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lunes, 5 de diciembre de 2016

Enrique Murillo



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¿QUÉ LE PASA A ESTE MUNDO?
              

       ¿Qué le pasa a nuestro mundo? ¿Por qué lo hemos convertido en un infierno? ¿Qué nos ocurre a nosotros en realidad?, se pregunta Enrique Murillo (Barcelona, 1944) en su segunda novela Qué nos pasa (2002), una historia, en apariencia, muy sencilla pero que encierra no pocas claves de nuestra actitud y de la visión que tenemos ante nuestra propia existencia y, por añadidura, lo que nos queda de nuestros recuerdos. El motivo inicial del relato se encuentra en una infancia pasada entre cromos y libros de aventuras que llevarán al protagonista de esta novela, Arturo, a realizar un viaje, muchos años después, a la mítica ciudad de Atenas, concretamente, para ver las emblemáticas ruinas del Partenón y de la Acrópolis. Con estos datos se trata, evidentemente, de una historia trivial que se parece mucho a esa metáfora o búsqueda de una identidad de muchos personajes de recientes novelas y que incluye un relato psicológico al uso.
       En realidad, la vida mediocre de este personaje ha transcurrido en la verdulería familiar, pero en la actualidad es un hombre divorciado, de mediana edad que ha conseguido un premio de la lotería que lo sacará de su rutina durante, al menos, unos días. Más que nada se trata de un retrato robot de uno de los muchos personajes que pueblan nuestras ciudades, que se sienten torturados por los sucesivos fracasos que han ido alimentando sus vidas: la rutina, el matrimonio roto, problemas de relaciones personales, amores fortuitos y poco gratificantes y, además, su único deseo vehemente esperado durante años de poder viajar se ve frustrado una vez en la ciudad de Atenas, donde una vez instalado se resiste a salir de su hotel, incorporarse al grupo expedicionario e incluso fracasa en una aventuresca relación con una de las mujeres que ha conocido, Adela. La novela se transforma así en una mezcla de desdoblamiento porque, en ocasiones, no llegamos a entender la actitud del personaje. Quizá porque lo que se cuenta sobre él es tan nimio que faltan datos de su pasado que dejen entrever su presente. Tal vez, lo que nos propone Murillo con su fábula sea ese problema, el que se percibe en una sociedad de masas, al drama que conlleva en sus últimas circunstancias y, por consiguiente, a la anulación del individuo como tal. Nunca hasta el momento el ser humano ha logrado estar tan sólo y ha experimentando la sensación de no ser nadie pero sueña y experimenta que vive en una realidad que no le corresponde. Lo cierto es que, momentáneamente, los sueños y las mentiras se convierten en esa especie de válvula de escape en la que nos aferramos para hacer más soportable nuestra vida cotidiana.
       Enrique Murillo es autor de una colección de relatos, El secreto del arte (1984), mezcla de conflicto de identificaciones y ambigüedades y de la novela El centro del mundo (1988), esta vez indagación sobre la vida y la muerte, posee una seguridad narrativa sorprendente, realiza un visible juego entre lo evidente y lo oculto, sus textos provocan una intensa mirada de desolación que le lleva a una reflexiva visión de su propia realidad y la de sus propios personajes, creados bajo un histriónico humor que muestra lo más sórdido que puede desentrañar la vida misma.






QUÉ NOS PASA
Enrique Murillo
Barcelona, Destino, 2002

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