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sábado, 20 de septiembre de 2014

Hoy tomo café con…


Enrique Vila-Matas

 “La mejor parte de la biografía de un escritor no es la crónica de sus aventuras sino la historia de su estilo”.





         “Mi estilo es –sospecho– el estilo de la felicidad. Puede que así sea, afirma Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948), nihilismo alegre. En uno de mis textos más conocidos, Autobiografía caprichosa, ya admitía que “como decía Nabokov, la mejor parte de la biografía de un escritor no es la crónica de sus aventuras sino la historia de su estilo”. De alguna forma –con mis viajes alrededor del escritorio o de mi biblioteca, y con mis paseos por el barrio y mis travesías de larga distancia- no hago más que poner de manifiesto la historia de mi estilo”.
        Fuera de aquí es la traducción y adaptación del libro de conversaciones entre André Gabastou y Enrique Vila-Matas aparecido en 2010 en Francia con el título de Vila-Matas, pile et face. Reencontre avec André Gabastou (Argol Éditions). Ampliado y convenientemente actualizado por sus autores, Fuera de aquí (Galaxia Gutenberg, 2013) incorpora textos no publicados en libro en nuestro país y fotografías no recogidas en la edición original. André Gabastou ha traducido a diversos escritores del español al francés (Bernardo Atxaga, Adolfo Bioy Casares, Juan Carlos Onetti, Rafael Sánchez Ferlosio, Silvina Ocampo, Alan Pauls, Ricardo Piglia, Eduardo Lago, Rosa Montero, Horacio Castellanos Moya, Rodrigo Rey-Rosa, Mario Bellatín).

        Cuando uno se sumerge en la lectura de Fuera de aquí averigua como Impostura (1984) es el libro donde nace toda su obra, “me marcó, sin yo saberlo, las directrices futura de lo que haría después, mezclando de forma muy ambigua realidad y ficción”, o que siempre hay en sus libros un escritor que hace de eje tácito (Kafka en Hijos sin hijos; Melville en Bartleby y compañía; Blanchot en Doctor Pasavento; Pessoa en Extraña forma de vida, y uno se percata de la “incomprensión” –manifiesta el propio Vila-Matas– que han recibido Una casa para siempre (1988), El mal de Montano (2002), “mi libro más ambicioso y mucho mejor que Bartleby y compañía” o Doctor Pasavento (2005), y que han dejado cicatrices más profundas de lo que parece.

 

        Permítame empezar preguntándole si se ha planteado Fuera de aquí (2013), para ofrecerle un documento a quienes nunca han leído algo de usted
        A primera vista, parece un libro pensado sólo para mis incondicionales, pero ya han sido varias las voces que han señalado que se trata de una perfecta introducción básica a mi obra. A quien no me ha leído nunca le facilita enormemente el camino. Es más, es un libro que me convierte –gracias también al arte del entrevistador, el impagable Gabastou– en un escritor bien accesible.

        Entendido así, ¿se aleja de su propia biografía para potenciar sus textos?
        Cuenta esencialmente la historia de mi estilo y, por tanto, se hace eco de aquella frase de Nabokov que decía que la mejor parte de la biografía de un escritor no es la crónica de sus aventuras, sino la historia de su estilo.

        Usted suele ocultarse tras su literatura, ¿se trata de una técnica o más bien de cierta timidez?
        Uno puede mentir descaradamente en un ensayo. En cambio, en la ficción, está ahí siempre (por muy escondida que uno la imagine) tu verdadera personalidad. Esa es la que me parece gran paradoja de mi oficio de narrador de ficciones: tras la invención de historias está siempre oculta nuestra verdadera personalidad. De hecho, ya lo he dicho en otras ocasiones: nada sirve mejor para acercarse a la verdad que la ficción. Así que probablemente me oculto en vano. 

        ¿Cómo conoció a su traductor francés?
        Mi primer traductor fue Eric Beaumatin, inmejorable, era realmente excelente. Cuando no pudo continuar, la editorial buscó alguien de la misma categoría y encontró a Gabastou, todo un lujo para mí. Le había visto alguna vez en Burdeos acompañando a Bernardo Atxaga, al que traducía y del que era (es) muy amigo. Con el tiempo, también se ha convertido en buen amigo mío. Estoy seguro de que mejora todos mis libros, es maravilloso.

        Un libro como Fuera de aquí ¿surge como una necesidad explicativa propia?
        Surgió en París y fue una idea de Catherine Flohic, la directora de Argol Éditions. Convenció a Gabastou para que me convenciera de que hiciéramos un libro de entrevistas, al modo de Duchamp con Cabanne. 

        Temas e ideas que se proyectan en sus libros aparecen de una forma cronológica, ¿o quizá pretendía, realmente, ser una guía para lectores franceses?
        Fue Gabastou quien decidió que hablaríamos básicamente de mis libros y que a cada capítulo del libro le correspondería el comentario minucioso de uno de ellos.

        Después de leer este libro cabría preguntarle ¿qué le aporta Gabastou a su obra?
        En Fuera de aquí creo que se nota lo mucho que aporta, se ve que es un lector magnífico de mi obra, que la ha padecido y disfrutado como traductor a lo largo de muchos años y la conoce muy bien. La verdad es que sus opiniones siempre me han sido muy útiles.

        La actualización de Fuera de aquí, editado originariamente en 2011 en Francia ¿obedece a una imposición editorial, o más bien un giro para lectores y curiosos españoles?
        La editorial española pensó que era mejor ampliar el libro, ponerlo a día y, por tanto, añadir libros (capítulos) que faltaban y ser generosos a la hora de ofrecer textos inéditos míos.

        Ha estado escribiendo una nueva obra que ya tiene fecha y título, ¿háblenos de ella?
        He escrito Kassel no invita a la lógica a partir de una experiencia real: mi viaje en el verano de 2012 a la famosa Documenta de Kassel, adonde fui invitado a participar como artista. Para mí la Documenta fue siempre desde 1972 un lugar mítico y nunca pensé –después de todo, soy sólo escritor- que me llamarían para que fuera un participante más de esa gran feria internacional.

        ¿Debemos entender que en Kassel no invita a la lógica el arte contemporáneo se confunde con la vida?
        Sí. Pero básicamente el libro es una investigación acerca de mis relaciones con el mito (para mí, desde joven, un mito sagrado) de las vanguardias. ¿Por qué siempre me fascinó el arte de vanguardia y en cambio mucho menos lo convencional, lo tradicional, lo ya visto mil veces…? El libro es, pues, una investigación. ¿Existe la vanguardia actualmente? ¿Tiene algo que ver mi obra con ella? Etc.

        ¿Es en este libro donde usted ha encontrado, finalmente, la verdadera razón para escribir?
        Se ha de leer el libro para comprender que, en efecto, el libro habla de esto.

        Y una pregunta última, ¿se siente usted un extranjero en su propio país?
        Hago mías unas palabras de un personaje de Juan Marsé en El embrujo de Shanghai: “Hay días en que estoy muy poco interesado, pero que muy poco, en saber quién puñetas soy. Presiento que da lo mismo. La identidad es una engañifa, y además tan efímera… Somos un desecho cósmico, querido amigo”.


3 comentarios:

  1. ¿Otra apasionante sección?
    Genial Vila-Matas, nihilismo alegre, ficción para acercarse a la verdad, da lo mismo quién soy... Gracias por descubrírmelo con aquel Bartleby y compañía.

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  2. Tomamos café, hace ya unos añitos, con Enrique Vila- Matas. Todo un privilegio.
    Mª Ángeles.

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