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lunes, 23 de febrero de 2015

TRAVESÍAS



CHEJFEC


  Sergio Chejfec (Buenos Aires, 1956) se adscribe a ese grupo de escritores que no tienen una concepción pacífica de la literatura, la observan como un lugar vacío que ocupar, lo literario se muestra como un territorio de entredichos permanentes. Admirador de una artista venezolana, un día llamó a su puerta y así nació, Baroni: un viaje (2007). En realidad, Rafaela Baroni es una escultora que vive al pie de la cordillera, en la población de Betijoque, en el estado de Trujillo. Talla, generalmente, figuras de madera con motivos religiosos, nadie queda indiferente ante su mirada, sabia y transparente, ella imagina permanentemente el mundo desde sus manos: vírgenes, santos, ángeles, flores y pájaros multicolores, fina declamadora, cantautora y poetisa, es dueña de una religiosidad muy personal. Todos los Viernes Santo del año celebra su propio funeral para exorcizar, de alguna manera, la muerte.
  La editorial Candaya presenta, en España, a Sergio Chejfec con Mis dos mundos (2008), una fábula sobre cómo recuperar el tiempo vivido de otra forma, en este caso, un paseo por un parque en una ciudad del sur de Brasil, una suerte de arqueología irrelevante. Y Baroni: un viaje (2010), ¿una novela? ¿un ensayo? ¿una crónica? ¿cuaderno de notas? ¿un testimonio vivo? Chejfec juega, muestra esa sensación de vacío que caracteriza a su obra, la suya es una forma de no vincularse con lo real, se sirve de la indeterminación para interpretar el mundo, y solo así reinventa un personaje, Baroni, tan esquivo como real. Su obra, sin duda, entreteje la trama con la reflexión. 

* Durante estos años, Chejfec se ha cnvertido en un autor de culto en nuestro país, y la mism editorial editaba La experiencia dramática (2013) y Modo linterna (2014).
 

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