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martes, 14 de febrero de 2017

Juan Eslava Galán



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TENGO UNA VACA LECHERA
                               
       Un libro como Los años del miedo (2008) habría que leerlo sin el menor atisbo de rencor o de acidez en el estómago, con una dosis suficiente de buen humor, con la perspectiva histórica que nos ofrecen sus páginas, y dispuestos a una batería de sonrisas y carcajadas, demostrando la paciencia y sabiduría oportunas para enmarcar el conjunto como si de una de las más ricas muestras del anecdotario español se tratara. Un mágico viaje por un túnel del tiempo, con parada en una difícil postguerra, en esos años que se prolongarían hasta bien entrada la década de los 50, como señala, Juan Eslava Galán (Arjona, Jaén, 1948), cuando, en este país, se acabaron las restricciones eléctricas y desaparecieron las cartillas de racionamiento. Sin olvidar su antecedente más inmediato, Una historia de la guerra civil que no va a gustar a nadie (2005).
       Una serie de personajes imaginarios que irán apareciendo a lo largo de sus páginas, Teófilo González, Chato Puertas, Nemesio Leñador o Casilda Ronzal Abrojo, nos permiten reconstruir la vida de muchos de los españoles de la época, y aunque no es un libro de ficción, por la estructura y el carácter del mismo, el lector se sumerge en su lectura, saltando de capítulo en capítulo, titulados con la letra de los significativos chascarrillos del folklore español, «Soy un pobre presidiario», «Falangistas, militares, curas» «Éramos pocos y parió la abuela», «Cocidito madrileño», «Si no sabes torear para que te metes», hasta un categórico, «Termina el hambre», y un proverbial remate: «Franco apaga la lucecita de El Pardo y se va a dormir satisfecho, con la conciencia tranquila. En España empieza a amanecer», que da pie a un epílogo, donde personajes y hechos, reales y de ficción, se mezclan para una definitiva reconciliación nacional.


       En las más de 550 páginas del libro, Eslava Galán no deja títere con cabeza y ensaya, en una magistral síntesis tanto histórica como social, los  primeros y más cruentos años de la dictadura, desde 1939, con la entrada triunfal de Franco, el Día de la Victoria, en la capital de España, hasta 1952, cuando se acaban, al menos oficialmente, el hambre de los pobres y las restricciones de agua, de electricidad y llega, de la mano americana, el libre comercio a nuestro país. Los años del miedo ofrece la síntesis de una larga postguerra con abundantes datos, contrastados con notas, documentos e inolvidables ilustraciones de época. Lo mejor de este libro es la parte humana, la maravillosa capacidad de la gente corriente para reconstruir sus vidas, además de ofrecer ese riquísimo acerbo de sabiduría popular con que hacer frente a tan dura situación. Mientras, se vive en una asfixiante persecución política, con la presión y la represión sexual de la iglesia católica, o se respira con el estraperlo, ejemplo de la mejor tradición picaresca e influencia social donde prima la hipocresía. Prevalece el sentimiento del miedo: en vencidos y en vencedores, con la sombra permanente de un Estado omnipotente y de un Caudillo represor, quizá el personaje más exiguo del relato, alguien de quien Eslava se permite un amplio retrato con matices que oscilan entre la admiración de un hombrecillo no dotado para la política, aunque con la capacidad necesaria para sobrevivir durante cuarenta años a todo tipo de adversidades: desde su famosa entrevista en Hendaya con Hitler, salir ileso en un fallido atentado o las, siempre, esquivas explicaciones al heredero Don Juan de Borbón, y sus aspiraciones fallidas para volver al trono.







Juan Eslava Galán, Los años del miedo; Barcelona, Planeta, 2008; 552 págs.

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