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miércoles, 1 de marzo de 2017

Vicente Luis Mora



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       Vicente Luis Mora (Córdoba, 1970) entiende los libros como esos lugares donde indagar, se sumerge en oscuros pasadizos, utiliza vasos comunicantes que acercan conceptos tan amplios y diversos como la noción de novela y metanovela, relato o intertexto para llegar a significaciones como el microrrelato actual, definiciones con una alusión directa o indirecta, cuya significativa fragmentariedad es percibida como parte de otra cosa que conduce a la totalidad, previo paso por las nociones de abstracción, apólogo, combinado surrealista y, por tanto, a ese lugar fronterizo entre lo imaginario y lo irracional, sin abandonar, desde el punto de vista textual, la tensión narrativa y valorando, sobremanera, el esfuerzo de síntesis.
       Desde hace años, Mora, representa esa actitud crítica entre la literatura y la variedad de la cultura misma, ensayando contenidos que presuponen una valoración distinta del tiempo para diseñar textos visuales que conforman una visión literaria nueva, o un arte discursivo diferente, conceptos complementarios a la plasticidad artística y el diseño, incluso enfoques fotográficos que irían más allá de las páginas impresas al uso, variaciones en suma de un libro conceptual. Es así como el escritor cordobés ensayaba su proyecto más ambicioso, Circular (2003 y 2007), textos en los que ponía de manifiesto una singular capacidad heterogénea de la expresión literaria y su propensión a la metamorfosis, para conseguir que sus historias se convirtieran en una compleja estructura arquitectónica, paralela a la realidad de la escritura. Este círculo textual o libro en marcha, calificado así por Vicente Luis Mora, supuso la acotación misma de esas sucesivas etapas literarias que venía ensayando desde finales de los noventa y que, de alguna manera, se concretarían en los híbridos literarios y ensayísticos entregados hasta ese momento. Defensor de un concepto literario pangeico, cuya acción comunicativa proporciona nuevas realidades digitales y virtuales, con una absoluta capacidad para una asimilación convencida y profunda de los medios de comunicación de masas que, en la actualidad incluirían internet y sus herramientas más variadas: chat, facebook, twitter, twenty, además de los aspectos visuales más avanzados que rompen y ensanchan una narración tradicional, como ya se venía vislumbrando desde la aparición de los ismos o, incluso, algunos de los aspectos de la poesía visual en estas últimas décadas.
       La sinopsis de Alba Cromm (2010), la última entrega de Vicente Luis Mora, reproduce un argumento de lo más convencional, calificándola de novela de suspense creciente, un thriller que indaga en los procesos sociales que nos convierten en sospechosos o en perseguidores en un mundo incapaz de proteger a los más débiles: en este caso los niños, esto es, el mundo de la pederastia. La heroína Alba Cromm. subcomisaria de la Policía Nacional, miembro de la Brigada de Investigación Tecnológica, no conoce familia, es huraña y esquiva, persigue, desde el complejo mundo de la informática, a los seductores de inocentes niños que se dejan embaucar por las redes sociales que envuelven a una sociedad anónima y delictiva. Hasta aquí lo convencional, lo original se percibe ya en la primera página donde se reproduce la portada de la revista «Upman», con el sugerente subtítulo, «La revista para el hombre de verdad», número que anuncia el especial dedicado a Alba Cromm y sus éxitos más recientes sobre pederastia, y/o su participación en el concurso informático del multimillonario Jehová Lesmer. Mora cuenta como a partir de este curioso hilo argumental: el dossier Alba Cromm, se desarrolla el resto del relato, cuando la revista le encarga al periodista español más prestigioso del momento, ganador del Premio Pulitzer, la reconstrucción de los hechos a través de los materiales más diversos que, finalmente, darán lugar a la historia: los diarios de la protagonista, los post en su blog, las notas de Martínez Cerva, los diarios de la psicóloga y amiga, Elena Cortés, variados informes de la Policía Nacional, transcripciones de los numerosos chat y los diferentes blog, y algunos de los email, de Alba cruzados con Nemo, del hacker pederasta buscado, además de fuentes periodísticas y conversaciones convencionales de los principales personajes de la historia.
       Ambientada en un futuro cercano, con datos y fechas de una inmediatez creíble, la ambientación y la disposición de las imágenes, incluso el personaje, de una complejidad psicológica decimonónica, se abre a una historia desarrollada en el mundo cibernético del siglo XXI y muestra, además, esa visual textura del mundo del cómic. Lo mejor de esta novela, sin lugar a dudas, su propuesta como medio de comunicación; y, por supuesto, la ética de Vicente Luis Mora, capaz de posicionarse valientemente frente a los problemas que asolan nuestro tiempo.







Vicente Luis Mora; Alba Croom; Barcelona, Seix-Barral, 2010; 263 págs.

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