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miércoles, 9 de diciembre de 2015

Ignacio Martínez de Pisón



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EL TIEMPO DE LAS MUJERES



     El mundo es tan complicado que son muchas y confusas las maneras de interpretarlo. Quizá por este motivo, Ignacio Martínez de Pisón (Zaragoza, 1960), va elaborando de una manera artesanal sus relatos en una variedad narrativa que se inicia en la infancia, la adolescencia, la juventud, como pasos firmes en el aprendizaje. También desarrolla la acción en el núcleo de una familia, cuyos integrantes, muchas veces, se convierten en esas voces que desentrañan sus experiencias y marcan sus destinos y esto, además, como ese argumento único, conveniente e idóneo para validar sus vidas. La literatura de Martínez de Pisón parte de un situación de vacío que sólo se logra paliar con el extenso relato que los personajes de sus novelas protagonizan; así ocurría con Carreteras secundarias (1996) o María Bonita (2000), el antecedente más inmediato de la novela que acaba de publicar El tiempo de las mujeres (2003). Esta novela es la más voluminosa y la más ambiciosa de toda su producción. El punto de vista adoptado, el tema, los personajes femeninos protagonistas y, sobre todo, esa pormenorizada inmersión en el mundo de la mujer, hacen de este relato la mejor de las historias contadas por el aragonés que divide alternativamente las voces de las tres jóvenes en dieciocho episodios en los que María, Carlota y Paloma, van contando su vida.
    El tiempo de las mujeres transcurre en la España de la transición democrática, a finales de los 70 y comienzos de los 80, incluido el golpe de estado, como episodio sobresaliente en sus vidas. Tras la muerte del padre, la madre de las tres jóvenes se sumerge en un estado de desesperación al que sólo se sobrepone con el paso del tiempo y cuando, sin saberlo, las tres hijas han ido haciendo de sus vidas un auténtico misterio. Martínez de Pisón es hábil en el tratamiento de la prosa narrativa que maneja con soltura y es capaz de describir las emociones y las experiencias de las tres mujeres con la maestría que ya se le supone al narrador. Las voces que se alternan en el relato son la de María que, de alguna manera, ha asumido el papel de protectora tanto de su madre como de sus hermanas, la de Carlota más comedida pero obsesionada por la religión y su posterior matrimonio con Fernando, y Paloma que juega con el sexo y abandona el hogar familiar una y otra vez. Las tres desvelan su mundo interior, sus intimidades, esas que Martínez de Pisón recrea con suma maestría: el momento de la menstruación y el despertar a la vida, las primeras experiencias amorosas, incluidas escenas de sexo íntimo, las depresiones, junto al alternativo descubrimiento de la política, el trabajo, el adulterio, además de leves pinceladas sobre el mundo de la droga, para recrear tres vidas femeninas tan distintas como complejas y que, una vez que desaparece el símbolo de sus mayores, la casa Villa Casilda, acabarán por deshacerse o, tal vez, por justificarse definitivamente. 











EL TIEMPO DE LAS MUJERES
Ignacio Martínez de Pisón
Barcelona, Anagrama, 2003

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