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martes, 5 de mayo de 2015

NUEVAS TRAVESÍAS



CULPABLE


      La dictadura franquista nunca reconoció su implicación en el asesinato de García Lorca, y hoy unos documentos esgrimen las razones de ese triste final. En 1965, Marcelle Auclair, investigadora francesa, sondeó la posibilidad de obtener la documentación posible sobre Lorca en manos de la dictadura; pretendía escribir una biografía sobre el poeta. El diplomático Fernando María Castiella eleva, el 25 de junio del mismo año, la petición al entonces Ministro de la Gobernación Camilo Alonso Vega, “No creo que debamos dejar de contestar al ruego que la referida escritora francesa ha elevado a nuestro Embajador en París”, y añade: “Expuse también el asunto a nuestro compañero el Ministro de Información y Turismo. Fraga opina que, en efecto, parece sumamente conveniente el revisar la cuestión y averiguar si podemos o no abrir nuestros archivos”.
        La Jefatura Superior de Policía de Granada (3ª Brigada Regional de Investigación Social) bajo el asunto “Antecedentes del Poeta Federico García Lorca”, redactaría un informe, detallando los pasos desde su detención hasta su posterior fusilamiento. En el documento, el poeta fue tildado de “prácticas homosexuales, socialista y masón”, sacado del Gobierno Civil y conducido en un coche al término de Víznar, y en las inmediaciones del lugar conocido como Fuente Grande, pasado por las armas después de haber confesado, según se tiene entendido, y enterrado en aquel paraje, muy a flor de tierra, en un barranco situado a unos dos kilómetros a la derecha de dicha Fuente Grande, en un lugar que se hace muy difícil de localizar. Pese a algunas inexactitudes históricas, se asegura que Lorca fue “pasado por las armas junto a una sola persona de cuya filiación no se informa”.

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