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jueves, 15 de enero de 2015

TRAVESÍAS




PASIÓN Y MUERTE DE WHITNEY


  Marihuana y cocaína se convirtieron en los íntimos aliados para el particular descenso a los infiernos que en las dos últimas décadas caracterizaron la vida de Whitney Houston. Asociado su nombre al mundo del gospel, Cissy Houston, Dionne Warwick y Aretha Franklinl fueron sus madrinas musicales, y cuando entonaba canciones en una iglesia baptista conoció al dueño de Arista Records, que produciría su primer álbum, «Whitney Houston» que, en 1985, se convertiría en el disco más vendido de una debutante. Sus canciones consiguieron numerosos y sucesivos premios Grammy, «Saving All My Love for You», «How Will I Know», «You Give Good Love» o «The Greatest Love of All». En la década de los 80  había vendido más de 100 millones de copias, en su paso por el cine nos legó uno de las canciones más oídas de todos los tiempos, «I Will Always Love You», que forma parte de la música de, El guardaespaldas (1992), coprotagonizada con Kevin Costner, una historia ratificada, lamentablemente, con la realidad. Tenía 48 años cuando, en la madrugada del pasado 11 de febrero, apareció muerta en la bañera de una habitación de hotel en Beverly Hills, algunas horas antes de la entrega de los Grammy, en cuya gala iba a reaparecer tras una larga y penosa rehabilitación.
   Parafraseando una de las estrofas de esta canción, con alguna ligera variante, transcribimos, «espero (querida Whitney) que el cielo te trate bien, y que tengas todo lo que soñaste; también, te deseo alegría, y felicidad, pero sobre todo, que tengas amor», aunque el filósofo Marcial (40 d.C.- 104 d.C.) aseguraba, «más triste que la muerte es la manera de morir».



          Sábado, 10 de marzo, 2012; pág. 8.

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