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viernes, 4 de septiembre de 2015

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La vida como derrota

Rueda del tiempo, Manuel Talens
Tusquets, Barcelona 2001

      Manuel Talens (Granada, 1948) se empeña en otorgarle justicia histórica a los personajes de sus obras y en esta nueva colección de cuentos, ‘Rueda del tiempo’ (2001), su propósito se extiende mucho más allá y, a la posibilidad de otorgarles dignidad a sus vidas, se une la prerrogativa de permitirles el protagonismo de toda una serie de perdedores que, sin la indulgencia del escritor, nunca hubieran podido salir del anonimato. La suya –la del escritor, claro está- es por consiguiente una moral solidaria, compartida, de sano compromiso como se presupone en la buena literatura, con el evidente ejemplo de una profunda reflexión sobre el sentido de la existencia, con sus miserias y sus grandezas, como se desprende de muchos de estos relatos.



   Autor de dos novelas que se reparten en el espacio geográfico vivido en los últimos años por el narrador, la Alpujarra granadina de ‘La parábola de Carmen la Reina’ (1992) y la Valencia rural de ‘Hijas de Eva’ (1997), ha publicado, además, una colección de relatos anterior, ‘Venganzas’ (1994). Los dieciséis cuentos que componen esta ‘Rueda del tiempo’, en palabras del propio autor, sólo se justifican porque nuestras vidas se convierten, pese a nuestros esfuerzos, en ese camino sin recompensa posible que recorremos todos y que, además, se circunscribe a toda una serie de episodios, monótonos en la mayoría de los caos, y tan insustanciales que pocas veces se ven alterados por algún hecho porque siempre vuelven a esa dinámica donde nunca parece pasar nada. Une a estas historias y a sus protagonistas una vida desesperada, abocada al más absoluto silencio, pero todas tienen su importancia porque individualmente, también, reflejan ese espacio reservado que nos otorga la memoria y esto, aún hoy día, no deja de ser importante. La variedad ensayada por Talens es tal que muestra, en estas piezas, ese tipo de relato que se denomina o califica como «microrrelato», a caballo entre un epigrama y un cuento con todos sus elementos, pero en el que predomina, de forma magistral, el empleo de la paradoja, la ironía, la sátira o el humor, para llegar a un final tan sorpresivo como ingenioso, además de un registro lingüístico tan rico como sutil. En ‘Odisea’, ‘Art is a gun’, ‘La lucha interminable’ y ‘Epitafio para caminantes’, alguno de apenas ocho líneas, sintetiza la elementalidad del género del que aún queda mucho por hablar.

    Los aspectos dolorosos, los oscuros de la realidad de Talens quedan explícitamente representados en algunos de los mejores relatos de la colección, por ejemplo, en ‘María’, en ‘Virtudes Pestaña se encuentra sola’, ‘Sangría’, en ‘Destinos cruzados’ y, sobre todo, en ‘Fin de viaje’, en los que el impulso fatídico de nuestra existencia señorea por estos episodios. Muchas de estas historias presentan, en suma, los desencuentros vividos entre sus personajes, algunos anclados en la tradición y marcados por el paso del tiempo, pero estas vicisitudes, como otras que se exponen en el libro: la dignidad, la paradoja del amor o el orgullo, no impiden la verosimilitud en todos y cada uno de los comportamientos de los seres protagonistas de estos relatos, cuyo ejemplo final viene dado por esa máxima que afirma que nada resulta inocente o fruto, en definitiva, del azar.

Ideal, Artes y Letras, sábado, 1 de diciembre, 2001.

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