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martes, 20 de febrero de 2018

Andrés Pérez Domínguez



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SOBREVIVIR A LA DERROTA

       ¿Qué ha ocurrido, literariamente hablando, en el panorama narrativo de misterio, intriga o espionaje después de algunos maestros del género como Greene o Le Carré? Pues que nuestros jóvenes escritores han mordido el anzuelo y se han sumergido en la escritura de unas historias que nada desdicen de aquellas que, en este país, hemos leído desde siempre porque, desaparecido el primero y algo menos prolífico el segundo, nos dejaban huérfanos de un tipo de relato poco frecuente en el vasto panorama de la literatura española en las últimas décadas, pero que en Andrés Pérez Domínguez (Sevilla, 1969) han encontrado un alumno más que aventajado para desarrollar una buena trama lejos de los tópicos del telón de acero o importantes capitales europeas porque su novela La clave Pinner (2004), se desarrolla en Sevilla y contiene todos esos elementos y añade, además, algunos ingredientes más de lo habitual en una clásica novela de espías.
       Un hombre podría tener en sus manos, tal vez sin saberlo, la clave de la Segunda Guerra Mundial. Con este argumento, Pérez Domínguez, construye un excelente relato en torno a la estratagema que los aliados montan para engañar a los alemanes acerca del lugar y el momento en que se producirá ese desembarco conjunto que acelere el final de la guerra. La muerte de un piloto inglés que lleva una importante información y cuyo avión accidentado cae en la costa onubense hará que, poco después, toda sospecha recaiga en un antiguo militante comunista, Miguel Carmona, escondido desde el final de la guerra civil española en un pequeño pueblo de la provincia andaluza. La maquinaria del contraespionaje británico se pone en marcha y rescata a Gordon Pinner, un enigmático inglés y antes espía del Komitern, amigo por otra parte de Carmona en los años revolucionarios de preguerra, para que vuelva a Sevilla y descubra el escondite del fugado compañero. Cabe decir en favor de Pérez Domínguez que la trama está perfectamente dosificada a lo largo del relato, desde la fuga de Carmona cuando es descubierto en su escondite, su posterior encuentro con la guardia civil en el camino, su no menos irónica y fortuita asistencia ante el paso de la comitiva del Caudillo en La Palma o su entrada en Sevilla y su posterior reencuentro con Rosa, otra conocida de aquellos tiempos mejores, cuando ésta lo esconde en la taberna de su marido asesinado.
       Al hilo del relato de espías, que es de lo que se trata, Pérez Domínguez, construye la historia de los derrotados de la guerra civil española, volviendo atrás en los recuerdos de los personajes cuando es necesario para justificar un presente que se concreta en la España de los vencedores y el lugar que nuestro país ocupó en la Segunda Guerra Mundial, nido de espías alemanes, británicos o rusos, dato histórico que algunos lectores ignorarán. Tanto Miguel Carmona como Gordon Pinner forman parte de esa extraordinaria crónica que reproduce un mundo de perdedores, porque tanto ellos como muchos de los personajes que aparecen en La clave Pinner se encuentran en ese final de una historia tanto personal como colectiva que les lleva, una y otra vez, a la evocación de un pasado porque, las palabras Revolución y Proletariado, que se han repetido a lo largo de su existencia, ya no forman parte de su vocabulario y ya tan solo sobreviven a la realidad de una derrota.






LA CLAVE PINNER
Andrés Pérez Domínguez
Barcelona, Roca, 2004

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