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miércoles, 8 de abril de 2015

Santa Teresa de Jesús


H
Humildad
“La vida es una larga lección de humildad”.
                                       James M. Barrie
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TERESA DE JESÚS, 500 AÑOS
TRES VISIONES DE LA SANTA


Se puede estar más o menos de acuerdo con el elevado concepto místico o ascético que se le otorga a la existencia terrenal, e incluso yendo más allá, a la supraterrenal, pero debemos convenir con el filósofo Henri Bergson cuando afirma con toda rotundidad: “Ustedes los españoles tienen en los libros de sus místicos la más alta filosofía”; y de acuerdo o no con esta severa afirmación, celebraremos que las innegables referencias literarias de 500 años, como una evidente y clara experiencia minoritaria que justifica la ausencia de signos sensibles en nuestros días, resultan innegables, y aun más sostiene el paradigma de la figura de Teresa de Ávila, sin duda una mujer adelantada a su tiempo, y de una actividad renovadora frenética y, no menos, de una prolífica producción literaria allá por el siglo XVI, consciente en su búsqueda de un lenguaje para lo inefable, y capaz de conmover y expresar esa unión de la “Amada en el Amado transformado” que, para ambos, supusiera un precepto de obediencia, capaz de convertir en palabra lo vivido terrenalmente.

Derecho de las mujeres
La obra de Santa Teresa de Jesús refleja, consecutivamente, querámoslo o no, las vivencias de un misticismo ardiente, y en ellas se recorre como el símbolo de un Castillo interior o Las Moradas, o la dura actividad de vivencias cotidianas que muestra el Libro de la vida; incluso, los éxtasis o arrobamientos del Camino de perfección o los Conceptos del amor de Dios, y aun siquiera la concreción de los asuntos mundanos del Libro de las constituciones, que también se trasluce en el cerrado organigrama de los nuevos conventos que irá fundando, y que está recogido en el Libro de las fundaciones.
Su vida marcó toda una época, porque, sobrevivió en un mundo dominado por los hombres, y defendió el derecho de las mujeres a desarrollar su propia personalidad; con su inquebrantable voluntad y su empeño convenció a sus mejores contemporáneos: fray Luis de León, San Juan de la Cruz, San Francisco de Borja, fray Juan de Ávila, el padre y profesor Domingo Báñez, el inquisidor Quiroga, y su influencia llegaría hasta el mismo Felipe II. Y a pesar de los continuados desprecios e insultos de compañeros de la Orden, incluso pese a estar acusada por el Santo Tribunal, viajó por toda España con idéntico espíritu como al principio y con una renovada ilusión por fortalecer la fe y el acercamiento al Creador-Dios-Padre-Esposo.


Vida
Teresa de Cepeda y Ahumada, nació en tierras de Ávila el 28 de marzo de 1515, de padre toledano y descendiente de judíos conversos; su madre procedía de una familia de Olmedo, establecida en Ávila. Buena parte de su vida quedó reflejada en el testimonio inapreciable de sus propias obras. En 1535 huyó de su casa para dirigirse al convento de la Encarnación. Vistió el hábito al año siguiente, y en 1537 hizo su profesión. Por entonces empezó para ella una época de angustia y enfermedad, que se prolongaría hasta 1542. Durante estos años confiesa que aprendió a confiar ilimitadamente en Dios y a practicar el método de oración llamado «recogimiento». Empezó entonces a ser favorecida con visiones «imaginarias» e «intelectuales», visiones que habrían de sucederse a lo largo de su vida y que determinaron una sucesión de crisis para averiguar si aquello era «espíritu de Dios» o del «demonio». Su ideal de reforma de la orden se concretó en 1562 con la fundación del convento de San José. Se inicia entonces una nueva etapa en su vida, comparte la dedicación a la contemplación y a la oración con una actividad extraordinaria para conseguir el triunfo de la reforma carmelitana. Desde 1567 hasta su muerte, fundó en Medina del Campo, Malagón, Valladolid, Toledo, Pastrana, Salamanca, Alba de Tormes, Segovia, Beas, Sevilla, Caravaca, Villanueva de la Jara, Palencia, Soria y Burgos. Cuando regresaba de la fundación de Burgos, hace parada en Medina del Campo, pero es requerida en Alba de Tormes por la Duquesa de Alba. Está enferma y agotada. Muere en brazos de Ana de San Bartolomé la noche del 4 de Octubre al 15 de Octubre de 1582.
Muere sin haber publicado ninguna de sus obras, sin haber logrado fundar en Madrid (a pesar de su ilusión), sin haber separado la orden de descalzos de la de calzados y con dudas sobre si sus monasterios se podrían mantener con el espíritu que ella infundió.

