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viernes, 1 de julio de 2016

ENSAYO



SOBRE UNA CEGUERA TEMPORAL

Las cosas ocurren de repente, este es uno de los dichos más populares, comunes y ciertos; en el transcurso de unos segundos, o en unos minutos y después de un suceso mínimo puede cambiar nuestra vida, o nuestra rutina y por añadidura, nuestro futuro más inmediato. Este, y no otro, fue el comienzo de este 2016: un imprevisto desprendimiento de retina en mi ojo izquierdo, algo muy común clínicamente en los miopes que, sustancialmente, me ha llevado a una absoluta oscuridad durante los últimos seis meses y, por añadidura, a renunciar a una sucesiva y fructífera existencia que día a día me proporcionaba el placer de la lectura y de la escritura. Enero, febrero y marzo transcurrieron con esa vertiginosidad que caracterizan a los días sinsentido en que uno no sabe bien qué hará por la mañana, por la tarde y aun por la noche: es decir, nada reseñable, tan solo reposo y/o algo bastante de radio, y eso que todos recomiendan: paciencia. Dejar pasar los minutos, las horas, los días y las semanas con el deseo de encontrar alguna mejoría en la siguiente revisión oftalmológica que, finalmente, ofreciera algo de luz, la precisión de un contorno y por añadidura unas formas, colores e imágenes, identificar incluso las primeras letras de una línea, y leer al menos una página al día que me devolviera, entre otras cosas, la autoestima. Luego llegarían, abril, mayo y junio con algo de esperanza.
Y una fechas esenciales, marcadas en el calendario, un 26 de enero, 15 de febrero, revisión, 17 de marzo lista de espera, y un 4 de mayo, nueva intervención, en el ojo derecho, una revisión más y final, el 30 de mayo, que se convierten en fechas para no olvidar, y ofrecen, por fin alguna perspectiva para mejorar la visión y la esperanza de volver a salir a la calle, tomar vino con los amigos, leer y escribir las primeras líneas de una esperanzada segunda mitad de 2016.
Durante este tiempo, algunos amigos se han preocupado de mi estado de salud, e interesado por mi evolución, y otros…
Mi agradecimiento personal, porque ellos y, yo también, sabemos los nombres y nuestras actitudes mutuas.
 

2 comentarios:

  1. Por supuesto, el 2016 cambia su rumbo hacia la luz, la lectura, la escritura, la familia, los amigos, la felicidad. Abrazo enorme.

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  2. ¡Cuánto te he echado de menos! Cada día miraba a ver si habías retomado la escritura en el blog, espero disponer de una lectura (nocturna) todos los días. Besazos.

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