que refleja la precariedad, la inmediatez y la urgencia que caracteriza a nuestro tiempo. Quizá por este, y no otro, motivo, Gemma Pellicer se sirve de la micro-ficción porque, junto a la lírica representa nuestra capacidad para sintetizar el tiempo, incapaces de dilatar el instante vivido, y frente a la inseguridad que se presupone del futuro.
       Maleza viva demuestra la potencia y el valor intrínseco de la palabra, la importancia de una comunicación calculada, y en igual proporción meditada, entre ese artefacto que se presupone entre el hecho literario y el lector que propaga con su mente y su imaginación la posibilidad de un entorno más agradable, y es así como Gemma Pellicer moldea sus presunciones recurriendo al mejor efecto lírico, microrelato o en alguna de sus mejores líneas acercándose al aforismo, efectos de una escritura que se funden con la extrañeza de un mundo donde aun quedan resquicios de una visión donde el humor se confunde con la dureza y la incomprensión de una realidad, sin duda la nuestra que ofrece esa variedad de perspectivas de la que la autora catalana sale tan airosa porque consigue que vida y literatura se unan en una misma dirección.







Gemma Pellicer
Maleza viva
Zaragoza, Jekyll & Jill, 2016; 124 págs.


lunes, 14 de noviembre de 2016

Desayuno con diamantes, 87



LA MAGIA DE HARRY POTTER


       Harry Potter joven aprendiz de brujo que Joanne K. Rowling hizo nacer en un café de Edimburgo se ha convertido en el fenómeno editorial más importante de los últimos tres años desde apareciera el primero de los cuatro libros en el mercado, Harry Potter y la piedra filosofal (1997), al que han seguido Harry Potter y la cámara secreta (1998), Harry Potter y el prisionero de Azkaban (1999) y este mismo verano aparecía, simultáneamente, en Estados Unidos y el Reino Unido, Harry Potter y la copa de fuego (2000). Los tres primeros títulos están publicados en España por Emecé Editores y para la primavera del próximo año se espera la  cuarta entrega.

       Joanne K. Rowling (Bristol, Inglaterra, 1965) nunca podía imaginar que ese joven aprendiz de brujo nacido, inicialmente, en un viaje en tren de Manchester a Londres, y cuyas aventuras empezaba a fraguar por la década de los noventa, la llevaran hasta la lista de los libros de los más vendidos en buena parte del mundo. Las cifras no dejan de sorprender: de la primera entrega ha se han llegado a publicar un millón de ejemplares, está traducida a 30 idiomas y se distribuye en 115 países el total de la serie asciende a treinta cinco millones en todo el mundo. En España las cifras, aunque menos alarmantes, no dejan de ser notorias: de la primera parte se han vendido 100.000 ejemplares y va por la decimotercera edición, de la segunda 75.000 y lleva ocho ediciones y de la tercera, aparecida en Abril, unos 50.000 y cinco ediciones.
       ¿Qué ocurre con este chico huérfano, de pelo negro indomable, con gafas que rompe a menudo y que después de vivir durante diez años unos insufribles malos tratos con la familia Dursley descubre que sus padres fueron unos conocidos magos que murieron misteriosamente y que él ha sido admitido en el Colegio Hogwarts de Magia?

La saga

       El fenómeno Harry Potter pertenece a toda una saga de niños con un destino predeterminado que se cumple a lo largo de la historia de la literatura y en cuya memoria figura junto a otros nombres universales como Oliver Twist o la desgraciada Cenicienta porque, una vez que el niño Harry ha quedado huérfano, será acogido por unos tíos y un gordito primo que lo odian y le hacen la vida imposible. A los 11 años la vida del joven Potter dará un vuelco cuando es aceptado como aprendiz de brujo en una conocida institución y descubre que existen dos mundos, el de los muggles, es decir, aquellos que no creen en la magia y el de otro paralelo donde habitan toda una legión de seres mágicos. Lily y James Potter habían sido la bruja y el mejor mago que habían pasado por las aulas de Hogwarts hasta que un día «Quien-tú-sabes», esto es, lord Voldemort, hizo cumplir una poderosa maldición diabólica y los hizo desaparecer. A partir de este momento, cuando Hagrid le explica al sorprendido Harry su pasado, su vida cambiará porque el señor Dumbledore, director de la escuela, lo ha hecho llamar y se convertirá en su protector contra la lucha del terrible lord.

