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lunes, 27 de marzo de 2017

Jesús Ferrero



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PÁJAROS DEL DESEO
              
       ¿Una novela sobre el destino? La narrativa de Jesús Ferrero (Zamora, 1952) se ha caracterizado, desde siempre, por elaborar discursos que contenían una amplia perspectiva temática y estructural que provenía de múltiples textos anteriores y con esa posibilidad de cambiar la mirada del lector hacia esa nueva obra, es decir, la de ofrecer una narrativa cómplice capaz de interesar a un lector inteligente.
       Una larga trayectoria jalona los pasos dados por Ferrero en el panorama narrativo de las últimas décadas desde su acertadísimo Belver Yin en 1981 hasta El secreto de los dioses (2003) con altibajos que, en nada desdicen su obra, sino corroboran la profesionalidad de un autor que se desenvuelve tan bien en el terreno lírico como el narrativo. Ahora entrega Ángeles del abismo (2005), el relato de un  narrador adulto que cuenta los difíciles años de su adolescencia, en torno a los años finales de los 60 y hasta los primeros de una emergente democracia, situando geográficamente la acción en un colegio de Zumárraga, su relación con un grupo de amigos, con los evidentes problemas de la adolescencia y su posterior paso a una edad adulta. Ejerce el escritor como señor que valora el poder y el peso de una memoria, la fuerza e intensidad del pasado y las experiencias llevadas a cabo durante buena parte de nuestra vida y que nutren el resto de la misma. Así que el narrador se reencuentra con su pasado cuando, transcurridos algunos años, retoma junto a una de sus jóvenes amigas ese deseo nunca fue consumado y que ahora desde una óptica de adultos se convierte en la definitiva experiencia que los salvará del pasado.
       La novela está estructurada en cuatro partes. Las tres primeras corresponden a la reconstrucción de la historia misma y la última, y más breve, justifica todo el relato anterior. En realidad, la historia se centra en el influjo que un personaje, Diago, un profesor de francés, ejercerá sobre el grupo de amigos, en particular, tres de ellos y la sumisión a la que somete a estos jóvenes. Valentín, Hans y Jonás sucumbirán a la extraña personalidad del profesor, a su afán posesivo incluso a la vejación sexual. Ferrero realiza, pues, una auténtica bajada a los infiernos desde esa mirada de indefinición que tienen los adolescentes, sometidos, en ocasiones, a las influencias de un camino por definir. El profesor encarna esa perversión que en la historia se transformará en un dominio absoluto de sus voluntades, un personaje tan detestable como creíble, capaz de sacrificar sus proyectos pedagógicos y su propia vida a una pasión, pero por encima de todo la voluntad del escritor hará que el futuro en ambos casos se trunque y se justifique por esa especie de destino o azar que rige nuestras vidas.







ÁNGELES DEL ABISMO
Jesús Ferrero
Madrid, Siruela, 2005

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