Páginas vistas en total

jueves, 8 de enero de 2015

TRAVESÍAS



REGGAE

    ¿Alguien no sabe a estas alturas quién es Bob Marley? Con los años el mundo ha mitificado al famoso cantante de reggae, el joven jamaicano, que creció en Trench Town, uno de los barrios más peligrosos de Kingston, en un ambiente de violencia rampante que le obligó a desarrollar un firme afán de resistencia y superación que encontraría en la música. Eterno fumador de marihuana, fue capaz de transmitir paz y amor en sus letras, cuando grabó con apenas diecisiete años, Judge not, donde afirmaba: “Sé que no soy perfecto, y no pretendo serlo. Así que antes de señalarme con el dedo asegúrate de que tus manos están limpias”.
     En los albores de la década de los 60, gracias a Marley, el reggae daba sus primeros pasos inspirado en la música popular jamaicana, ska y el soul americano de los grupos, The Temptations o The Platters. Pronto se convirtió en ese espíritu rebelde contra lo establecido, razón por la que sus pósters adornan las paredes de tantos dormitorios juveniles aun en la actualidad, y se oyen sus canciones I Shot the Sheriff, No Woman, No Cry, Jamming, o Redemption Song, cantadas junto a su  mítico grupo The Wailer. La recopilación, publicada tres años después de su muerte, Legend (1984), convierten un álbum de reggae en el más venido de la historia de la música.
   Durante el mes de julio de 1977 se le descubrió un melanoma en el dedo gordo de su pie derecho. Preparó una gira mundial en 1980, se consagró en Milán ante más de 100.000 espectadores, regresó a Estados Unidos, y durante ocho meses luchó contra el cáncer. Murió el 11 de mayo de 1981, tenía 36 años, y como señaló el primer ministro jamaicano, “ Bob Marley es parte de la conciencia colectiva de la nación”.


                            Sábado, 1 de diciembre, 2012; pág., 8

3 comentarios:

  1. Una referencia musical para los que vivimos su época.

    ResponderEliminar
  2. Maravilloso siglo XX, Antonio, repleto de hitos.

    ResponderEliminar
  3. Una referencia, un mito. Todos debemos asegurarnos que nuestras manos estén limpias.
    Mª Ángeles.

    ResponderEliminar