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lunes, 8 de mayo de 2017

Julio Alfredo Egea



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NOCIONES DE LÍMITE

                                     
       Un cuento es algo tan nítido y tan limitado como cualquiera de los objetos que nos rodean. Inevitablemente,  un cuento  se convierte—  en un experimento con la noción de límite, y manifiesta esa voluntad impuesta por el propio autor, como escribiera el argentino Ricardo Piglia, cuando asegura que un cuento siempre relata una historia aparente y otra oculta. Pedro Zarraluki, declara que «el cuento es un charco de aguas profundas» y, un maestro del género, Julio Cortázar, afirmaba que un relato  «es una máquina literaria de crear interés».
       El caso de Julio Alfredo Egea (Chirivel, Almería, 1926) es, tal vez, el más singular desde su abundante y amplia óptica creativa de poeta porque, además, ha sido narrador desde siempre. El virtuosismo de su prosa queda patente porque es capaz de sacar partido a un argumento mínimo, crear un ambiente propio y repleto de contenido. El almeriense da sobradas muestras de un fino humor en sus relatos, es capaz de herir la sensibilidad del lector, concibe el cuento como ese campo donde se experimenta para indagar nuevos territorios para alcanzar esa flexibilidad que permite determinar lo significativo, lo que se cuenta sobre una base estricta, en la medida de lo necesario, lo imprescindible, con una condensación que actúa siempre en favor de la intensidad como ocurre en muchos de los cuentos de  Sastre de fantasmas y otros relatos (2006), una colección de doce relatos que complementan a El sueño y los caminos (1990) o Puesto de alba y quince historias de caza (1996).
       Tres tipos de cuentos se observan en la narrativa breve de Egea: el cuento de «contracción» que el autor desarrolla a lo largo de un dilatado período de tiempo, como ocurre en «Sastre de fantasmas» la historia de Sigfrido Waldeck y su aventura con el compañero Adolfo Hitler. Una segunda tipología, el cuento de «situación»: la época coincide más o menos con el tiempo de la narración y el período transcurrido carece de interés. La historia se desarrolla en un solo escenario, gira en torno a un suceso o un símbolo y, en ocasiones, la situación en sí misma es decisiva o representativa de otras iguales; un buen ejemplo es, «La rebelión del abecedario», el mágico juego de las palabras porque todo gira en torno al proceso de escritura con las nuevas tecnologías incorporadas. Los más líricos, «Patria soñada» y «La huerta mágica», homenaje al poeta Federico; un narrador o personaje principal sirve de nexo de unión a las diferentes situaciones, está presente en todo el relato desde un principio al final, ambos buenos ejemplos de cuento «combinado»; en realidad, una historia más compleja que se simplifica por su propia estructura, que define tipos dilatados en un período superior pero que la voluntad del escritor condensa porque es capaz de ofrecer un gran material narrativo que el lector deberá completar.






SASTRE DE FANTASMAS
Y OTROS RELATOS
Julio Alfredo Egea
Almería, Arráez Editores, 2006.

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