Literatura juvenil

       Es curiosa esa desfasada afirmación acerca de los libros escritos para un público juvenil como si esa fuera una edad determinada en la que hubiera de leer algo prescrito y a esos lectores hubiera que alimentarlos con aquello que podemos considerar «políticamente correcto». Pero las fantasía juveniles de hoy pueden ser tan maduras como para que cualquier lector pueda adentrarse en su  mundo y poder reflexionar sobre lo que puebla esa fantasía. Quizá por ellos, en estos últimos años del siglo que acaba de terminar, los autores que no han considerado la literatura infantil y juvenil con ese categórico sentido han poblado sus historias con aspiraciones mucho mayores, interesar a cualquier lector en sus aventuras, casos de Dahl o Ende y ahora ocurre algo parecido con Rowling, cuyas nuevas vicisitudes no defraudan. Con Harry Potter y la cámara secreta, esa perspectiva va camino de considerar a este niño como un clásico de la literatura juvenil. Su autora derrocha mucho más ingenio que en su aventura anterior y continúa ofreciendo a sus lectores las preguntas que el inquieto Harry se está haciendo continuamente, una vez instalado en la institución, tales como ¿el paso del malvado Voldemort por la escuela de magia? ¿por qué expulsaron a Hagrid de ella? ¿qué ocurre con algunos fantasmas que conoce?
       Las novelas de J.K.Rowling suponen una crítica al universo que rige los mecanismos de la sociedad, quizá por ello haya que ver en ellas, algunos aspectos sobre la tolerancia, la lucha de clases, la moralidad, la justicia que harán que, sobre todo, el niño Potter perciba la magnitud de tales valores y actúe tratando mantener un equilibrio en su propio mundo, poblado de peligros y en el que, lamentablemente, ha de decidir por sí mismo.
               En la tercera entrega, Harry Potter y el prisionero de Azkaban, la escritura de esta  singular narradora crece, porque Rowling es capaz de escribir un tipo de narración que afecta a toda ella como si de algo orgánico se tratara, puesto que enlaza perfectamente con ese concepto moderno de novela de aprendizaje ya que asistimos al crecimiento del niño y a su educación en la singular escuela. Los acontecimientos se acumulan en esta parte y, entre otras aventuras, reaparece Sirius Black, un siniestro personaje encerrado en una terrible prisión por su asociación con el malvado Voldemort. Su misión será destruir al pequeño Harry y éste tendrá que indagar en su pasado para combatirlo; cuando esto ocurre se dará cuenta de que muchas de sus heridas aún siguen abiertas, aunque aún conserva la amistad de sus fieles amigos, Ron y Hermione.
               Lo peculiar en esta serie de libros es esa continua idea de falsa impotencia que suelen tener los jóvenes, incapaces de dar rienda suelta a sus fantasías. Si La historia interminable presentaba el mundo de Fantasía como alternativa a un imaginación sin fin, el caso de Harry Potter no deja de ser diferente, aunque en este caso la magia sea el ingrediente principal de los textos, un mundo poblado de poderes secretos y el descubrimiento de aquellas cosas que los mayores nunca te dejan hacer.

Cuento de hadas
       La biografía de Joanne Kathleen Rowling parece haber sido sacada de un cuento de hadas. Se graduó en la Universidad de Exeter en Francés y Literatura Clásica, trabajó para Amnistía Internacional y vivió una temporada en Portugal donde conoció a su marido y tuvo una niña. Divorciada volvió a Inglaterra subsistió durante algún tiempo del subsidio de desempleo mientras cuidaba de su hijita de tres meses y empezaba a escribir las aventuras del niño Harry Potter. Envió su primer libro a varias editoriales que rechazaron el original hasta que un avispado agente literario confió en ella y se produjo el milagro en 1997. Unos meses más tarde se convertía en la primera autora del Reino Unido y conseguía, durante semanas, el primer puesto del libro más vendido. Lo demás pertenece a la fantasía, hoy se encuentra escribiendo una nueva a ventura de las siete que comprenderán la serie.

