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miércoles, 28 de octubre de 2015

John Boyne



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EN EL CORAZÓN DEL BOSQUE 

 

     Cuento y realidad se confunden en una historia que John Boyne (Dublín, Irlanda, 1971) propone en su última entrega, En el corazón del bosque (2012), publicado por Salamandra, su editorial habitual desde la publicación del mayor de sus éxitos, El niño con el pijama de rayas, aunque una vez más en esta ocasión, como en anteriores, Boyne reescribe algunas de las historias más famosas de la tradición universal, y en la historia del niño Barleywater observamos secuelas de Carroll y su Alicia, Collodi y su Pinocho o el más fantástico de los autores recientes de literatura juvenil, Ende en su fabulosa visión de singulares personajes, La historia interminable. Esta nueva entrega de Boyne, tan sensible como inteligente, compagina una mezcla de relato onírico, con cierto realismo mágico, bastante de ingenuidad infantil o, incluso esa dolorosa servidumbre a la realidad de una vida de la que nunca logramos evadirnos.
      El pequeño Noah Barleywater, de apenas ocho años, se escapa de casa una mañana muy temprano, mientras sus padres duermen, y tras unas jornadas se adentra en el bosque y llega a un pueblo donde descubre la tienda de juguetes más especial y maravillosa que jamás nadie podía imaginar; además, curiosamente en aquel lugar todo esta vivo, los animales hablan, los árboles se mueven, cualquier objeto tiene vida propia, y cuando se decide a entrar en la tienda, un amable anciano lo recibe y enseguida lo invita a comer para averiguar el motivo de su presencia allí. El niño intentará evitar el verdadero motivo de su huida y, ante las reticencias manifiestas, el anciano le contará buena parte de su vida otorgándole así al relato esa posibilidad de crear una fábula sobre las difíciles decisiones que uno debe tomar en esta vida, el dolor que nos suponen ciertas decisiones o la verdad a que nos debemos enfrentar para que cuando lleguen tomemos la actitud más correcta. Noah escucha perplejo la apasionante existencia llevada por el anciano que, tras mucho deambular, fabrica esos maravillosos juguetes. Solo al final del relato se dará cuenta del gran remordimiento que este viejo tiene por todas esas promesas hechas y nunca cumplidas, quizá como las suyas y siente que está a punto de haber caído en la misma trampa de Pinocho, que años antes, había abandonado también a su padre, Gepeto.
    Este final solo se aprecia en pequeñas dosis, por esa magistral capacidad de Boyne para unir el puzzle con que configura su historia, aunque las evidencias al personaje de Pinocho no dejan duda alguna desde la mitad del libro, y la moraleja que introduce el irlandés es la capacidad humana de sobreponerse al mundo de la fantasía, siempre y cuando no queramos permanecer en él.











EN EL CORAZÓN DEL BOSQUE  
John Boyne
Barcelona, Salamandra, 2012

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