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domingo, 20 de diciembre de 2015

Desayuno con diamantes, 66



PARA UNA TEORÍA DE LA NARRATIVA

    Nuevas aportaciones para desarrollar una nueva Teoría de la Narrativa. Se publica un Diccionario de Teoría de la Narrativa (Editorial Alhulia, 2003), bajo la dirección de José R. Valles Calatrava.



     La narratología constituye hoy un dominio teórico tan científico como vasto y presupone un campo de trabajo que incluye una amplia variedad de marcos y líneas metodológicas que, con el paso del tiempo, han generado una amplia diversidad de conceptos y de terminologías. En realidad, la teoría se concibe como el estudio de la naturaleza, la forma y el funcionamiento de la narrativa. Es esta esa nueva teoría que Tzvetan Todorov proponía, en 1969, definida como la ciencia que se ocupaba de formular las relaciones entre los textos narrativos, la narrativa misma y la historia. Escribir sobre narratología toda una Teoría puede resultar un estimulo lo suficientemente atractivo como para que, todo un equipo universitario, realice sus trabajos en el terreno de la evolución que esta ciencia ha experimentado durante los últimos años. El fruto de esa impagable labor se concreta en un Diccionario de Teoría de la Narrativa (2003) que el profesor almeriense, José R. Valles Calatrava, como director y coordinador, junto a Francisco Álamo y un grupo de investigación, ponen en las manos de los interesados y supone, visto el grueso volumen, la aplicación y la teoría de una línea científica que ha ido surgiendo en las últimas décadas. Una teoría que se inscribe en esa variedad de marcos, modelos y líneas metodológicas que han dado lugar a toda una serie de nomenclaturas y nociones en los diversos campos de los estudios literarios del género. 


Teoría Narrativa en el siglo XX

      El Romanticismo aportó una nueva visión en los ámbitos literarios y narratológicos que fructificarían en el futuro de ese amplio panorama del siglo XX; es decir, tras  una ideología positivista, paralela al historicismo que conllevaría una reacción contra el  biografismo, el psicologismo y el determinismo, se muestra interés por el estudio de un «método» y lo que serían las bases «científicas» de una auténtica teoría de la Literatura y de la Narratología, en particular. Bien es sabido que la novela en la segunda mitad del XIX había quedado constituida de una forma sólida y a las primeras nociones teóricas habían seguido cuestiones en torno a cómo separar conceptos como Realismo y Naturalismo, a los que seguirían otros esfuerzos por superar  concepciones que se consideraban caducas para llegar a los primeros años del siglo XX. Se buscaron nuevos derroteros narrativos en sincronía con las vanguardias y su propensión a superar el «realismo», tal vez con una nueva «nivola» que, más centrada en los personajes, como afirmaba Unamuno, renovase el género. Teorías psicoanalíticas, junguianas, lacanianas, sociológicas y marxistas, lukasianas, estructuralistas, incluso teorías lingüísticas y semióticas aplicadas a la narrativa se han ido sucediendo a lo largo de las últimas décadas y todo ello para mostrar los modelos teóricos de la reflexión metanarrativa que nos llevarían a los novelistas y movimientos del formalismo ruso, la estilística, la escuela de Bajtín o la tradición anglosajona y las tendencias críticas y expositivas contemporáneas que incluyen desde el feminismo hasta la fenomenología y la hermenéutica.



