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domingo, 17 de mayo de 2015

Desayuno con diamantes, 36



EL FONDO DEL BARRIL DE VLADIMIR NABOKOV

    Se publican por primera vez los Cuentos Completos de Nabokov aunque existían ediciones parciales como Trece relatos, (Guadarrama, 1978) y Una belleza rusa (Anagrama, 1992). Alfaguara asume ahora el reto de publicar estos Cuentos completos, en una traducción ejemplar de María Lozano.


   Desde el punto de vista de la historia literaria universal, Vladimir Nabokov, ha sido incluido entre los autores vanguardistas por su propensión al juego de palabras, una habilidad heredada del más preclaro estilo joyciano y junto a Borges y, más recientemente, a García Márquez, hoy puede ser adscrito a eso que se denomina como el postmodernismo o la eclosión de una segunda vanguardia que se caracteriza por un ensimismamiento lingüístico y estructural, capaz de ofrecer literatura por literatura, en su sentido estricto. Pero Nabokov es original por haber diseñado, con una categoría universal, el mundo psicológico de ciertos tipos de perversión y la utilización narrativa de ciertos elementos propios del vanguardismo al que ha sido adscrito. Su conocimiento de la novela del siglo XX le otorga esa visión que ofrece la literatura como instrumento de lo que se denomina realidad y en lugar de escribir relatos psicológicos, trató de describir, explicar y analizar el carácter de sus personajes a través de formulaciones mucho más precisas que le llevaron a contar las historias de su propia experiencia, de su propia fantasía; técnica que le permitió jugar con el lenguaje. Sus relatos se convierten, por consiguiente, en verdaderas joyas narrativas, meros ejercicios de estilo que lo prepararían estilísticamente para sus grandes novelas.


Cuentos completos
                 
   Los relatos de Nabokov habían ido apareciendo —según apunta Dmitri Nabokov , su hijo en el prólogo a la edición española de sus cuentos—, en revistas y colecciones hasta que el mismo autor se decidió a publicar la versión inglesa de estos textos: Nabokov´s Dozen (1958), A Russian Beauty and Other Stories (1973), Tyrants Destroyed anda Other Stories (1975) y Details of a Sunset and Other Stories (1976). Estos cuatro volúmenes fueron preparados por el propio Nabokov siguiendo varios criterios: tema, época, ambiente, uniformidad y variedad. La edición española sigue un deliberado orden cronológico y ofrece esa visión general que puede percibirse del desarrollo general.  En los relatos se muestran temas, métodos e imágenes que se entretejen y desarrollan a lo largo de su obra, ecos de la juventud de Nabokov en Rusia, sus años universitarios en Inglaterra, su exilio en Alemania y Francia y posteriormente en América, aunque el tema fundamental, aquel que se convierte en nudo temático principal y aparezca más veces en su obra es el desprecio absoluto por la «crueldad», en realidad la crueldad de los humanos y la crueldad del destino. 

