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lunes, 30 de noviembre de 2015

Ian Gibson

(A unos meses del centenario del gallego universal, 1916-2016)

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CELA, EL HOMBRE QUE QUISO GANAR



     Camilo José Cela sigue siendo, un año y medio después de su desaparición, ese hombre que, tras resistir tantos años, consiguió el galardón literario más importante del mundo, el Nobel. Acaba de aparecer un nuevo libro sobre el más polémico de los escritores españoles de la segunda mitad del siglo XX. Quizá éste sea uno de esos textos necesarios tras el fallecimiento del escritor ocurrido en la mañana del 17 de enero de 2002, y esclarecedor, al mismo tiempo, tras la aparición de Cela, mi padre (edición ampliada) (2002), de Camilo José Cela Conde, Desmontando a Cela (2002), de Tomás García Yebra, Cela, el hombre que vi llorar (2002), de Gaspar Sánchez Salas o Cela: un cadáver exquisito (2002), de Francisco Umbral. Porque, entre otras cosas, Cela, el hombre que quiso ganar (2003), pese a no ser, visiblemente, el estudio o biografía que se merece el gallego universal, tras sesenta años dedicados al arte de la escritura, con sus aciertos o desvaríos, sino que más bien resulta una mesa revuelta que comprende parte de sus memorias, entendimientos y voluntades. Algo que, su autor Ian Gibson, ha sabido combinar de forma pormenorizada, para ofrecer el retrato sesgado, con sus exabruptos, sus jactancias y salidas de tono, de buena parte de su vida literaria y de los últimos años más públicos del escritor que, en buena medida, encantaban a unos y escandalizaban a otros, pero que a nadie dejaban indiferentes. Gibson es un riguroso estudioso de nuestra literatura como lo avalan sus monumentales biografías sobre García Lorca o Dalí y, en su prólogo, deja bien claro que algún día alguien deberá afrontar el reto de escribir la biografía definitiva del escritor gallego, puesto que su libro bien puede entenderse tanto como parte de esa biografía inacabada como un pequeño estudio parcial de buena parte de su obra, con algunos otros asuntos de la vida del Nobel sobre todo, sobre todos los referidos a sus polémicos últimos años, incluido el sonado divorcio y la anulación eclesiástica del matrimonio con Charo Conde, su compañera de los últimos cuarenta años, su unión con la joven periodista Marina Castaño y, sobre todo, el asunto del plagio de, La cruz de San Andrés, su sonado Premio Planeta de 1994.



     ¿Qué nos importa realmente de Camilo José Cela como lectores? Fundamentalmente que es el autor de tres novelas esenciales en la literatura española del siglo XX, La familia de Pascual Duarte (1942), La colmena (1951) y San Camilo, 1936 (1969), tres excelentes propuestas narrativas que Gibson aborda, con cuidado, en el análisis del conjunto de sus principales obras. A ellas dedica tres amplios capítulos de un total de doce y ofrece un repaso somero, pero acertado, de algunas de las connotaciones de estas novelas, incluidas notas importantes que servirán al curioso lector para situarse en la narrativa celiana. Para su estudio, el autor recaba, expresamente, información en la obra del gallego, así como el libro escrito por su hijo Camilo José Cela Conde, además de diversas fuentes periodísticas para subrayar que la veracidad de muchos juicios pertenecen más al arte de la conjetura, como era habitual en la vida de Cela. Por ejemplo, cuando repasa su pasado ideológico y de compromiso, éste no sale bien parado y muestra como, en la juventud de un incipiente escritor, Cela se mostró ansioso colaborador con el nuevo régimen. Da cuenta de numerosos asuntos de su vida más pública que nunca ponen de manifiesto, una vez más, la polémica visión que lectores, simpatizantes o detractores tenían del octogenario en esos difíciles últimos años. Los capítulos que ocupan su relación con Marina y su vida nueva, así como la vertiginosa rapidez con que quiso zanjar algunas cuestiones de su producción, sus últimas novelas, las cuestiones en torno a la Fundación, las sociedades fundadas para gobernar sus intereses económicos, sus bravuconadas y su expresa soberbia y petulancia hacia el  premio Cervantes, despreciado una y otra vez por él públicamente o el asunto del plagio motivo de la querella, que Gibson trata con una exquisita crudeza y desvela, además, cierta sospecha de culpabilidad. Datos que sirven, después de leer este libro, para que Cela y su obra sean actualizados con el rigor que se merece el autor de La familia de Pascual Duarte, el libro más traducido de la historia de la narrativa española, pero sobre todo, para no dejar de plantear ciertas preguntas o cuestiones relativas a la obra y la vida de tan polémico personaje.










CELA, EL HOMBRE QUE QUISO GANAR
Ian Gibson
Madrid, Aguilar, 2003




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