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lunes, 9 de enero de 2017

Alberto Méndez



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 ESPAÑA EN DUELO

             
       Uno puede ajustar cuentas con la memoria de muy diversas maneras y formas. La literatura facilita, en algún sentido, que nuestro recuerdo llegue a un innumerable público lector que participe de la evocación de una memoria dolorosa como la que se supone cuando hablamos del pasado de nuestra guerra civil. Alberto Méndez (Madrid, 1941) rescata parte de ese pasado redimiendo, en alguna manera, a los vencedores. El escritor, de quien no sabemos nada, responde con una escueta biografía y una simple bibliografía: finalista en el Premio Internacional de Cuentos Max Aub 2002 con uno de los relatos incluidos en el presente volumen, «Manuscrito encontrado en el olvido»; ahora publica su primer libro, Los girasoles ciegos (2004). Cuatro relatos o planteamientos sobre la realidad de un conflicto civil que aún genera la suficiente materia  narrativa como para enlazar, en el caso que nos ocupa, algunos de esos tiempos secretos que muestran la realidad de muchos de los vencidos de nuestra historia pasada.
       Las cuatro historias se desarrollan en Madrid, en una ciudad que como los personajes se muestra vencida. Surge como una víctima más de esa sucesión de gestas que compusieron nuestra crónica militar; pero a diferencia de otros relatos es un Madrid sin guerra, sin batallas, sin enemigos aparentes donde uno de los protagonistas, en el primer relato, el capitán Alegría, sufre su derrota particular cuando se entrega al ejército rojo poco antes de caer la ciudad en manos nacionales y, paradójicamente, pagará así su osadía con la vida; o esa otra visión, la de Juan Senra, también, un condenado a muerte que se servirá de una mentira para cambiar, en parte, el resto de vida y su actitud ante ésta; habría que resaltar en ambos relatos, pero sobre todo en el primero, un final tremendamente espeluznante; y entre tanta desgracia y horror, junto a esos héroes adultos, la voz silenciada de dos adolescentes en el relato «Manuscrito encontrado en el olvido» que, como tantos otros, pretenden llegar hasta Francia y en el camino dejan constancia de su hazaña en una especie de diario donde la voz del joven poeta repasa, minuto a minuto y página tras página, las últimas semanas de su vida; y finalmente, se añade una cuarta y última derrota, ya en la postguerra, la que viven en el recuerdo reciente los padres de esos adolescentes que no volvieron a saber nada de ellos pero quieren creer que, finalmente, lo lograron.
       Méndez sobresale por una extraña eficacia en el empleo del lenguaje: directo, ajustado, medido, lírico en tanto que reproduce con suprema exactitud el habla de sus protagonistas empleando con su propia actitud esa parquedad que se le supone al condenado. La vida real sin un atisbo de esperanza. Pero, en realidad, lo que nos viene a contar Alberto Méndez es que todos perdimos la guerra, aunque entre los muchos supervivientes, algunos lograron vivir como esos girasoles ciegos en que se concreta esa memoria repleta de miedos pero que con el paso del tiempo se torna conciliadora.  











LOS GIRASOLES CIEGOS
Alberto Méndez
Anagrama, Barcelona, 2004

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