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martes, 6 de octubre de 2015

Nuevas Travesías



Vila-Matas y Guadalajara



     Este año la sombra de Enrique Vila-Matas se extenderá por la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Su nombre se suma a la extensa lista de escritores que ya han ganado el prestigioso Premio FIL en Lenguas Romances. El premio reconoce la obra de escritores con “un aporte significativo a la literatura de nuestros días”; sin duda, la de Vila-Matas encaja en esa ambigua premisa, ya que escribe en la necesidad de encontrar escrituras que nos interroguen desde la estricta contemporaneidad, y no se limiten a reproducir modelos obsoletos ya hace cien años. Autor de una vasta obra, quien haya seguido al narrador barcelonés, pese a títulos ubicados en el género novela, Vila-Matas posiblemente nunca haya escrito una “novela pura”, lo suyo ha sido siempre mezclar los géneros y diluir las fronteras, o huir de lo convencional.        
   En 1973 acabó su primera novela breve, Mujer en el espejo contemplando el paisaje, mientras hacía el servicio militar, después publicaría La asesina ilustrada, en 1977. Historia abreviada de la literatura portátil (1985) traspasó fronteras para ser reconocido en numerosos países sobre todo latinoamericanos con cuyos autores siempre se ha sentido cercano. Amigo entrañable de Sergio Pitol, su maestro indiscutible, decisivo en su vocación literaria cuando se conocieron, el mejicano le dijo, “escribe y no hagas nada más”, consejo que ha cumplido en los últimos treinta y dos años. Nadie debe perderse, Una casa para siempre (1988), Suicidios ejemplares (1991), Lejos de Veracruz (1995), Bartleby y compañía (2001), El mal de Montano (2003), Doctor Pasavento (2005), Dublinesca (2010), o Kassel no invita a la lógica (2014), cuyos textos cautivan por su inteligencia crítica, por su humor y sutil ironía.

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