Diccionario de Teoría
               
     Un libro como el Diccionario de la Teoría de la Narrativa, en palabras de su propio director, es heredero del Diccionario de Narratología de Carlos Reis y Ana Cristina M. Lopes, publicado en Coimbra en 1987 y de A Dictionary of Narratology, de Gerald Prince, editado por la Universidad de Nebrasaka, 1987. Supone, no obstante, un paso adelante porque se trata de la primera monografía realizada en el ámbito hispánico y añade aspectos diferenciadores con respecto a sus predecesores, es decir, ese carácter especializado aunque no se concreta, exclusivamente, en un diccionario, sino que el volumen de términos estudiados y anotados es mayor que en los anteriores, más de mil entradas; por último, la estructura resulta novedosa en su organización, tanto histórica, como analógica y alfabética. Por otra parte, se concibe que la génesis y el uso de determinados conceptos están ligados a una serie de perspectivas teóricas previas (de aquí la importancia de un amplio capítulo dedicado a la «historia») y a sus propuestas metodológicas de análisis, incorporando un corpus lexicográfico de términos originarios o usuales de ese formalismo apuntado, del estructuralismo o la lingüística y la semiótica.
   El marco hispánico obliga a incorporar los términos vinculados a la teoría o la reflexión sobre la narrativa que han utilizado autores como Baquero, Bobes, Gullón, Pozuelo o Villanueva. De igual forma se han incluido una nómina de autores, novelistas, que han generado conceptos y que se pueden consultar como entradas del diccionario; por ejemplo, señalan los autores, la noción de Valle-Inclán de toboganes de pensamiento, la tesis de la apertura del cuento de Cortázar, la oposición unamuniana entre personajes agónicos y rectilíneos, las ideas sobre la función-novela de Alfonso Reyes, sobre la poética de las variaciones de Roa Bastos o la propuesta de Francisco Ayala sobre el autor/lector ficcionalizado.
    Para ofrecer una idea de la importancia de semejante manual, un concepto como cuento, se relaciona en el diccionario con apólogo, balada, ejemplo, fabliau, fábula, lay, leyenda, mito, patraña, épica, novela, novela corta, escritura, hipertexto, intertextualidad, narración, narrativa natural, oralidad, relato, apertura, tesis, efecto, unidad, epifanía, iceberg... y se define como término proveniente del latín «computare» y se le dedican cuatro páginas, distinguiendo y caracterizando sus rasgos fundamentales. Lo mismo ocurre con el término novela, relacionado con narración, narrativa, relato, cuento, épica, novela corta, novelesco, géneros, novela, novela épica-dramática-lírica, acuñándosele el término de «novela» en el ámbito hispánico frente a «roman» francés y alemán, «romanzo» en italiano y «novel» en inglés, aunque su origen está en el término novella del italiano del XVI. O narrativa y narratología clasificados y definidos como épica, géneros narrativos, narración, narrado, relato o gramática narrativa, narración, narrado/narrante, narratividad, como teoría para designar la nueva teoría de la narración literaria de la que se ocupaba el estructuralismo francés y definida por Bal como «la ciencia que procura formular la teroría de las relaciones entre texto narrativo, narrativa e historia».
   Significativamente, la obra que se concibe para especialistas en el tema, contribuye así a popularizar conceptos y términos tan concretos como narratología que se combina con otros ámbitos como la sociología, la crítica, el psicoanálisis, la pragmática y la fenomenología. El libro queda dividido en una primera y amplia parte histórica, en la que se ofrece al usuario una síntesis de los principales conceptos generados en la pasada centuria en el estudio y análisis de la narrativa desde los diferentes marcos teóricos. Ofrece por consiguiente, una visión de la historicidad y una dimensión ideocultural y social de los fenómenos tanto literarios como metaliterarios; el propio diccionario de Teoría de la Narrativa incluye una parte Analógica en la que se organizan los distintos términos según campos conceptuales y en redes asociativas y jerárquicas;  y el diccionario de teoría de la Narrativa o parte alfabética donde se relacionan las voces que se describen. La obligada cita de muchos autores y muchas obras conlleva una agilización de su lectura porque por estas páginas desfilan los nombres de Alarcón, Clarín, Ayala, Azorín, Baroja, Cela, Cortázar, Delibes, García Márquez, Goytisolo, Marías,  Marsé, Martín Santos, Mendoza, Orejudo, Pérez Reverte, Sánchez Ferlosio, Semprún, Unamuno, Vargas Llosa o Vázquez Montalbán, autores que, como ejemplo de buena literatura, justificarían adentrarse en las páginas del libro y en el mundo de la literatura. La terminología es explicada en sus entradas con una habilidosa claridad que propende a no exigir, demasiado al lector, y, sobre todo, muestra un dominio de la técnica por parte del equipo elaborador. Se añade una amplia y selecta bibliografía de referencias, diccionarios y compilaciones estudiadas, además de la relación de obras literarias citadas a lo largo de las más de 600 páginas de erudición.


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