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domingo, 4 de enero de 2015

Desayuno con diamantes, 17



Miguel Delibes (Valladolid, 1920- Valladolid, 2010)

Viejas historias y cuentos completos


     En esa mesa revuelta que nos ofrecen las librerías casi a diario, tanto a lectores como a críticos, sorprende encontrar, en ocasiones, uno de esos libros que, digámoslo de alguna manera, agradecemos al editor haber puesto a nuestro alcance. Sobre todo si se trata de un escritor como Miguel Delibes, sin duda uno de los autores más importantes de la  segunda mitad del siglo XX, dueño de una espléndida obra narrativa extensa y una no menos conocida afición al cuento o relato desde que publicara La partida (1954), Siestas con viento sur (1957), Viejas historias de Castilla la Vieja (1964), La mortaja (1970), Tres pájaros de cuenta (1982) o, más recientemente, Tres pájaros de cuenta y tres cuentos olvidados (2003).

   La presente edición que Menoscuarto pone a nuestro alcance dentro de su colección «Reloj de Arena» y que titulada, acertadamente, Viejas historias y cuentos completos (2003), recoge, por primera vez, la totalidad de la narrativa breve del vallisoletano, incluidos aquellos textos que por su extensión o singularidad exceden el número de páginas habituales en el género, pero sobre todo ordenan ese mundo definido y concreto, el campo castellano con sus aciertos y miserias, la vida de provincias retratada durante muchas de las décadas del siglo XX pasado y que, en la actualidad, nos llevaría a ese momento de revelación momentánea y de encantamiento, como suele ocurrir con las historias y la prosa de Delibes.
  

     En la introducción que su paisano, Gustavo Martín Garzo, hace a la presente edición de los cuentos de Delibes, señala, entre otras muchas cosas y dice, entre otros muchos aciertos, que «en la obra literaria de nuestro escritor el tema secreto es esa búsqueda de un camino que nos llevaría al encuentro de esas otras criaturas del mundo»; porque la literatura de  Miguel Delibes está poblada de seres maravillosos, de pájaros, de niñas y de niños, de viejos, de personajes anónimos indefensos, en definitiva, marcada por esa ansiada búsqueda suya de la belleza y del bien, aunque con la naturaleza como fondo que, alguna manera, estimula la percepción del lector en muchos de sus relatos. Indiscutiblemente existe una íntima relación entre el autor y sus personajes que llega a producir una identificación entre ambos. Los cuentos de La mortaja, sin lugar a dudas, una de las más importantes colecciones del autor, muestran a un Delibes maduro, dueño de su arte narrativo y  vislumbran, sobre todo, algunas de las constantes temáticas de su obra, técnicas diversas y un domino del lenguaje coloquial. Al fondo de su obra, como alguien ha escrito, está la autenticidad porque en sus escritos es muy fácil encontrase con el hombre, su palabra es viva y su testimonio siempre de primera mano. Incluso más allá de las modas literarias, que los estudiosos se encargan de cuantificar, pervive lo humano como ese punto de confluencia entre la intensidad literaria y la propia vida. La de Delibes es esa realidad, apuntada por Joyce, que se vuelve de pronto expresiva, como señala Martín Garzo. Y como afirmaba Juan Luis Alborg, al comienzo mismo de la carrera literaria del escritor, su prosa animada y expresiva, brinca con un ritmo ligero de singular amenidad y fácil lectura.










VIEJAS HISTORIAS Y
CUENTOS COMPLETOS
Miguel Delibes
Palencia, MenosCuarto, 2006


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