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viernes, 30 de octubre de 2015

Annabel Pitcher



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NUBES DE KETCHUP




     Annabel Pitcher (Yorkshire, 1982) sorprendía hace un par de años con una historia protagonizada por un niño inglés, Jamie, y una niña musulmana, Sunya, que se encontraban, en una pequeña escuela rural, tras el atormentado suceso familiar que había provocado el divorcio de los padres del primero. La novela en cuestión lleva el título, Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea (2011), y muy pronto, por el curioso tratamiento que la joven narradora hacía del drama personal de cada uno de sus personajes, sobre todo de los más pequeños, se convertiría en un fenómeno editorial tanto para lectores adolescentes como adultos. La joven Pitcher había captado la atención de la crítica especializada británica que, tras su segunda incursión en el género, habla de “unas expectativas sobradamente confirmadas… un relato conmovedor”. La nueva novela se titula, Nubes de ketchup (2013) y, en esta ocasión, cuenta la historia de Zoe, una inglesa de quince años, que esconde un terrible secreto y vive una angustiosa situación, que un día decide compartir con un sentenciado a muerte, en el corredor de la muerte de una prisión en Texas, y con quien inicia una intensa relación epistolar.
    Zoe comparte su experiencia con alguien que pueda entender y justificar las mentiras a que se ve sometida y debe inventar para su cotidiano subsistir, incluso valore los sentimientos de amistad y de traición que, tanto en su interlocutor como en ella, provocan una vida tan dramática como cruel, y así lo hará contándole a Stuart Harris sus vivencias, en un frecuente envío de cartas en primera persona, con una estructura narrativa calculada, entre los sucesos de un reciente pasado y un atroz presente, aunque soslayando en sus misivas temas tan duros como la pena de muerte, pero salpicando el relato con las explícitas experiencias propias de una adolescente que no deja de desdramatizar una situación paralela a su interlocutor sentenciado; para dosificar la ficción, en ocasiones, Annabel Pitcher encara los problemas con dosis de ironía que desembocan en un fino sentido del humor, pero sin desvelar los propósitos iniciales de su protagonista, porque a medida que el lector avanza sabrá algo más de la identidad de Zoe, donde vive y algunos de los episodios que cuenta de su vida familiar, la relación con sus padres, su hermana Dot, y otros muchos que se confunden con su imaginación.   
     Max, Aaron y Zoe, los protagonistas de Nubes de Ketchup, forman un triángulo amoroso, cuya relación irá descubriendo la joven narradora a medida que conocemos su historia, volviendo una y otra vez a un pasado que ella necesita olvidar y solo justifica con las misivas que enviará al condenado a muerte, del que sabemos nunca le devuelve razón a sus cartas. Lo mejor de esta novela, vida y relaciones familiares importan en una historia repleta de ese sentido de la culpabilidad y el sufrimiento que conlleva esconder un terrible secreto.










NUBES DE KETCHUP
Annabel Pitcher
Madrid, Alevosía, 2013

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