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martes, 25 de octubre de 2016

Voces



LOS CUENTOS CUENTAN


      Una diversidad y riqueza del cuento en la literatura española de las dos últimas décadas del siglo pone de manifiesto el empleo de fórmulas diversas que dan sentido a un género que vuelve una y otra vez a recuperar el protagonismo porque en esencia se retoma el interés por contar historias, Antologías, colecciones, revistas, editoriales que se vuelcan sobre este arte narrativo evidencian que los hallazgos narrativos están el relato corto, con una variedad técnica y estilística dignas de lo mejor que se escribe hoy. La apuesta de la editorial «Páginas de Espuma» confirma hasta el momento esa pujanza del relatos en el ámbito de la escritura en castellano.
                               
     Resulta arriesgado aventurarse en el mundo literario español iniciando una colección de narrativa breve y publicando, esencialmente, volúmenes de cuentos o relatos en su sentido estricto. Quizá por ello, quienes de alguna forma nos dedicamos a dejar constancia de lo que se publica en narrativa, debamos acercarnos a una propuesta tan singular y en un país donde desde siempre se ha escrito sobre la miseria del género. La década de los 80 y, también, la de los 90 resultaron importantes porque numerosos autores vieron publicadas sus colecciones de una u otra forma y sobre todo se pudo hablar de un renacimiento de este género breve. Francisco Umbral escribía en la década de los 70 que «para él, el cuento era el género que mejor se correspondía con el estado de conciencia del hombre actual». Durante estas décadas el relato vuelve a su concepto tradicional, aquel en el que lo narrativo constituye el elemento esencial del cuento, y no importa que durante estos años se hayan escrito cuentos de terror, policíacos, eróticos, históricos, humorísticos y que editoriales como la reciente «Páginas de Espuma» se aventuren con colecciones agrupadas por temas: el mar, el adulterio, los trenes o recetas y cocina.

El mar
        El mar, según constata José María Merino, en su prólogo a Rumores de mar. Relatos sobre el mar (2000), siempre ha guardado la atracción de lo misterioso, esperanzas de riqueza y de cambio, amenazas de horror (...) El mar es el escenario óptimo de la aventura, y como tal pasa a las ficciones más populares en cada época, en la imaginería de lugares y circunstancias extraordinarias. Y termina afirmando que «el mar es un cuento que nunca concluye». Veinticinco autores y otros tantos cuentos se recogen en esta atípica antología que seleccionan Viviana Paletta y Javier Sáez de Ibarra, y la nómina no puede ser más heterogénea: Onetti, Cabrera Infante, Aldecoa, González León, el propio Merino, Coloane e incluso García Márquez y uno de sus cuentos más difundidos, «El ahogado más hermoso del mundo». Una apuesta arriesgada de lo mejor de aquí y de allá del Atlántico. Para Sergio Pitol, «el triángulo amoroso has sido, es, y sin duda será uno de los temas más trabajados en la literatura». Para el autor mejicano, «la mujer ha ganado casi todas las batallas y la literatura no necesita rescatarlas de la zona de sombra o de olvido donde moraban». Veinte relatos componen la selección, No hay dos sin tres. Historias de adulterio (2000), donde Benedetti, Garmendia, Giardinelli, Muñoz Molina, Pitol, Arreola, Vicent..., enfocan el tema desde la pasión o la demencia para poner de manifiesto que la cuestión femenina ha cambiado con el paso del tiempo.
      
Los trenes
          Literatura y trenes corren parejos tanto por los paisajes de nuestras letras como por los de la geografía, según afirma Julio Llamazares. Este volumen de relatos, Vidas sobre raíles. Cuentos de trenes (2000), diecinueve en total, y el tercero de la colección, posiblemente el más representativo, el mejor hasta el momento, cuenta con algunos de los mejores cuentos que se han escrito sobre el tema: Arreola, Hipólito G. Navarro, Ribeyro, desde donde se nos redescubre como telón de fondo del escenario donde la mayoría de estos cuentos desarrollan sus acciones, pero, además, en cada vagón, están las vidas que viajan en él, a cada paso de estación y a ritmo de una modernidad que se impone, se constata esa otra  realidad vivida de la condición humana y que se resume la historia de los viejos trenes arrastrados por sus locomotoras y el destino de los hombres y las mujeres de todas las épocas. Aperitivos y entrantes, relatos sobre la carne, postres e incluso sugerencias del chef, forman parte de Relatos a la carta. Historias y recetas de cocina (2000). «Ni saciedad ni hambre, sólo placer encerrado en el círculo de la boca que se expande radial y desesperado por asir lo que se fuga. Eso es la literatura», afirma Tununa Mercado en su prólogo del cuarto volumen de la colección «Narrativa Breve» para comentar los cuentos, acompañados de sus respectivas recetas, las de Perucho, Clara Obligado, Pereira, García Pavón o el excéntrico Armando Morón Martínez, el mejor ejemplo de todos, que tras un «Ragout a la húngara» escribe un ingenioso relato donde el humor es su mejor ingrediente. La vida, la literatura y la cocina, en un hermoso conjunto de magníficos relatos.
     Otras colecciones sirven a Juan Casamayor para seguir insistiendo en el arte del relato y así en «Voces» han aparecido hasta el momento, La lucidez de un siglo (2000), El cuento es la noticia (2000), Qué fabulan los filósofos (20019 y los Cuentos completos (2001), de Ana Rosetti.

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