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viernes, 10 de octubre de 2014

Javier Sáez de Ibarra


LL
Llorar
“Y lloro más porque lloro en vano”.
                               Thomas H. Green

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Bulevar



          Javier Sáez de Ibarra (Vitoria, 1961) sostiene que todo cuanto existe está a la vista, y sin duda este ha sido el motivo, y ningún otro, para titular su última colección de cuentos Bulevar (2013), una auténtica vía de comunicación y además, arquitectónicamente en otro tiempo muy importante, considerada una amplia avenida peatonal, y ubicada alrededor de las fortalezas defensivas de las ciudades. Sáez de Ibarra justifica, en unas palabras previas, su concepto de Bulevar como algo roto, frente a conceptos clásicos que hablaban de una colección de piezas textuales artísticas que representan, de alguna manera, una forma de cultura y exige alguna clase de justificación pública que termina configurándose como un libro. Es la suya una voluntad de ofrecer una escritura en la que predomina la búsqueda de nuevas formas de expresión, que representa esa otra posibilidad de explorar una auténtica indagación en las zonas oscuras de nuestra realidad, y aunque se trate de una realidad cotidiana, cuanto más familiar se nos antoja, generalmente resulta más desconocida. La autoexigencia de Sáez de Ibarra se concreta en esa indagación que para él supone afrontar cada uno de sus cuentos, es decir que la variedad temática y los registros lingüísticos provengan de su experiencia como literato, en ocasiones como docente, y aunque en la colección Bulevar el narrador opta por una estética convencionalmente “realista” y su escritura parte de historias con un principio y un final, el resultado resulta igual de sorprendente y la validez que el autor otorga al relato se encuentra en esa “revelación” final que conduce a otra forma de conocimiento y, por consiguiente, reconduce ese clasicismo esgrimido al uso. Y tal vez, en este sentido un cuento como “Permiso”, muestra esa perspectiva porque es un narrador quien observa las vidas de los otros e imagina cómo podrían ser estas, y lo hace con el propósito de adivinar la existencia de aquellos con los que uno se cruza a diario, y algo parecido puede decirse de “Sacar al perro” y “Fuerza”,  ambas historias con personajes que se inmiscuyen, por distintas razones, en la vida íntima de otros, y a modo de voyeurs nos hacen pensar que estas cosas no ocurren por pura y simple casualidad.

 

          Costumbrismo y actualidad comparten temática común en este Bulevar cuyas historias parten de una mínima anécdota, como queda señalado, e inducen a unas expectativas que no dejan indiferente al lector, porque los prejuicios, la rivalidad, el egoísmo o la falta de profundidad en la comunicación humana son perspectivas que dan cuenta, en realidad, de las diferentes formas de relación que surgen en unos personajes arrastrados a desacuerdos e incomprensiones, al tiempo que cuestionan sus relaciones y muestran la impresión recibida de una realidad cotidiana bastante superficial. En algunos de los cuentos de este libro, en aquellos donde se abordan estrictamente las relaciones humanas, hay alusiones a la condición social de los personajes, y aunque no son un tema central, en algunos casos se significan porque afectan al planteamiento y a la resolución de sus conflictos. La frustración en el cuento “Fuerza” del protagonista ante su vecino solo es posible explicarla por la diferente condición social; algo parecido ocurre en “La reina” la competencia entre los padres separados se establece por la cuestión económica; y en el relato “No se acaba nunca” la situación cotidiana queda relegada al valor otorgado al trabajo y, sobre todo, a su ascenso en la empresa, e incluso socialmente hablando; en “Hermanos” se produce la dificultad de entenderse desde el contraste de dos modelos de vida.
         Sáez de Ibarra se siente deudor de la literatura de Hemingway, de Chéjov o de Carver cuyos cuentos recrean escenas cotidianas (casi) intrascendentes, lo suficientemente significativas porque revelan unas condiciones de vida determinadas; sin embargo, el vitoriense incorpora argumentos tan tensos como imaginativos que no dejan nunca indiferentes al lector y que por su intensidad dramática se acercan a la deformación kafkiana y valleinclanesca, además de las evidentes alusiones a los grandes maestros Poe y Borges.
       Bulevar, como una curiosidad más, queda dividido en una primera y amplia parte con catorce relatos que componen el grueso de la obra y no necesitan mayor explicación, y se añade una “Versión extendida” que incorpora dos relatos más de cierta extensión  y de estructura semejante a los anteriores. Y encartada, “Una historia reciente” la más rabiosa actualidad, aunque estos “ejercicios de ciencia social” oscilen entre 2004 y 2012.



     








BULEVAR
Javier Sáez de Ibarra
Madrid, Páginas de Espuma, 2013241 págs.




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