domingo, 13 de noviembre de 2016

sábado, 12 de noviembre de 2016

Carlos Peramo



… me gusta

VECINOS


      Siempre resulta gratificante descubrir una ópera prima que muestra tener tanto talento en el difícil arte del relato corto, aunque la presente colección de cuentos Vecinos (2000) se abra con una nouvelle, de cierta extensión, que muy bien podría no encajar en esa definición que caracteriza a un puñado de páginas y más bien habría que decantarse por la clasificación de novela corta, en su sentido estricto, que formaría un único volumen. Pero habrá que pensar que Carlos Peramo (Barcelona, 1967) haya querido incluir cinco cuentos más, de una extensión variada, pero de una coherencia estructural, para conformar su primer libro como una apuesta mayor.
       Nada sabemos de este autor que por la ficha que acompaña a la fotografía de solapa, ha desempeñado varios empleos y trabajos y que recientemente ha ejercido de profesor de Técnicas de Novela y Cuento en el Aula de Letras de Barcelona. Es este un detalle que no escapa a una atenta lectura puesto que la estructura narrativa de estos cuentos está lograda casi milimétricamente hablando.
       Tanto Vecinos, el cuento extenso que le proporciona al autor el título del volumen, como el resto de las cinco historias recrean un mundo homogéneo, una atmósfera común que otorga a las historias la categoría de excelentes exposiciones narrativas, con una información dosificada, un detallismo extremo, un ambiente claustrofóbico que recrea espacios interiores, fundamentalmente, cierto suspense en la ejecución de las historias y un final apenas vislumbrado. Todas estas características son las muestras inequívocas de un autor que es capaz de ofrecerse, a priori, a sus lectores, ofreciéndoles ese minimalismo cotidiano del que participamos todos y cada uno de nosotros hasta llegar a la obviedad misma que nos impone la rutina. Esta colección de relatos, también hay que decirlo, resultan tan sorprendentes como crueles, violentos en alguna medida y ciertamente obsesivos, una característica que en caso de este autor se convierte en una actitud porque hacia la mitad del primer cuento, en una de las tantas conversaciones que sostienen estos vecinos, el fotógrafo afirma, que «no se alcanza nada sin obsesión». Quizá por este motivo y no otro, los caracteres que infunde el autor a sus personajes pertenecen a ese mundo obsesivo donde la necesidad de defenderse para ellos es la justificación de su existencia misma, quizá, también por ello, psicológicamente hablando, duden o se sientan engañados, sean arrogantes o tengan unos celos que desembocan en la ridiculez. La repetición de símbolos o esquemas narrativos no empobrecen el desarrollo de cada una de estas historias, caso de los animales y sus dueños, más bien muestran la contundencia de un devenir urbano, salpicado de peligrosas actitudes humanas.
       Si nadie puede elegir a sus vecinos y éstos, a la larga, aparecen en nuestras vidas como perturbadores molestos del diario trasiego, quienes, de verdad, sientan esta actitud en sus carnes, les aconsejo ojear esta colección de cuentos con la secreta convicción de que al final su conciencia condicionada se sentirá aliviada porque nadie en toda su comunidad puede resultar un monstruo tan obsesivo como algunos de los que aquí nos describe, tan magistralmente, este singular escritor que es Carlos Peramo.







