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domingo, 18 de octubre de 2015

Desayuno con diamantes, 57



UNOS DIBUJOS DE NUEVA YORK
(La historia de una ciudad que se escribe de manera constante)


     Nueva York es, junto a algunas de las importantes metrópolis europeas, Londres, París o Berlín, la ciudad que más veces ha aparecido en la historia del  cine y en obras de la literatura, con una amplia e importante resonancia universal. La historia de los Estados Unidos está vinculada, inexorablemente, a la city o a la gran urbe, donde el 11-S de 2001 se cometieron los bárbaros atentados contra las Torres Gemelas, una catástrofe que dejaría en su habitantes una huella imborrable. La literatura nos ha legado espléndidos retratos de la ciudad, desde el clásico O´Henry y sus Cuentos de Nueva York, un no menos delicioso Manhattan Transfer, de John Dos Passos, o incluso, la inolvidable y deliciosa, Desayuno en Tiffany´s, de Truman Capote. La historia de Holden Caulfield, de El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger, leída por generaciones de adolescentes de las últimas décadas, o los más recientes éxitos de cine/ literatura, El talento de Mr. Ripley, de Patricia Highsmith o American Psycho, de Brett Easton Ellis, hasta llegar a la mezcla de realidad y ficción que suponen las obras de Paul Auster, por ejemplo, su trilogía, Ciudad de cristal, Fantasmas, y La habitación cerrada, pero sobre todo, Brooklyn Follies, la agonizante historia de Nathan Glass, un hombre que busca un lugar donde morir, o la recreación más reciente de un novelista español,  una asombrosa visión de la ciudad de la mano de Antonio Muñoz Molina, Ventanas de Manhattan. Nueva York se considera a día de hoy, la capital cultural por definición, la ciudad de Whitman permite codearse con una masa humana venida de casi todos los puntos del planeta, frente a la tradición anglosajona la ciudad se ha ido enriqueciendo de perspectivas muy dispares, literatura, música, pintura, que permiten a sus pobladores convivir en una acuciante reducción del anonimato y adjudicarse una modernidad de la que algunos carecen, además de ofrecerles la inigualable oportunidad a los más ambiciosos. El cine, desde los años 30, no ha sido ajeno a esta singular jungla de asfalto, en sus calles, avenidas, parques, desde Times Square a Central Park, y esos otros lugares de obligada visita, se han recreado escenas de algunas de las películas con más sabor urbanita, Cowboy de Medianoche (1969), Taxi Driver (1976), o Annie Hall (1977)



Diario
        «La primera vez que visité Nueva York —escribe Peter Kuper— fue en el verano de 1968, cuando tenía nueve años. Mi tío representaba el papel de Lazar Wolf, el carnicero, en El violinista en el tejado de Broadway. ¡Broadway! (...) Claramente, Nueva York, era un lugar peligroso donde sucedían cosas terribles, pero también un lugar que podía convertir a gente ordinaria en superhéroes (...) Decidí que quería mudarme a esta ciudad lo antes posible (...).
        Tardé diez años en cumplir la promesa, pero el 22 de junio de 1977 me bajé de un tren en Grand Central Station, listo para convertirme en animador. La primavera anterior había ido de visita y llamado a estudios de animación (...) algo pronto me llevaría a convertirme en un caricaturista-animador (...) Aunque nunca trabajé como animador, Nueva York abría las puertas para el mundo de la ilustración y la caricatura. No por casualidad los primeros caricaturistas e ilustradores se mudaron a Nueva York y crearon industrias boyantes (...) Nueva York ha cambiado mucho desde que llegué (...) Esta ciudad es cambio constante. Ahí radica su gloria: es un lienzo siempre inacabado, que abre posibilidades a cada sucesiva oleada de artistas.
        Diario de Nueva York es un retrato de esta ciudad que adoro, tanto por su oscuridad como por su luz. En lugar de una narrativa cronológica he yuxtapuesto la superficie reluciente con sus más oscuras vísceras: indigentes de Times Square y chicos que andan en monopatín en Central Park, la devastación del 11 de septiembre y el ajetreo de la vida cotidiana».
        Kuper ha ido recreando en su nuevo libro, Diario de Nueva York (Sexto Piso, 2011), los espacios de «La Gran Manzana» o quizá, como él mismo afirma, la ciudad que le ha proporcionado mayor inspiración para sus ilustraciones y dibujos, como si cuando pasea una y otra vez por sus calles y avenidas constituyese una inspiración continua, aunque corrobora que siempre termina dibujando por donde se mueve y aquello que ven sus ojos. Nueva York representa la cabalidad de una urbe, quizá por eso en este volumen se incluyen dos cómics singulares, «Tarzán en Nueva York» y «La Jungla» por lo que contienen de metáfora y ejemplifican el desarrollo de una ciudad, en esta última década herida por lo atentados aunque se recupera como un auténtico ser vivo. Los dibujos, en realidad, apuntes de Kuper, resultan auténticas alegorías del juego del poder o del absurdo de la vida capitalista, tan presente en la ciudad. Escenas de música, jazz en bulevares y esquinas, y no menos sorprendente, la historieta «Veinticuatro horas» el curioso recorrido que realiza una mosca por la ciudad aireando sus miserias por las esquinas donde los pobres se hacinan, la gente viaja en metro, los poderosos hacen negocios, los ladrones asaltan bancos, la noche cubre la ciudad y un matamoscas termina, sobre la barra de un bar, con el recorrido de nuestra guía. Ilustraciones de numerosas habitaciones con vistas, de ladrillo, claro, aunque, Kuper, siempre ve mucho más allá y, en realidad, esas ventanas se parecen a auténticas viñetas de cómic que reproducen, en cada una de ellas, edificios de su barrio, con ese carácter de único. Las imágenes de los rascacielos, de los rostros, la brutalidad de sus calles se suceden en un álbum donde la plasticidad, el impacto de sus imágenes y el lenguaje visual se combinan para ofrecernos lo mejor de una metrópoli gigante: Nueva York. 



     «One dolar» es la historia de un billete que viaja desde el proceso mismo de estampación y fabricación, pasando por su distribución y depósito en el banco, hasta las manos de una viejecita, posteriormente a manos de un ladrón, involucrado en una redada, poco después un inocente niño se encuentra el mismo billete perdido en la calle, un hombre tomará un taxi y, finalmente, terminará en las manos de una señora que dejará una limosna en una músico callejero, artista que a su vez consigue con él una habitación de hotel para descansar esa misma noche, mientras el hotelero gasta su caja del día con una chica de la calle, requerida posteriormente por su proxeneta para que le entregue sus ganancias y, al final del día, caer en manos de un atracador que es abatido por el barman a donde intenta robar. Entonces, el dolar viaja hasta la cloaca de la ciudad, para Kuper una singular visión de la vida misma, de sus sombras y luces, en un día cotidiano. 



El autor
  Peter Kuper (Summit, Nueva Jersey, 1958) es uno de los más importantes ilustradores y dibujante de cómics de los últimos años, cuyos trabajos se publican en las páginas de Time y Newsweek, además de numerosas sus colaboraciones en The New Yorker, The New York Times y Harpers. Autor de varias novelas gráficas, en España podemos admirar sus libros, Kafka (2003), La Jungla (2006), La Metamorfosis (2007), No te olvides de recordar (2008), Alicia en el país de las maravillas (2010), A través del espejo y lo que Alicia encontró allí (2011) y, recientemente, Diario de Nueva York (Sexto Piso, 2011).
















Peter Kuper, Diario de Nueva York; Madrid, Sexto Piso, 2011.


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