Visiones de la Santa
Durante este año teresiano, las ediciones y reediciones de la obra de la Santa se sucederán, así como los actos institucionales en torno a la vida, obra y labor de la reformadora. De momento, la editorial Lumen celebra y edita, por partida doble a la Santa, de un lado ofrece la magnífica edición de Libro de la vida (2015) anotado por la profesora Elisenda Lobato, cuyas notas ayudan a comprender y disfrutar de uno de los libros de memorias más intenso de la literatura castellana y pone de manifiesto el tiento que puso la abulense para andar y llegar a la fe misma. Y, al tiempo, una biografía novelada, Malas palabras (2015), de Cristina Morales, en realidad, un fragmento en el que la santa da cuenta del momento más importante de su vida: aquel en el que, mientras espera que prospere la fundación de su nuevo convento, se dedica a la escritura de los textos que compondrán El libro de la vida. Esta novela ofrece la visión de una Teresa de Jesús madura que se aloja en el palacio de su buena amiga Luisa de la Cerda, en Toledo, y paralelamente, al hilo de las dos prioridades expuestas, la joven novelista Morales imagina que la Santa redactaría unas notas informales en las que podría de manifiesto la vida llevada hasta el momento así como sus pensamientos más íntimos, incluido un pensamiento como ¿debo escribir que en mi juventud fui ruin y vanidosa y que por eso ahora Dios me premia? En el relato, se dirige a su confesor, y lo hace en primera persona, aunque es consciente de que estas notas nunca llegarán a su poder por el contenido comprometido de los mismas, aunque, en realidad, todo el texto se convierte en un auténtico desahogo de la monja que construye su relato de una forma dispersa, a medida que los recuerdos le vienen a la mente y, en buena parte, recorre su infancia y su juventud, relata los juegos con hermanos y primos y la visión de una mujer que evoca a su madre, fallecida tras uno de sus múltiples partos. Morales ensaya con su novela, más que nada, un retrato más íntimo de la Santa que aparece como una mujer obstinada, astuta, valiente y no exenta de cierta jocosidad y divertida en ocasiones.
        Jesús Sánchez Adalid ofrece una perspectiva diferente, no menos curiosa, novela históricamente un texto sobre la Santa, y escribe, Y de repente, Teresa (2015), y fabula sobre el proceso que inicio la Inquisición a la Santa cuando fue calificada por el Santo Oficio de “iluminada” y “dejada”, hasta el punto de que sus libros fueron requisados y ella se vio obligada a comparecer ante uno de sus tribunales. Resulta un libro imprescindible para conocer la verdad sobre ese oscuro episodio de la vida de Teresa de Jesús, y sobre todo descubrir sus problemas con la Inquisición y, especialmente, aprender sobre una época que se sitúa durante el reinado de Felipe II y donde la Inquisición se lanzó “con denuedo y auténtica obsesión a controlar la sociedad española”. La corona se había impuesto la misión de frenar la Reforma, aniquilar todos los brotes protestantes y “defender la fe, atesorar el dogma y librarlo de cualquier amenaza”, a cualquier precio, provocando que todos sus habitantes viviesen inquietos y ansiosos “bajo la mirada omnipresente de la Inquisición”.
        Y Espido Freire se acerca a la figura de Teresa de Jesús en Para vos nací.  Un mes con Teresa de Jesús (2015), a quien retrata como impulsiva, con accesos depresivos y con una capacidad de resistencia superior. Se trata de un ensayo escrito con sentido común cuando se refiere a otros aspectos menos conocidos de la vida y obra de la Santa, y para ello se apoya en la cercanía emocional que aporta una cierta identificación de partida entre una mujer sensible de hace 500 años y la visión de una escritora de hoy, y las múltiples perspectivas que ofrece, no obstante, la obra de la Santa.

Santa Teresa de Jesús; El libro de la vida; ed., Elisenda Lobato; Barcelona, Lumen, 2015; 520 págs.
Cristina Morales; Malas palabras; Barcelona, Lumen, 2015; 190 págs.
Jesús Sánchez Adalid; Barcelona, Ediciones B, 2015; 496 págs.
Espido Freire; Para vos nací.  Un mes con Teresa de Jesús; Barcelona, Ariel, 2015; 326 págs.

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