  
   El primer relato de la colección es «El duende del bosque», quizá uno de los primeros que escribió durante su estancia en el Trinity College de Cambridge. Había llegado a Inglaterra con su familia en 1919 y nunca más regresó a Rusia. Firmó el cuento con el seudónimo de Vladimir Sirin.  En el relato Nabokov imagina que estando exiliado recibe la visita de un leshiy, un duende de los bosques, del antiguo parque de Vyra que ha tenido que ir huyendo de bosque en bosque a medida que los talaban o llenaban con fosas comunes. Todos los demás duendes, ninfas, trasgos, toda la belleza incomprensible de Rusia, han sido obligados a irse. La combinación del elfo y de la nostalgia censurable que contiene el relato traza un camino que el joven escritor pronto aprendió a no seguir en sus intentos de explotar un pasado irrecuperable. Nabokov dejó de escribir relatos hasta el mes de enero de 1923 y durante este tiempo completó sus estudios. Vivía en Berlín a donde se había trasladado la familia en 1920 y donde asesinaron a su padre el 28 de marzo de 1922. No obstante se había dedicado a componer poesía y a traducir al ruso Alicia en el país de las maravillas. El siguiente cuento «Se habla ruso» es de 1923 y en él hace referencia al novelista Thomas Mayne Reid y a Vladimir Ylych Ulyanov que pasaría a la historia con el nombre de V.I. Lenin. «Sonidos» fue escrito en septiembre de 1923 y está inspirado en los amores de juventud del escritor con su prima Tatiana Evhenievna Rausch. Del relato «Batir de alas» existió una segunda parte que jamás se ha encontrado, según manifestaba el joven Nabokov a su madre en carta fechada en diciembre de 1924. La acción se sitúa en Zermatt aunque el argumento proviene de unas vacaciones que el autor había pasado en St. Moritz con un amigo de Cambridge. «Una cuestión de suerte», fechado a comienzos de 1924 fue rechazado por el editor berlinés de Rul´, argumentando que no estaba dispuesto a publicar anécdotas acerca de cocainómanos. Finalmente se envió a otro de los órganos de exiliados rusos en Riga, el Segodnya, que lo publicó el 22 de junio de 1924. «Dioses» es un relato de octubre de 1923 y no se había publicado hasta la versión inglesa de su obra breve. Durante un visita a Marsella, Nabokov quedó impresionado por un restaurante ruso donde, entre otras vivencias, unos marineros le propusieron embarcar rumbo a Indochina. El resultado fue, «El puerto» que apreció en la revista berlinesa Rul´ en diciembre de 1924. Los siguientes relatos «Venganza» y «Beneficencia» fueron escritos en la primavera de 1924. «Detalles de una puesta de sol» es el nuevo título que el autor dio a «Katastrofa» que había escrito en Berlín en junio de 1924. Lo mismo que «La tormenta» publicado en agosto del mismo año. El relato «La Veneciana» no se tradujo ni se publicó hasta la edición de los Cuentos Completos en 1995 y corresponde a la visión de un cuadro del pintor italiano Del Piombo que el escritor vio en el Kaiser-Friedrich Museum, además de otro titulado Ritratto di donna que se nombra en el cuento. El siguiente relato, «Bachmann», fechado en octubre de 1924,  fue publicado por entregas entre el 2 y el 4 de noviembre del mismo año y parece ser que, realmente, existió un pianista con idénticas características al descrito en el cuento. «Navidad» también fue publicado en dos entregas, entre el 6 y el 8 de enero de 1925, en la misma revista Rul´ y de «El dragón» se conoce, por primera vez, en una traducción francesa. «Una carta que nunca llegó a Rusia» es uno de los capítulos de una novela desechada por el autor, Felicidad, que tras varios intentos se publicó, como fragmento, en enero de 1925. «La pelea» es de septiembre de 1925 y conoció una traducción francesa y una inglesa. «El retorno de Chorb» se publicó en dos entregas, los días 12 y 13 de noviembre de 1925, y la versión inglesa la consideró el autor tan floja de estilo que cuarenta años más tarde reescribió el relato y lo tradujo al inglés con su hijo. Es un texto escrito después de la novela Mashenka y—según el propio Nabokov—es un buen ejemplo de su estructura narrativa temprana. El escenario elegido es una pequeña ciudad de la Alemania de la segunda mitad del siglo XIX. La «Guía de Berlín» publicada en diciembre de 1925 le produjo al autor no pocos problemas de interpretación y es quizá una de sus piezas más engañosas. «Un cuento de hadas» apareció en Berlín, en diversas entregas, entre el 27 y el 29 de junio de 1926. Tiene un argumento algo complicado, con abundantes imágenes que le proporcionan el buen gusto de su lectura. «Terror» se escribió en torno a 1926, según el autor, uno de sus años más felices. Se publicó en París y es bastantes años anterior a La náusea de Sartre, con la que según Nabokov «comparte ciertas preocupaciones temáticas y ninguno de los efectos fatales de la novela». «El Navaja» coincide en el tiempo con la primera novela del autor ruso, Masheníka y se publicó en septiembre de 1926. «El pasajero» y «El timbre» son ambos de 1927.


