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viernes, 21 de abril de 2017

Andrés Neuman



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VERICUENTOS
              
       La cita de Wallace Stevens que encabeza el presente volumen, «ningún  hombre  es un héroe para quien lo conozca» viene a cuento porque la primera parte y la más extensa del nuevo libro de Andrés Neuman (Buenos Aires, 1977), Alumbramiento (2006), está dedicada a esos otros hombres, como la primera historia en la que en la habitación de un sanatorio se describe a un hombre, rodeado por el médico, la esposa y algunas enfermeras, porque intenta dar a luz a otro hombre, sin duda, la más fantástica de las propuestas de Neuman, para seguir con otros nueve relatos que ponen de manifiesto los distintos papeles adjudicados al hombre a lo largo de la historia: esposo amante, padre, justiciero y el luchador o, incluso, aventurero, en una insólita visión del papel de la masculinidad, aunque como bien es sabido se trata de cuentos en su sentido más estricto; la estructura formal del libro, tres bloques más un apéndice, sigue con unas «Miniaturas», microcuentos o narraciones muy breves para expresar, con un extremo minimalismo, actitudes de una sociedad como la presente, envuelta en una fingida felicidad, como manifiesta el más irónico que se titula, precisamente, «La felicidad», una convulsa realidad o una inmersión en la magia y la belleza de las cosas, el amor o el destino donde la concentración verbal es expresada de la manera más contundente.
       En un tercer bloque, además de rendir homenaje a algunos narradores interesantes: una deliciosa conferencia de Borges en Buenos Aires, el absurdo diálogo entre Gombrowicz y un Mastronardi no menos jocoso, un Queneau asaltante de ancianas, Neuman explora el mundo de la literatura, la edición y los editores, las vicisitudes de un poema traducido o las complejas relaciones entre autor y lector, pero desde una perspectiva jocosa, humorística, sarcástica que el escritor remata en un excelente texto que titula «Sobre las bondades del punto de vista» para después terminar, como ya es habitual, en el narrador con un dodecálogo que ya había ensayado en El último minuto (2001) y que ahora, de alguna manera, complementa al anterior en algunos aspectos.
       Andrés Neuman se caracteriza por ofrecer en sus libros una muestra heterogénea tanto de cuentos como aforismos, escenas o diálogos, pequeños ensayos donde recorre con maestría todos los recursos que propone la densidad de la prosa puesto que ofrece los más variados registros para explorar o para indagar, como suele hacer, en sus textos, porque como entre otras afirmaciones suyas, el cuento no es algo difícil sino peligroso y en el riesgo que asume el escritor estaría precisamente lo sigiloso de su arte.






ALUMBRAMIENTO
Andrés Neuman
Madrid, Páginas de Espuma, 2006

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