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jueves, 8 de octubre de 2015

Berta Marsé



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FANTASÍAS ANIMADAS



     Entre el disparate y el esperpento podemos calificar, en una primera impresión, la narrativa breve de Berta Marsé (Barcelona, 1969) que publica una segunda colección de relatos titulada, Fantasías animadas (2010). Su primera entrega, En jaque (2006) era calificada de auténtica radiografía humana. Entre otras muchas características, en esta ocasión, la narradora moraliza sobre algunas aspectos de la sociedad contemporánea y, plantea, además una ácida visión de una realidad tan ridícula como exasperante.
    Siete historias componen el volumen con una variada extensión, aunque en todas ellas las situaciones resultan de lo más común, la tipología ciertamente convencional, y sus argumentos casi de serial televisivo, como el titulado, «Los Pons Pons», que lleva a la narradora a fantasear para que, cualquier momento vivido por sus personajes, se convierta en esa peripecia con que se califica a literatura. En otra ocasión, cinco amigas se reúnen para cenar y para hablar de sus cosas, aunque el retraso de cualquier de ellas, provoca inmediatamente una dura crítica sobre la misma, todo bajo la atenta mirada de Modesto, el camarero, que jamás recomienda a sus clientas un retraso. Los Reyes Magos traen estupendos regalos a una vecinita, envidia de las niñas de abajo que verán cómo llega el tiempo de su venganza al mismo tiempo que acaba su infancia. Y uno de los mejores, «El bebé de Rosa», cuya protagonista recuerda una fantasía paranoica cuando descubre que parece estar reviviendo una famosa película del director Polanski. Berta Marsé emplea, para sus textos, un lenguaje coloquial, directo, tan desenfadado como las propias situaciones que propone a lo largo de los cuentos anotados, tan anodinos como el desengaño de un fan televisivo cuando descubre la realidad de su afición, aunque lo mejor de este relato es el diálogo fluido, chispeante que pretende esa inmediatez paralela de los episodios emitidos a diario.
   La amargura y una sensación de desasosiego planean sobre las primeras historias, una denostada actitud que parece definir el conjunto y que sirve a la narradora para luchar contra un convencionalismo al uso, además de la hipócrita visión de lo cotidiano. Sin embargo, «Las Prosperinas» es un relato cuya sensibilidad, ternura y tensión emocional nos lleva a un mundo diferente al planteado por Marsé en toda su colección: una anciana con demencia viaja hasta ese lugar de la infancia donde se sintió plenamente feliz y, aunque, al final le espera la muerte, a la protagonista, ya no le importa porque cuando llegue, ella estará muy lejos de allí. Pura animación, fantásticamente escrita.












FANTASÍAS ANIMADAS
Berta Marsé
Barcelona, Anagrama, 2010.

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