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miércoles, 3 de octubre de 2018

Poéticas de campo, 4


Sergio Fernández Salvador



POÉTICA
       Poéticas... Dudo mucho que el modo de escribir de nadie se amolde a ellas. Creo que más bien ocurre lo contrario. Un poeta escribe como escribe, es decir, como puede, y teje una poética que valide ese su estilo como el que levanta un caedizo para que no se le moje la leña.
       Si el paisaje es, como sostenía Unamuno, un sentimiento, ese sentimiento es, según acertado lugar común, eminentemente urbano. Quien ha vivido siempre en el campo tiene necesariamente con él una relación que poco sabe de idealizaciones y alegorías, de lo se desprende a veces un punto de recelo hacia tales accesos más o menos ditirámbicos. Vi esto muy claro en una conversación en que mi interlocutor, que había leído alguno de mis poemas, deslizó la palabra “aficionado”. Naturalmente, le di con mucho gusto la razón, pero no sin añadir que en ciertas cuestiones todos somos aficionados.
       Quien siente la naturaleza como espejo del alma humana sabe que sus enseñanzas y dones inagotables la convierten en un tema infinito. Friedrich, pintor realista y romántico (¿cómo no va a ser romántico un realista?), afirmaba que cada manifestación de la naturaleza, registrada con precisión, dignidad y sentimiento, puede llegar a ser tema del arte, bien entendido que esa naturaleza no se restringe al medio físico, sino también, y sobre todo, a la relación de éste con el hombre.
       Seleccionar diez poemas para esta antología ha sido toda una experiencia. Entre otras cosas, he podido advertir que su aliento telúrico se disgrega en tres direcciones principales: la montaña leonesa, el mar Cantábrico y la castellana Tierra de Campos. Pero no importa tanto el dónde como el qué y el cómo. Da igual que el objeto del poema, del cuadro, de la música, sea una hoja que cae, una piedra recogida en una playa o el abedul que se nos impone en mitad de la jornada. Si el poema vale se estará leyendo a un hombre. Ni más ni menos.
(De Neorrurales. Antología de poetas de campo; selección e introducción de Pedro M. Domene; Córdoba, Berenice, 2018; 156 pp.)

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