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lunes, 6 de febrero de 2017

Nativel Preciado



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QUERIDÍSIMA MEMORIA

       El mundo de los sentimientos, una visión laberíntica de los mismos, la fuerza que otorga el amor tras una auténtica entrega para justificar toda una vida, cuando uno comprende que lo experimentado se concreta en esa suerte de espontaneidades que producen las cosas; entonces, solo entonces, interpretamos que hemos llegado al final de ese laberinto sentimental. Calificada por el jurado del Premio Primavera de *viaje físico, sentimental y moral+ la novela, Camino de hierro (2007), de Nativel Preciado, periodista y narradora, finalista del Planeta con El egoísta (1999), habla sobre el valor de la intimidad, la libertad o las múltiples facetas del amor.


       Se escribe para huir de una realidad, afirma la narradora al comienzo de su relato, para vislumbrar el final de un camino de hierro que supone recuperar la memoria. Paula, la protagonista, iniciará un doloroso viaje, un triple recorrido personal que le llevará, en una primera reivindicación, a la búsqueda del pasado, a un reencuentro familiar. De alguna manera, la literatura como la vida, le ayudan tanto a olvidar como a comprender, pero paralelamente vive con la esperanza de recuperar el amor de Lucas, el marido ausente sin motivo alguno y, habitual en la prosa de Nativel Preciado, el más importante de los tres recorridos, esa experiencia de búsqueda personal para, finalizada la narración, reivindicar su propia autoestima. La protagonista, inducida por una nota de su desaparecido marido, viajará a León, con el encargo de reconstruir la historia del abuelo Román, detenido por las tropas franquistas, encarcelado en San Marcos y fusilado en 1936. Una carta de despedida a su familia será la pista a seguir. Paula llegará hasta el mismo escenario del crimen, convertido en hotel, para entrevistarse con su anciana tía Olvido, último eslabón vivo del ayer. La reconstrucción de ese pasado constituye la mayor parte del relato: datos, documentos, recuerdos y precisiones recompondrán el álbum familiar. Paralelamente, la narradora, experimentará la sinrazón que conlleva la más absoluta soledad puesto que vive la melancólica situación de un abandono conyugal y ansía noticias mientras sobrevive a la investigación. Otros personajes irán surgiendo a lo largo de la historia, los presentes: Rodrigo, esposo de una de sus primas; le ayudará en sus pesquisas y dulcificará su estancia, aunque es alguien con un lóbrego pasado en un relato de vencedores y vencidos; o las ausentes, como Francesca, confidente y voz amiga. Todo orquestado en, sucesivos y excelentes, monólogos que agudizan ese sentimiento de melancolía de toda la narración para justificar, de alguna manera, la situación presente que vive Paula. Hasta que, casi al final, recibe la llamada de su amado Lucas, retirado del mundo, en una voluntariosa actitud para morir en paz. Los dos últimos capítulos certifican esa continua referencia a una plenitud junto al esposo, cómplice y maestro, con quien había soñado terminar su existencia. Podría tratarse de un canto a la feminidad, a lo absoluto femenino, por esa capacidad ensayada de sobreponerse a la desgracia y de enfrentarse a la epistemológica visión de las cosas que recuerda a los relatos minuciosos y subjetivos de narradoras de la segunda mitad del pasado siglo, por la evocación de un ambiente y de una vida provincianas, el análisis íntimo de pocos personajes y un marco histórico, familiar que conlleva un análisis sociológico.
       Las referencias autobiográficas en Camino de hierro se evidencian por un relato salpicado de versos, citas, títulos de películas, países y lugares donde gozar con el amante. Una novela costumbrista de contenido ideológico que informa sobre la contextura formal de una sociedad caduca, pero desvela una hermosa historia de amor y de entrega que escenifica la particularidad de todo un colectivo y ofrece al lector una solución tan personal como política, conjuga toda una visión psicológica del mundo femenino, el mito cultural feminista y el valor de la mujer ambivalente, que deja a un lado la propia individuación por el melodrama de la existencia humana sin querer escribir una historia de mujer.






Nativel Preciado; Camino de hierro; Madrid, Espasa, 2007; 235 págs.

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