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martes, 5 de julio de 2016

Nuevas travesías



CENTENARIO
CELA

       Camilo José Cela hubiera cumplido el pasado 11 de mayo 100 años. El autor de Viaje a la Alcarria (1948) y La catira (1955) nació en Iria Flavia (La Coruña), villa de origen romano, de familia gallega y beata que conservaba “cierto lustre y antigüedad”, y aseguraba que, “sangre de tres naciones circula por mis riñones”. Su abuelo materno John Trulock, casado con Nina Bertorini, regentó The West Railway Galicia, en Santiago de Compostela.
    La familia se instala en Madrid y allí inicia Medicina, Derecho y Filosofía y Letras el joven Cela, carreras que nunca terminó. Escribe poemas y publica Pisando la dudosa luz del día (1936), y artículos y cuentos en la prensa oficial, pero mientras trabaja en su primera novela recae en su vieja dolencia tuberculosa y es internado Hoyo de Manzanares; a finales de 1942 aparece La familia de Pascual Duarte, en la modesta editorial Aldecoa, de Burgos, todo “un éxito de crítica y público”, declara el hijo del Nóbel, Cela Conde, “convirtiéndose en el autor de referencia en una época en la que, por razones harto conocidas, la literatura española pasaba por uno de sus momentos peores”. Después, Pabellón de reposo (1943), Nuevas andanzas y desventuras de Lazarillo de Tormes (1944), o los relatos, Esas nubes que pasan (1945) y El bonito crimen del carabinero y otras invenciones (1947). Entre 1944 y 1950 se suceden las traducciones de Pascual Duarte al italiano, francés y alemán; en febrero de 1951 cuando aparece en Buenos Aires, La colmena, prohibida en España, es expulsado de la Asociación de la Prensa de Madrid.
     “El arte de CJC, según Domingo García-Sabell, no dice ni oculta, sino que da señas. Señas que van con la brújula de lo imaginativo, de la imaginación lanzada por los vericuentos frenéticos del sarcasmo y de la ironía”.  


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