VECINOS
Carlos Peramo
DVD, Barcelona, 2000


miércoles, 9 de noviembre de 2016

Juan Bonilla



… me gusta
DESEO Y REALIDAD

               
       Juan Bonilla (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1966), se acerca, con este nuevo libro de relatos, La noche del Skylab (2000), casi a la perfección del género, si es que no lo consigue, sin ánimo de exagerar. Su estilo es tan personal como su prosa fluida y remansada, justa en su medida y precisión, inteligente en el tratamiento del léxico. Sus temas son universalistas, calificativo que se me ocurre, porque uno de los cuentos que contiene este libro, «El dios de entonces», por su tratamiento, bien puede leerse en la América Latina que se recorre de norte a sur, o el titulado «Las revelaciones del profesor Vogtheim» que haría las delicias de los lectores en esa vieja Europa, sabia y rencorosa, un relato estremecedor que narra el profético alzamiento nazi por boca de un profesor judío y nos permite confundirnos en una visión teológica del asunto tratado; pero sobre todo porque el libro contiene «La ruleta rusa», un texto que podría convertirse en la muestra de lo mejor que se escribe en relato en la actualidad narrativa española o en una ejemplar muestra para nuestros guionistas de televisión, faltos como están, de una poderosa imaginación creadora.
       La noche del Skylab reúne catorce cuentos que recogen diversos planos de la realidad y contienen una desbordante imaginación sustentada, esencialmente, en lo fantástico y lo irreal, además de ofrecer la mejor ironía del gaditano, lo más profundo de su sarcasmo y ese finísimo humor que cala lentamente, y quizá, para determinar estas características aún más, la visión más insolente que de una sociedad pueda  proyectarse, una sociedad que, evidentemente, no parece gustarle, en absoluto, al escritor. Autor de las recopilaciones, El arte del yo-yo (1993), El que apaga la luz (1994) y La compañía de los solitarios (1999) entre todas reúnen, junto a la presente, la mayor parte de su producción cuentística. Sus relatos forman un conjunto narrativo sólido, escritos con una abundante dosis de imaginación y de ingenio; porque, entre otros de sus obsesivos temas, reflexiona sobre los mecanismos de la violencia, la humana y la mezquina, y el enfrentamiento que se produce entre la realidad y la ficción. La crueldad, psicológica y social, campea por sus literatura, la destrucción, la propia y la ajena forman parte de su universo. Bonilla piensa que contar es una manera de pensar, de construirse un mundo propio, de «no ser escrito—en suma— por otros». No obstante, algunos de los cuentos tratan de ser comprensivos con la actitud humana en su justa medida y en todas aquellas metáforas vivenciales que nos llevan a emociones deportivas y televisivas o las que conlleva el propio género de distanciamiento, de soledad, de amistad, actitudes todas eminentemente compasivas. Otro de sus mundos, es el más extravagante que pueda uno imaginar, puede verse en los casos de «Amor ciego», «Salto de altura», «El proyecto Maldoror», incluso «Cielito lindo, lindo gatito», cuentos todos repletos de frustraciones, desengaños, equívocos y deseos vehementes de convertir la realidad en algo de ficción. El más lírico, el que más sacude nuestras conciencias, está escrito en apenas tres o cuatro páginas, se titula «Polvo eres», cierra el libro y parece decirnos que, pese a todo, cualquier esfuerzo resulta inútil.






