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miércoles, 12 de abril de 2017

Sergi Puertas



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MI  LUCHA
              
       Bienvenidos a un nuevo concepto del mundo, incluido el familiar, los conflictos cotidianos tal y como los conocemos, la presión del mundo laboral o al dinero como argumento válido y única solución para nuestros problemas. Algunos de estos presupuestos normales se apuntan en muchas de las páginas que Sergi Puertas (Barcelona, 1971) ha ido construyendo a lo largo de su irreverente, caustico e hiriente relato sobre lo normal y lo anormal de nuestro mundo. Un texto que titula acertadamente, Subnormal (2005), y que demuestra cómo algunos de nuestros jóvenes viven la desesperada sinrazón de encontrar su camino entre la banalidad de un mundo absurdo y la posibilidad de un futuro alejado de esa aparente normalidad que supone macarse metas. 
       La novela Subnormal cuenta la historia del joven Artieda, víctima, entre otras muchas cosas, de tener un hermano sordociego que contribuye en alguna medida a darse cuenta de esa patente subnormalidad que puebla nuestro mundo; así se resiste, una vez terminados sus estudios medios, a estudiar la carrera programada por sus padres, enfrentarse posteriormente al mundo laboral y llevar vida que supondría una aparente normalidad. A punto de enfrentarse a una selectividad, el panorama futuro se le dibuja tan desesperante como anodino que se planta ante esa evidente corrección que le dicta su comportamiento hasta el momento y comienza un iniciático viaje para tratar de descubrir una nueva realidad, precisamente, de la mano de su hermano, calificado por todos, como subnormal. Como es de esperar en esta atrevida y no menos sarcástica o humorística historia, el joven en cuestión descubrirá todo, incluido, el sexo y el amor, pero para él se convierte en ese intento de libertad absoluta que le dicta el corazón. La novela de Sergi Puertas no deja de ser una mirada valiente a un mundo decadente, regido por unos mayores con tantos prejuicios como problemas para salir adelante. Solo a través de esa aparente discapacidad del hermano pequeño, el joven Artieda, logrará descubrir los misterios de un mundo que no por eso deja de tener los peligros evidentes de una normalidad establecida aunque el joven se resiste proclama a través de un discurso valiente una actitud diferente a los prejuicios de muchos de los marginales, incluyendo, por supuesto, tanto los normales como los subnormales y aquí estaría, precisamente, el acierto de Puertas, contar esa otra realidad, la de los impostores que pueblan nuestra sociedad. Y en ese grupo nos metemos todos, sin exclusión, porque, inevitablemente, por debajo de la existencia cotidiana late esa otra existencia que no asume las mismas reglas, ni por supuesto participa de la misma idea de existencia.





SUBNORMAL
Sergi Puertas
Barcelona, El Cobre, 2005

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