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domingo, 14 de septiembre de 2014

Desayuno con diamantes, 1

Criaturas abisales
Marina Perezagua (Sevilla, 1978)



          Un buen libro de cuentos te obliga a respirar hondo, y cuando has pasado unas páginas, y te atreves a cerrarlo durante unos minutos, mientras tu vista divaga en el vacío, solo entonces, en ese momento concreto, es cuando intentas desentrañar el último párrafo leído, las páginas previas o el relato completo, o simplemente te dejas llevar porque, de alguna manera, el texto no te da tregua alguna y despierta en ti emociones sin apenas figuren fisura alguna, o equívocos aparentes; en este caso, hablaremos de un libro de cuentos capaz de combinar ese pulso narrativo con el don de la expresión para así conseguir una ejecución técnica perfecta y, lo más interesante y mejor, el efecto final sorpresa. 



      Marina Perezagua publicaba, Criaturas abisales (2011), una primera entrega, un auténtico catálogo de vicios y virtudes humanas. Desde el primer cuento nos sumergimos en el mundo de esos seres abisales, unos relatos sobre lo imposible que al final acaban siendo creíbles; sobresale en estas narraciones una voluntariosa ambigüedad que culmina con el añadido de una prosa precisa como conlleva y necesita la estructura narrativa empleada. Perezagua tiene la facultad de desvelar lo oculto y con sus criaturas nos ofrece un voluntarioso intento para no pasar inadvertida en la maraña del mundo literario actual. Catorce son los relatos que componen estas Criaturas abisales, en su mayoría historias de corte fantástico, de inflexión expresionista, enraizados en lo extraño, y en el mejor de los casos, envueltos en el mundo de lo onírico, porque casi todos se alejan de ese canon establecido con que se define académicamente “narración realista”. El primero, “Lengua foránea”, es sin duda el más onírico y surrealista del conjunto: una lengua mayor que la de tamaño humano atraviesa la ventanilla de un avión y juega, desaparece y vuelve con Olga W. la protagonista; lo mejor, sin duda alguna, la sorpresa final y el apunte que confirma la hilazón entre el resto de relatos, manifiestamente esa imposibilidad de relación entre pareja y las consecuencias que se derivan de ello; el resto de cuentos, en su mayoría los titulados, “Fredo y la máquina”, “El rendido”, “Iluminaria”, “Nuevo Reino”, “Bodas de oro”, y “De la mar el tiburón, y de la tierra el varón”, conservan el mismo trasfondo, las difíciles relaciones de pareja, las caprichosas eventualidades de que estas se rompan, o la posibilidad de aislamiento con respecto al resto de la humanidad, hasta el extremo de sobrevivir a un mundo destruido, tras un apocalipsis como puede leerse en “La loba”, “Caza de muñecas”, “Jana y Jano” y en parte, como un subtema, en el cuento “Nuevo Reino”, ya clasificado. Una joven en coma, dos depresivos, una joven y la tecnología, una nueva existencia bajo el mar, otra visión de las relaciones de pareja y una mujer con tendencias caníbales que encuentra su semejante masculino, configuran la compleja expresión de la narradora sevillana. Y un valor añadido a estos relatos, la contextualización en que Perezagua sitúa a sus personajes, salidos de su desbordante imaginación, puesto que casi nada es reconocible en sus cuentos, y su localización geográfica oscila, sus historias pueden ocurrir en cualquier lugar del mundo, lo mismo que los nombres de los personajes que contribuyen así a descolocar al lector. La pincela realista, por definirla de algún modo, con que subrayar alguna de estas historias, la aporta su cuento, “Gabrielle”, que narra una obsesiva locura y la reacción de unos hijos sobre una madre anciana que pretende ver en esa Gabrielle la mujer de su vida, aunque la realidad trasciende más allá porque el personaje es solo el retrato en un cuadro del que nunca se desprende la anciana, y a diferencia del resto, en esta ocasión el final es tan previsible como real. No menos terrorífica y posible, lo que siente una joven acerca de su padre a quien físicamente se parece bastante, algo que a toda evidencia no soporta, y aun más sorprendente la historia de “La impenetrable” cuyo himen, como algo inextricable, ella pasea como un espectáculo de circo.



          Fantasía, sexo y sin duda horror, convergen en estas páginas cuya precisión en el lenguaje empleado, ofrecen una vez más la muestra inequívoca de una calculada visión sobre lo que puede ser auténtica literatura, aun alejándose de los presupuestos apuntados del realismo al uso, y conscientes de que Marina Perezagua, parafraseando a Ray Loriga, nos lleva de sorpresa en sorpresa, sus historias ofrecen páginas desconcertantes y aparentemente crueles, pero indiscutiblemente necesarias en el panorama del cuento actual.





CRIATURAS ABISALES
Marina Perezagua
Barcelona, Los libros del lince, 2011; 141 págs.


3 comentarios:

  1. Una joven promesa para iniciar esta sección.
    Mª Ángeles.

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  2. Un "diamante" muy interesante que habrá que descubrir.

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  3. Muy bien explicado este libro y para leerlo durante un buen desayuno.

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