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domingo, 14 de agosto de 2016

Desayuno con diamantes, 75



LAS AVENTURAS DE HUCKLEBERRY FINN
EN SEXTO PISO ILUSTRADO


El año pasado, la colección “Sexto Piso Ilustrado” editaba Las aventuras de Tom Sawyer, en traducción de Mariano Peyrou e ilustrado por Pablo Auladell, y anunciaba para el presente 2016, repiten traductor e ilustrador, la edición de Las aventuras de Huckleberry Finn, que acaba de aparecer. Ambos textos completan la visión de la sociedad sureña del clásico estadounidense, y nos devuelven la tierna sonrisa de nuestra infancia, alejándonos de un mundo de adultos empobrecido por esa visión de claroscuros que significan nuestras preocupaciones, o las obligaciones cotidianas, sin olvidar que aquel tiempo fue tan vasto como misterioso, aunque tan ajeno como puro para una visión contemporánea.

La obra
Cuando Mark Twain publicó Tom Sawyer en 1875 quiso que los lectores mayores trataran de recordar cómo habían sido sus años de juventud. En el libro encontramos numerosas aventuras y anécdotas vividas personalmente por el autor durante sus viajes por el mundo. La obra lo consagró de manera rotunda y duradera como escritor. Animado por la entusiástica acogida de Tom Sawyer, se puso afanosamente a escribir la que con el paso del tiempo muchos consideraron su obra cumbre: Las aventuras de Huckeberry Finn. Pero ocupado en otros proyectos, no dudó en dejar a un lado el manuscrito, convencido de que no tenía maduro todavía el tema. Hasta el año 1884 no volvió a trabajar en él, y eso después de un viaje por el Mississippi, para refrescar los recuerdos y los paisajes de su niñez y juventud, y así dejar ambientada definitivamente la obra. Por fin, y a lo largo de ese mismo, 1884, terminó de escribir Las aventuras de Huckleberry Finn, que se publicaría al año siguiente. La novela desarrolla el viaje del personaje, Huck, que ya aparecía en Tom Sawyer, acompañado por el esclavo prófugo Jim. Ambos tratan de llegar a Ohio, el primero huye de su malvado padre y el segundo busca la libertad soñada. Realizan el viaje en una pequeña balsa y en su peligrosa huida viven un sinfín de aventuras juntos hasta que llegan al inesperado y sorprendente final en el que reaparece el mismísimo Tom Sawyer.
Esta obra es un punto de inflexión en la literatura de Twain, marca el inicio de una etapa en la que el pesimismo existencial del autor se ve reflejado en todas las obras que le seguirán. Con todo, esta historia sureña de racismo, superstición y amistad redondea la filosofía y el costumbrismo innatos en el paisaje de Twain y refleja una época y un mundo que, pareciéndonos tan lejano en pleno siglo XXI, estremece porque aun consideramos que esté cercana en el tiempo.



Un clásico

Un libro como Las aventuras de Huckleberry Finn se convierte en ese tipo de lectura divertida que nos asegura cómo la literatura puede aunar humor e inteligencia, denuncia y acción por igual. Esta novela es un canto a la vida y a la libertad, pero sobre todo al ser humano; un himno a la existencia repleto de sorpresas que sólo depara momentos de alegría. Considerada una de las primeras grandes novelas estadounidenses, quizá resulte una visión más oscura y desencantada que la novela anterior de Twain, Las aventuras de Tom Sawyer, y aunque comparte personajes e intercambia protagonistas, en ella se profundiza en temas como el maltrato infantil o la esclavitud; aunque la trama está llena a rebosar de picaresca y de ese sentido del humor que tan bien dominaba Mark Twain. Así, Huckleberry, pese a los denodados intentos de la viuda Douglas por «civilizarlo», sigue siendo ese pequeño canalla entrañable y asalvajado. La aparición final de Tom Sawyer, con sus estrambóticos planes de siempre, pone la guinda al pastel. Huck siempre usará el sentido común y sabe que ciertas cosas son estúpidas pero no cuestiona nunca nada. Y es así como se convierte en una dura crítica a la sociedad del siglo XIX que suscribimos en nuestros días, porque aun sigue implícita esa concepción del bien y del mal, y como Huckleberry se debate entre esos dos conceptos.
Canto a la amistad, la libertad, los sueños y el idealismo, Las aventuras de Huckleberry Finn, se convierte así en una obra inmortal, y en una lectura inolvidable que pasa de generación en generación.

Los autores
De una inigualable fuerza las ilustraciones de Pablo Auladell que multiplican por dos el placer de releer o incluso descubrir este clásico. Pablo Auladell (Alicante, 1972) es un reconocido ilustrador que desarrolla su trabajo en el ámbito editorial. Ganó el Premio del Ministerio de Cultura a las Mejores Ilustraciones de Libros Infantiles y Juveniles en 2005 y el Premio al Autor Revelación en el Saló del Cómic de Barcelona de 2006 por La Torre Blanca (Ed.de Ponent). Cuenta ya con una larga bibliografía de más de treinta obras. En Sexto Piso había publicado anteriormente, El Paraíso perdido (2014) y Las aventuras de Tom Sawyer(2015).

Mark Twain (1835-1910) es uno de los grandes narradores estadounidenses del siglo XIX, y universalmente conocido por novelas como Las aventuras de Tom Sawyer o Las aventuras de Huckleberry Finn. Twain trabajó de cajista, impresor, minero y reportero. A través del periodismo encontró su vocación como escritor. Dotado de un gran ingenio, y con una gran facilidad para el humor, fue también admirado como conferenciante y un gran orador.







Mark Twain, Las aventuras de Tom Sawyer; trad., de Mariano Peyrou, ilustr. de Pablo Auladell;  Madrid, Sexto Piso, 2015; 272 págs.



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