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martes, 6 de marzo de 2018

“El Quijote” en el mundo



UNA NOVELA DE INTERÉS UNIVERSAL
(A propósito de “El Quijote” en el mundo)



       Durante todo un  fin de semana la Biblioteca Pública de Nueva York reunía a un nutrido  grupo de escritores para que Don Quijote tomara sus armas y acompañado de Sancho Panza, volviera a salir al mundo. Esther Allen, codirectora del acontecimiento señalaba que «El Quijote representa perfectamente el carácter universal de la literatura que podemos impulsar en un festival como el presente, donde nos acompañan escritores de la talla de Paul Auster, Claudio Magris, Salman Rushdie, Laura Restrepo o Antonio Muñoz Molina»

       A lo largo de la historia de la literatura universal hemos leído textos de Borges, Unamuno, Azorín, Maeztu, autores del 98 que vivieron la euforia colectiva del tercer centenario de la aparición del Quijote, Ortega y Gasset, Thomas Mann, Torrente Ballester, Savater en la actualidad y muchos más. De todos esos escritores que han comentado la novela universal, Vladimir Nabokov, fue, sin dudas, el más equilibrado, certero, completo y pasional de sus lectores, en una serie de textos recogidos en Curso sobre el Quijote.


       A lo largo de casi dos décadas, antes de alcanzar la celebridad definitiva con Lolita, el escritor Vladimir Nabokov impartió cursos de literatura en Wellweley y Cornell, y sus clases, con el tiempo, han llegado a constituir toda una leyenda. No es frecuente que los estudiantes tengan por maestro a uno de los mejores autores del momento, pero tampoco lo es que un novelista añada a su propio talento una vocación  didáctica  tan nítida y eficaz, y tan libre de convencionalismos académicos. Esta inusual libertad de criterio, brilla en el Curso sobre el Quijote con particular intensidad, pues frente a un libro como el de Cervantes, Nabokov no vacila en señalar tropiezos y fallas, precisamente para resaltar los valores de la historia de don Quijote y Sancho.
      
       Nabokov llegó a Estados Unidos en 1940. Con el plan preconcebido de trabajar como profesor de literatura en alguna universidad. El escritor ruso ya había preparado algún material sobre literatura europea. Las lecciones sobre el Quijote, recopiladas póstumamente en el libro mencionado fueron escritas cuando ya era profesor en la Universidad Cornell. Para preparar el material de su curso, el autor eligió la traducción realizada por Samuel Putnam, publicada en 1949 por la editorial Viking Press.

       La lectura que hace Nabokov de la novela de Cervantes es asombrosa por la profundidad de análisis, por su humor y sus ecuánimes puntos de vista. Nabokov no realiza un estudio achacoso y erudito del libro, sino que trata desentrañar de cara y sobre todo para sus alumnos esas magias parciales de las que ya había hablado Borges y no lo hace desde la crítica misma, sino como un acucioso, sistemático y contestario lector.

       El curso sobre la novela de Cervantes se inicia delineando lo real y lo ficticio. Trata de establecer los parámetros entre el mundo de las novelas y el mundo real. Por esa razón escribe: “Vamos a hacer todo lo posible por no caer en el fatídico error de buscar en las novelas la llamada vida real. Vamos a no tratar de conciliar la ficción de los hechos de la ficción”. Para el autor ruso las novelas eran sólo cuentos de hadas excelsos, y por consiguiente contenían mundos originales en sí mismas muy distantes/distintos del mundo real del lector.

       A Nabokov le interesaba el Quijote como expresión estética con sus defectos o sus aciertos artísticos y no como mito intelectualizado, como apología humanista ni revelación siquiátrica y moral. No estaba interesado en perderse en esa palabrería rebuscada de críticos que colocaban la novela en un altar lleno de mistificaciones tan disparatadas como el personaje principal de la historia. En torno al Quijote se desarrolla un choque de opiniones, a decir del mismo Nabokov, que algunas tienen el timbre de la mente firme pero pedestre de Sancho y otras recuerdan la furia de don Quijote contra los molinos.

       Y otro insigne lector, con respecto al hecho de cómo el Quijote se ha mantenido invulnerable hasta nuestros días, con cifras de ventas, con  naturaleza best-seller, Jorge Luis Borges había dicho ya en 1930, en “La supersticiosa ética del lector”, uno de sus textos sobre crítica literaria,  que el mayor mérito del Quijote no es el estilo, sino el manejo de los elementos psicológicos, y que a Cervantes le interesaban  demasiado los destinos de sus dos antihéroes para dejarse distraer por su propia voz.

       El profesor Javier Rubiera, de la Universidad de Montreal, comparaba recientemente en el periódico, El Norte de Castilla, al personaje del Quijote con el Charlot, de Chaplin. Hay que pensar que algo universal del Quijote es su imagen que está en la mente de todos. Ese hombre viejo y delgado subido a un caballo esquelético. Unos pocos rasgos lo identifican inmediatamente. Pues bien, un bombín, un bastón y un bigotito son suficientes para identificar a Charlot. Ambos personajes simbolizan dos momentos de crisis. Uno, la caída del Imperio español en el XVII y otro la crisis de 1929 en Estados Unidos y Europa.

        Otro sentido universal resulta de las comparaciones que hacen los eruditos y críticos especializados entre Cervantes y Shakespeare. Ambos escritores murieron en 1616. (Aunque por Nabokov nos enteramos que murieron bajo diferentes calendarios y existe por lo tanto una diferencia de diez días). La influencia intelectual de ambos en inmensa. Muchos críticos equiparan la inteligencia, la imaginación y el humor de dramaturgo inglés con el sentido de humor de Cervantes, su imaginación desbocada y su capacidad intelectiva. En un libro reciente “Cómo leer y por qué”, Harold Bloom repite los lugares comunes en torno a Shakespeare y Cervantes: “Si se me permite ser totalmente secular, a mi Cervantes me parece el único rival posible de Shakespeare en la literatura imaginativa de los últimos cuatro siglo...”
        Para terminar, el mismo Harold Bloom, afirma que «los dos héroes de Cervantes son simplemente los dos personajes literarios más grandes de todo el cannon occidental (...) su fusión de necedad y sabiduría y su indiferencia sólo pueden ser igualados por los hombres y las mujeres más memorables de la historia literaria. A estas alturas, ya no somos capaces de ver qué hace de Don Quijote una obra tan permanentemente original, tan profundamente extraña. Y a la hora de buscar el juego del mundo en la mejor literatura, ésta es la obra en donde siempre lo encontramos».

Curso: Charlas sobre El Quijote (2005)    

Pedro M. Domene
I.E.S. Albujaira (Huércal-Overa)

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