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domingo, 14 de octubre de 2018

Poéticas, 7


Hasier Larretxea

 

UNA TRILOGÍA POÉTICA

1)

ESCRIBIR sobre la corteza del árbol huida, añoranza,
retorno sobre la explosión de colores del otoño en el
valle. El reflejo del paisaje de hojas en el iris que brilla
como la tierra y su raíz, gota de rocío del amanecer.

Escribir sobre los escondrijos del bosque y sus secretos
patria, mirlo, cesta, sudor. Escribir tierra, cielo, camino.

Escribir miedo, sus portillos. Escribir mano, fuego,
cariño, despedida.

Escribir la libertad del campo, su disposición. Escribir
a través de la ventana. Escribir vencejo, pastor, ladrido,
mus.

Escribir vida. Escribir sueño. Escribir ser. Escribir,
escribir después de la muerte.

Escribir, siempre, a través del paisaje.


De Niebla fronteriza (El Gaviero Ediciones, 2015).


2)

ESCRIBIR
es el paisaje desde donde contemplar.

El mirador
desde donde ver
a través de la niebla,
a través de los límites del horizonte,
sorteando y volando sobre ermitas, pastos, y portillos.

Escribir la visión
en lo alto del monte,
el sendero, el helecho recién pisado,
la bellota que lanzamos hasta el riachuelo.

Escribir es insuflar (el viento del norte),
acunarlo al sonido del cencerro
y a las gotas de lluvia que se ahogan
en el charco del prado,
el movimiento del tractor
y la soledad del perro.

Escribir,
la única manera de atravesar el valle
sin pisarlo.



De De un nuevo paisaje, (Stendhal Books, 2016).



3)

ESCRIBIR es habitar los silencios. Escribir para dar forma a la historia interminable
del pasado y sus fronteras sin cicatrizar. Escribir para esclarecer los nudos, liberar
alambradas. Soltar a los gorriones. Escribir es caminar descalzos sobre la tierra
y su bendición de rocío. Escribir para recoger con el rastrillo la hierba que cortaron
a tiempo. Volver a aprender a saborear las cerezas recién recogidas. La textura
de la lechuga, la pulpa del tomate que brilla ante el cuchillo recién afilado. Escribir
como si fuéramos a limpiar las tripas del cerdo que mataron para alimentar durante
el invierno a toda una familia. Escribir es otra manera de alargar el vacío. El
tirachinas con el que aprendieron a lanzar piedras en terrenos vedados.

De Meridianos de tierra (Harpo Libros, 2017)


(De Neorrurales. Antología de poetas de campo; selección e introducción de Pedro M. Domene; Córdoba, Berenice, 2018; 156 pp.)

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