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viernes, 25 de enero de 2019

Cuaderno en blanco, enero


Cuaderno en blanco

Enero

       He despedido a un nefasto 2018, en lo personal y en lo literario, no porque aquellos aspectos relacionados con la literatura me hayan jugado alguna que otra mala pasada, sino porque despido a algunos escritores, que incluyen a amigos, y que de alguna manera formaban parte de mi vida literaria: Nicanor Parra, Tom Wolfe, Philip Roth, Fernando del Paso, Amos Oz, y especialmente, tras largos años de amistad, también a Sergio Pitol y a Julio Alfredo Egea.
       Y así 2018 se ha convertido en uno de esos años para no recordar, aunque instalados en el 2019, debemos hacer recuento de las fortunas y de las adversidades: de las primeras, dos libros publicados, la edición de El último Abderramán y otras novelas cortas, de Francisco Villaespesa, tras años de estudio y buscar editorial, y una antología de Poetas de campo. Neorrurales; de las segundas, enfermedades familiares de profunda amargura y dos despedidas, los padres.
       Enero se nos viene encima repleto de acontecimientos, un agradable encuentro literario en Valladolid, día 15; dos días, después, repetimos, en Ponferrada (León), lectores, un magnífico anfitrión, Manuel Ángel Morales, y la suerte de conocer su tierra, el Bierzo; y a lo largo del mes, con algo de suerte ver las primeras páginas e ilustraciones de Las ratas del Titanic.
       Luego vendrá Febrero, y un tiempo con nuevas perspectivas.

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