LA NOCHE DEL SKYLAB
Juan Bonilla
Espasa-Calpe, Madrid, 2000

Julio Jurado



…me gusta
Julio Jurado

El bombardero azul

                      
       Algún que otro eco de Gómez de la Serna, y bastantes escenas esperpénticas del mejor Valle-Inclán motiva al curioso lector a la lectura de una excelente colección de cuentos con un no menos curioso título, tan vanguardista como absurdo, y de tan extensa tradición literaria, El bombardero azul (2016), una calculada y acertada segunda entrega de Julio Jurado (Madrid, 1958), que antes había publicado Andar por el aire (2010). Sirva este apunte de obligada referencia literaria, pero no debe advertirse intención alguna en cuantificar una deuda con toda una estela de nuestros clásicos sino que, en realidad, el narrador madrileño ha aprendido bien la lección, ha bebido de las mejores fuentes, y opta por una narración que, en su caso, describe una sociedad contemporánea de la que, a sus personajes, no se les permite formar parte aunque, y a pesar de todo eso, de la sabia mano del narrador, estos protagonista no se muestran o sienten ajenos a la esperanza, como tampoco renuncian a lo esencial de la vida.
       Julio Jurado se postula, desde las primeras líneas, como “un héroe al que imaginaron cobarde” y se atreve en “Traer a cuento” a declarar sus intenciones respecto a su libro, “unos cuentos que trasciendan de una manera impulsiva las fronteras de lo racional y lo lógico, incluso en la extensión de alguno de ellos (…) relatos que se hunden sin remedio en un futuro ilógico e imperfecto, en la ambición y el desamor, en el crimen como una de las bellas artes, en la confusión como magia y locura, en el sueño o la pesadilla (…) historias que pretenden ser un arriesgado homenaje dirigido a personas inteligentes (porque nunca se parecerán a los personajes de estos relatos)”. Pero, en realidad, esta especie de prólogo, es un relato en sí, y además uno de los más conseguidos, porque anuncia esa suerte de collage de esos sentimientos e inquietudes que conforman las palabras y, en su conjunto, El bombardero azul, contiene bastante de estas pretensiones.
       Como el sabio Dostoievski, el narrador Jurado se pregunta cómo a alguien se le ocurre pensar que el hombre necesita inevitablemente lo racional y provechoso, y tal vez motivado por ese escepticismo o ejercicio de desfascinación, como señala Zapata, y asumiendo el riesgo de descubrir esas falsas apariencias para luego desenmascararlas desde ángulos tan diversos como los practicados por el autor, solo así se entiende cómo distribuye sus cuentos en tres partes, y la Primera de ellas, la más amplia, formada por siete relatos que se convierten en el cuaderno diario de unas vidas tan cotidianas como fragmentarias, protagonizadas por unos personajes que dudan aunque su existencia, y en un momento dado, se verá asaltada por unos deseos en los que irrumpen elementos insólitos, o extraños. El enamoramiento de una camarera, La Chunga, ejemplar ejercicio de cuento tradicional, titulado, “El coleccionista de carteras”; la búsqueda de un empleo para sobrevivir en un apocalíptico ¿futuro donde ya no existen los sentimientos?, la asunción de ser rechazado, el magnífico diálogo entre un hombre quejumbroso y la mujer con espinas, la inseguridad de una relación, o la fabula del lobo feroz, esa animalidad irrenunciable como parte de la naturaleza del ser humano, un buen ejemplo de envidia entre hermanos, con una perfecta ejecución y de consecuencias fatales, un amor desenfrenado y poco edificante, y la constatación de la soledad y decrepitud de la vejez en el cuento, “Hoy he visto un perro”, conforman el mundo que Jurado brinda a sus lectores, ejemplos de una aguda irónica visión, cierto cuestionamiento y rebeldía sobre las normas que rigen nuestra sociedad y que, en el madrileño, se muestran en total decadencia y señalan la perversidad de quienes forman parte de esa otra realidad.
       La Segunda, formada por un solo cuento, y el más extenso, da título al volumen y el autor despliega toda una suerte de características narrativas en un relato distópico de ciencia ficción, tan extraño como un sueño o una pesadilla con una sugestiva atmósfera opresiva e intemporal de algunas de las mejores obras de Kafka. El protagonista, sin nombre, abandona una granja, atraviesa un puente e inicia un viaje hacia M. portando gambas perladas que cultiva sin agua y que tienen la propiedad de calmar el hambre a una persona con un solo ejemplar. Su viaje es un intento de huir de una realidad que le imponen los Respetables porque no entiende el mundo que le ha tocado habitar y muestra como a lo largo del relato se le escapa de las manos y, en medio del caos y en un mundo en extinción, hay sin embargo lugar para el amor con la sargento Rosario que comanda, y navega en El bombardero azul.
       La Tercera parte cierra el libro con dos relatos muy diferentes en cuanto a estructura y ejecución: “Falsa moneda”, narra como un personaje incita al narrador (abstenerse cuentistas) a crear una historia larga, avanzar en el número de páginas escritas y abandonar así ese concepto de relato breve; y “Encuentro cultural” es una pequeña pieza de teatro con la que el autor pretende, como queda explicitado, homenajear a Ionesco, en ese sentimiento de limitado o alienado como olvidos momentáneos de todo un proceso alienatorio.
       Para Julio Jurado, la escritura resulta algo imprevisible, de ahí su interés por suscitar emociones en el lector, y provocar al mismo tiempo una desproporcionada cantidad de significados tras la lectura de sus textos, esta y tal vez no otra podría ajustarse a una calculada y posible definición de un libro que sin lugar a dudas nos descubre que siempre es posible destruir el mundo, y El bombardero azul es una buena muestra de ello.







El bombardero azul
Julio Jurado
Ilustraciones de Norberto Fuentes
Madrid, Adeshoras, 2016; 212 págs.

martes, 8 de noviembre de 2016

Unas miradas sobre las beguinas



     En estos últimos meses, y desde que apareciera, El secreto de las Beguinas (Madrid, Trifaldi)  en la pasada primavera, amigos y conocidos críticos y estudiosos/as de nuestra literatura han dejado constancia de una espléndida lectura sobre mi novela. No me resisto a dejar constancia de este hecho, y apunto en los medios donde han aparecido sus impresiones, ahora en mi blog personal para aquellos curiosos que, si antes no lo vieron, quieran echar un vistazo a tan mágicas palabras.

      Gracias a Antonio Tejedor, José Antonio Sáez, Cristina Monteoliva, Miguel Sanfeliu, Herminia Luque y Carmen Canet. 



http://lamiradaausente.blogspot.com.es/search?q=El+secreto+de+las+beguinas

http://laorilladelasletras.blogspot.com.es/2016/08/resena-el-secreto-de-las-beguinas-de.html

http://latormentaenunvaso.blogspot.com.es/2016/10/el-secreto-de-las-beguinas-pedro-m.html

http://lunaresnegros.blogspot.com.es/2016/10/font-definitions-font-face-font-family.html

http://www.diariocordoba.com/noticias/cuadernos-del-sur/tierras-pasiones_1087678.html


        Y las entrevistas,


           gracias, Emilia Lanzas y Carolina Molina.