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jueves, 14 de mayo de 2015

Nuria Barrios



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OCHO CENTÍMETROS



LA DISTANCIA DEL DOLOR A LA FELICIDAD 
No es muy frecuente terminar una lectura y saberse satisfecho del resultado final y, mucho menos, cuando en estos últimos tiempos de auténtica vorágine de oferta editorial nos acercamos a colecciones de cuentos o relatos que pretenden formar parte de ese exquisito club de unos elegidos y, sin perder una clásica perspectiva chejoviana, contar la historia de unos personajes y sus circunstancias, aunque a medida que vayamos leyendo nuestra consciencia nos muestre un subfondo de lo más cruel, incluso brutal, y aunque los actos de sus personajes se sucedan en un constante vaivén entre la fuerza de su propio instinto, o el simulacro a que les obliga la sociedad. Si Chéjov cerró un siglo de oro del cuento, Nuria Barrios (Madrid, 1962) abre un camino de esperanza en el relato español de este presente siglo XXI, y lo hace, además, con paso firme en su nueva colección, Ocho centímetros (2015), donde la amplia mirada de una sucesiva visión metafórica de nuestros horrores resulta en estos cuentos tan inquietante como esperanzadora. Los once relatos convierten otras tantas historias en un auténtico revulsivo de la sociedad y de cuanto esperamos de ella, porque la realidad trasciende la propia imaginación literaria; y cuando leemos y, en ocasiones, aprendemos de ella consigue que nuestra vida se convierta en un espectáculo sin artificios, con ese triste o afortunado resultado de ver las cosas tal y como son; pero en ese viaje, la narradora, que nos sumerge en un vertiginoso mundo donde no ofrece tregua alguna, ahonda y confirma como con su dolor el ser humano afianza aun más su presencia en el mundo, experimenta con su quehacer diario, y con algo de suerte sale airoso de tamaña osadía.
Dolor, sufrimiento y, algo de esperanza transitan por estas páginas Ocho centímetros que Nuria Barrios ofrece a un lector exigente, tanto que al final uno se cuestiona si realmente todo cuanto ha querido la madrileña contarnos forma parte de ese mundo un tanto invisible en que los humanos nos movemos y solo, y en contadas ocasiones, logramos descubrir cuando con nuestras actitudes lo hacemos visible y forma ya parte de nuestra vida: la enfermedad, el dolor, la muerte, el mísero y complejo y ambivalente mundo de las drogas que tan explícita y sorprendentemente se desarrolla en varios cuentos, “Ocho centímetros”, “La palabra de Dios es extendida”, y en el comienzo de todo en “Hansel y Gretel en la T4”; pero existe, también, ese otro sufrimiento o esa capacidad de mitigar el mismo, como por ejemplo cuando muere un niño inocente, un recién nacido, y se nos sugiere que se encuentra en el limbo. Y, en igual proporción, existen esos “otros dolores” los imposibles de mitigar, caso del despecho del amor, la impotencia cuando observamos como una abuela se deja dormir para nunca más despertar, o esas dos adolescentes que un día escapan para coger un tren que las llevará al sinsentido, tal vez, de la vida en un futuro que no hace falta explicitar. Un auténtico retrato literario de una sociedad convulsa, con una descarnada visión, irónica y corrosiva. 











OCHO CENTÍMETROS
Nuria Barrios
Madrid, Páginas de Espuma, 2015



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