Una belleza rusa
   Los cuentos que componen Una belleza rusa (1973) son: «Un belleza rusa», «El Leonardo», «Humo tórpido», «Una mala noticia», «Labios contra labios», «La visita al museo», «Una cuestión de honor», «Terra incógnita», «El seductor o Un tipo bien plantado», «Última Thule», «Solus Rex», «El Elfo Patata» y «El círculo». El primer relato que da título al libro se publicó el 18 de agosto de 1934 y es una divertida miniatura con un desenlace inesperado. El segundo texto, se escribió en el verano de 1933, en la ribera del lago Grunewald, en las cercanías de Berlín. Cuenta la historia de un falsificador y aunque originariamente el texto se tituló, «El reyezuelo», finalmente, Nabokov adoptó este título para su versión definitiva en inglés. «Humo tórpido» recrea el mundo de los exiliados rusos en Berlín desde 1920 hasta los últimos años de 1930. En realidad, ni en este texto ni en muchos de los que produjo el joven Nabokov, puede rastrearse una huella biográfica, es más, los caracteres, la clase social, los rasgos externos obedecen a seres que en nada se parecían a su familia. La única similitud entre el protagonista de este relato y el propio autor es que ambos escriben poesía rusa y que ambos habían vivido en un ambiente sórdido del Berlín de preguerra «Una mala noticia» se publicó en 1935 y el tema lo desarrollará diez años más tarde en un nuevo cuento titulado, «Signos y símbolos». «Labios contra labios» que se iba a publicar en 1932 fue retirado de la imprenta en el último momento y no apareció hasta 1956 en Nueva York. La revista Esquire lo publicó en inglés en su número de septiembre de 1971. «La visita al museo» recrea una determinada situación de la Rusia soviética y fue publicado por primera vez en París en 1939. El ambiente del exilio, un tema tan romántico que habían desarrollado no pocos escritores rusos de las época, se esboza en «Una cuestión de honor» y fue publicado por la revista Rul´ en torno a 1927. En realidad es una novela corta que tiene mucho de Combate singular, de Chejov. «Terra incógnita» apareció el 22 de noviembre de 1931 en París. «Un tipo bien plantado» es un relato que había sido considerado como «indecoroso» y «brutal». La versión inglesa apareció en Playboy en diciembre de 1971. 
   En el invierno de 1939 a 1940 escribió, Nabokov, su última obra en ruso. Se trataba de una novela que nunca terminó pero de la que había publicado dos capítulos titulados, «Solus Rex» (1940) y «Última Thule» (1942). También «El Elfo Patata» se publicó en diversas entregas los días 15, 17, 18 y 19 de diciembre de 1929. El relato tiene estructura de guión cinematográfico. Está ambientado en Inglaterra frente a la mayoría de los textos que componen Una belleza rusa. «El círculo», el último relato de la colección, pertenece a una pequeña parte de la novela La dádiva, escrita en Francia y terminada en 1937, pero que no fue publicada hasta 1952. El cuento pertenece, por tanto, a la órbita de la historia aunque disfrutar y sirve de complemento a la historia de Fiódor Godunov-Cherdíntsev.  El resto de relatos que completan la edición de Alfaguara proceden en su mayoría de Trece relatos aunque algunos como «Las hermanas Vane» fueron escritos en Estados Unidos, publicados allí por primera vez en 1951. Este es un curioso ejemplo de relato bien construido, el narrador permanece ajeno durante toda la historia a la trampa que le han preparado las dos hermanas muertas, que utilizan su nombre en forma de acróstico en el último párrafo para asegurar su misteriosa participación en la historia.
                En la primavera de 1940 la familia Nabokov viajó a América a donde permanecería durante veinte años y escribiría, básicamente, en inglés. Consiguieron un pasaje en un barco fletado por la organización judía de Nueva York, cuyo director Yákor Frumkin, había sido un viejo amigo de su padre. En Norteamérica la vida les resultó más fácil, aunque sin dejar de ser modesta, hasta que la publicación de Lolita lo convirtió en un hombre rico y famoso.
                Cuentos violentos, románticos, obscenos, brutales, sórdidos, crueles, delicados, delirantes, místicos, toda una galería de horrores, humillaciones y desdichas que conciernen al hombre, pero inequívocas muestras de una belleza inusitada porque lo que pretende Nabokov con su literatura, sobre todo con sus cuentos, es hacernos partícipes de la incomprensible hermosura de nuestra existencia con sus días y sus noches, con sus colores y con sus claroscuros, con sus dichas y con sus mezquindades, resquicio inexcusable del mundo en el que vivimos.

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