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sábado, 26 de diciembre de 2015

Hoy tomo café con…



María Ángeles Pérez Sánchez


“Espero que la vida, aún, me dé la oportunidad de hacer algunos (Amaneceres) míos en el amplio y bondadoso sentido de la palabra”.



     La profesora de Lengua y Literatura del I.E.S. Albujaira (Huércal- Overa), María Ángeles Pérez Sánchez reúne sus columnas semanales, publicadas en el suplemento literario “Cuadernos del Sur”, del Diario Córdoba, en un volumen que titula Amaneceres (Málaga, e.d.a. 2015). Activa militante cultural, ha dirigido teatro a lo largo de más de veinte años y con el Grupo Incógnita, y puesto en escena obras de Arrabal, García Lorca, Mihura o Martínez Mediero. Amante del deporte, del buen cine, la lectura y la música, colabora con la organización Greenpeace, porque siente que estamos destrozando nuestro mundo, como en alguna de estas columnas puede leerse.

   ¿Hay tantos Amaneceres interesantes como para tantas reflexiones?
Si me hubiese hecho esta pregunta hace unos años, quizá hubiera contestado que no, hoy creo que existen infinitos Amaneceres que guardan infinitas reflexiones, tantas, que me causan como cierto temor a no poder vivirlos todos.

  ¿Cuándo nace, realmente, ese deseo de describir sus Amaneceres?
Fueron una serie de circunstancias acumuladas y que sufrieron su explosión en un momento determinado, por un paseo, por alguna persona que te empuja, por algo que no sabes explicar. Creo que todos vamos acumulando, a lo largo de nuestra vida, una serie de sentimientos considerándonos incapaces de darles forma y, sin embargo, en un momento te surge la chispa y ya está, ni uno mismo se lo cree, pero compruebas que las palabras escritas has sido capaz de hacerlas fluir tú, y entonces, pues eso, sientes la sensación de subir hacia un cielo azul e infinito.

   ¿Resulta agotador condensar una idea en 900 caracteres?
Al escribir los primeros Amaneceres, la verdad es que sí. Después te habitúas, le pillas el truquillo y como que te cuadra casi todo desde el principio, de todas maneras, a veces, hay que darle varias vueltas para que queden en el número exacto. De algunos temas concretos escribiría el doble o más.

   ¿Dónde se publican sus columnas?
En el diario Córdoba, periódico editado en esa maravillosa ciudad, incluidas en un suplemento literario que lleva por nombre “Cuadernos del Sur”, y gracias a la persona que lo dirige y que vio oportuno que aparecieran publicadas ahí.

   Los temas sobre los que escribe, ¿son como la vida misma?
Por supuesto, sobre la vida misma, sobre todo aquello con lo que convivo, con lo que me causa alegría, tristeza, sentir, llorar, reír. De hecho, casi todos los Amaneceres, aparecen titulados con una sola palabra, y ésta suele ser abstracta o con el nombre de la persona en la que me he inspirado para escribir.

   El prologuista, Guillermo Busutil, habla de la sinceridad de sus textos, ¿es esta una de sus premisas para ponerse a escribir?
No es una premisa, la sinceridad es algo innato a mi persona, no sé si es bueno o malo, siempre me lo he preguntado, por lo tanto, cada palabra que aparece la puedo calificar de sincera al cien por cien. Guillermo, escritor al que admiro profundamente, ha sabido percibir esa sinceridad desprendida de mis palabras, así como todo lo que yo quería transmitir a través de ellas, no podía ser menos, un prólogo extraordinario, amistoso y enternecedor.

   ¿Hace suyos los Amaneceres de tanta gente en el mundo? 
Ya quisiera yo, no hacerlos míos, sino vivirlos con toda esa gente, pero no puede ser, algunos ya no están con nosotros, otros, aunque sea posible, me parece imposible, espero que la vida, aún, me dé la oportunidad de hacer algunos míos en el amplio y bondadoso sentido de la palabra.

   ¿Hasta cuando complementará sus paseos matinales con sus Amaneceres en el papel?
Hasta que la muerte nos separe(es broma), pues hasta que me dé la pluma y la patita para ello. Cuando llegue el final, de la pluma, de la patita, o de las dos cosas a la vez, pues ya está, miraré hacia el mar, si puede ser, y como decía Saramago: “Entraré en la nada y me disolveré en ella”.

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