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miércoles, 18 de noviembre de 2015

Andrés Barba



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LA RECTA INTENCIÓN



Andrés Barba (Madrid, 1975) reincide una vez más en esa premisa que  señalábamos a propósito de su primera entrega literaria, La hermana de Katia (2001), esto es, buscar el sentido de la vida para, en definitiva, otorgarle el significado necesario a la misma. En esta segunda ocasión, La recta intención (2002) comprende tres novelas cortas y un cuento, un texto algo menos extenso que los anteriores pero no menos intenso, para mostrar lo cotidiano en el mundo de una incomunicación, no exenta de esa marginalidad con que se caracteriza nuestra existencia. Cuatro historias que se desdoblan en unos personajes con pautas psicológicas de una increíble consideración. Mientras una madre se muere su alrededor se desmorona y va apareciendo, a lo largo de la historia, ese pasado repleto de un contenido que presupone con momentos de afectividad e indiferencia por parte de sus seres más cercanos: sus hijos. El primer texto se titula Filiación. Una enfermedad como la anorexia sirve de contrapunto para mostrar el mundo de una adolescente que recurre al aislamiento social para vengarse de una pasión amorosa y desembocará, además, en un insospechado final de dramáticas consecuencias; esta segunda novela se titula Debilitamiento.
        Los personajes creados por Andrés Barba son seres que pertenecen a nuestra sociedad y viven inmersos en ella, pero por motivos que sólo ellos justificarían emprenden esa otra visión de las cosas y, en un momento determinado de su existencia, deciden traspasar la sombra y buscar otra realidad para llegar a esa invisible verdad que ellos mismos esconden. Y, con semejantes premisas, insiste aún en narrador madrileño en Nocturno, la historia de un hombre maduro de más de cincuenta años, acomodado, homosexual, que un día decide lanzarse a ese vacío que le puede provocar la relación íntima con un joven de 20 años: la perdida de una identidad que comprende, de igual manera, lo absurdo de todo un mundo a su alrededor. Y algo semejante le ocurre a un joven matrimonio, cuyo protagonista masculino un corredor de maratón, se muestra obsesionado hasta el extremo de echar a perder una relación de ocho años por la obsesiva manía del triunfo.
        Los relatos están contados con la misma técnica narrativa empleada en su primera novela, es decir, una tercera persona que, en realidad, encierra una primera porque los personajes que cuentan carecen de nombre puesto que poseen una especie de personalidad insondable y sólo así sería posible contar la historia. En realidad, el miedo, la incomunicación, la obsesión son los temas que contiene es recta intención de Andrés Barba, capaz de distorsionar el mundo de sus personajes para mostrar con una asombrosa resignación que tras lo indescifrable está la recta determinación. 













LA RECTA INTENCIÓN
Andrés Barba
Anagrama, Barcelona, 2002

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