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jueves, 8 de febrero de 2018

Manuel Jurado López



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UNA FALSA INOCENCIA
       El escritor Manuel Jurado López (Sevilla, 1942) cuenta las historias con esa maestría que se le supone al narrador de oficio y de vocación. Autor hasta ahora de una extensa obra narrativa con títulos tan significativos como Memoria de la tierra (1982), Trístula (1985), Las pirámides de sal (1990), Manuscritos de Berlín (1993), Relatos de Taifas (1994) o El bebedor de Bourbon (1995), entre otros. Su anterior novela  Los territorios del aire (2001), construye una relación amorosa con una carga erótica que no empaña la auténtica visión que el autor quiere otorgar al tema. Las historias de amor tienen esa autenticidad que también se les otorga a las cosas cotidianas y se supone que, en el amor, como en esos otros sentimientos humanos, la visión literaria expuesta puede llegar hasta límites insospechados.
       El bereber (2003), Premio III de Novela Corta de la Diputación de Córdoba, es una narración que resume en buena parte una pasión fabuladora repleta de episodios variados, de relatos intercalados o de ramificaciones argumentales que darían lugar a otras historias. El relato incluye personajes pintorescos y recupera algunos mecanismos de la tradición oral puesto que se trata de contar la historia de Baschir Mzoudá, el Bereber, desde su tierna infancia hasta su adolescencia, para así recuperar esa fascinación del lector por la buena literatura. Mezcla, pues, Jurado López, hábilmente, elementos de la novela de aprendizaje, de la novela erótica, de la novela picaresca e incluso de la novela de viajes. La diversidad de materiales utilizados obligan al escritor sevillano a plantear un relato marcadamente sentimental, pese a todo, porque el destino dirigirá la vida de su personaje principal a lo largo de la historia para así justificar la trayectoria de una existencia en la que la infancia y la adolescencia juegan un papel muy importante. La belleza de este relato reside en la identificación del autor con la voz que narra, incluso el propio lector participará de este recurso. El niño Baschir vivirá una infancia desolada, verá como el padre muere reventado por el esfuerzo de transportar una nevera hasta su casa, como su madre después irá recibiendo una legión de hombres y un día alentado por Hakim, el contador de historias, abandonará su hogar para iniciar un viaje cuyo resultado más inmediato confundirá al muchacho entre la realidad y los sueños. Una vida idílica junto a Madame Daventure, mágico personaje, que lo acogerá durante un tiempo en su casa, primero como madre y como maestra, con quien vivirá la realidad de una adolescencia feliz y alimentada por una espléndida relación sexual iniciática que transportará al muchacho al mundo del amor y del sexo. Después comprobará cómo la vida de todo marroquí viene determinada por las luces peninsulares que se divisan desde la cercana Tánger a donde ha llegado buscando un nuevo destino.
       Baschir iniciará, así, una nueva etapa de su existencia, ahora de la mano y bajo la protección de otro mágico personaje que se incorpora al relato, el poeta Luis Quevedo, extraño habitante de Pozo Amarillo, paraje situado en las inmediaciones de Sanlúcar, a donde recala el joven marroquí desde las arenas de Punta Camorro, en Algeciras, en su búsqueda del lugar que su Madame, Aicha Ben Issa, le había sugerido poco antes de separarse. El Bereber se sumergirá en un nuevo sueño bajo la protección del excéntrico poeta y durante un tiempo ambos sus almas se unirán conviviendo y apartados del mundanal ruido de la cercana ciudad para iniciar la continuación del aprendizaje de la vida que le brinda su nuevo maestro. El resto de la novela determinará el destino final del joven pícaro envuelto, en los últimos capítulos, en una red de clubes de alterne y de prostitución que completarán esa iniciática instrucción. Una nueva situación que lector supondrá determinarán su futuro, aunque no completan la visión final que sobre el protagonista de su relato, el ingenuo joven bereber, siente ante esa idealización de las relaciones humanas percibidas hasta ese momento. La historia de Baschir Rekab queda al margen de esa visión de crueldad que el novelista le otorga a la sociedad porque el amor no siempre disculpa y altera la naturaleza humana y la locura de nuestro tiempo se muestra como la transgresión a ese realismo que evidentemente no está de moda.




EL BEREBER
Manuel Jurado López
III Premio Novela Corta
Córdoba, Diputación, 2003

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