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jueves, 9 de octubre de 2014

TRAVESÍAS




TAL COMO ÉRAMOS

      Los jóvenes que crecimos imaginando un mundo mejor y más justo, hace ya algún tiempo que no intentamos cambiar nada, hemos abandonado nuestros principios más elementales, nos queda el dogmatismo de alguna antigua verdad. En Tal como éramos, película de Sydney Pollack, dos jóvenes cómplices: ella, inteligente de claros ideales y militante activista, él escritor y amante de la vida, terminan uniendo sus vidas, hasta que la libertad de expresión por la que Katie siempre ha luchado y la práctica voluntad individual, que Hubbell representa, termina separándolos. Ella seguirá su lucha, él se refugia en el éxito. Es  mi película favorita: me enamoré de una Barbra Streisand radiante, que gritaba: «Save Spain! Stop Franco!», y aún me emociono cuando tarareo, Será que entonces era todo tan sencillo, será que aún recordemos: tal como éramos.
     La novela de José María Guelbenzu, El amor verdadero (Siruela, 2010), ofrece una espléndida visión sobre la existencia humana, crónica moral de toda una generación de españoles que, con pasión, vivieron sus años universitarios en los 60, una década alimentada por las ilusiones de cambio, de apertura, y una activa militancia antifranquista. Retrato de unos jóvenes marcados, que protagonizarían el paso a la transición política durante los 70, se comprometerían en los difíciles 80, y sufrirían el desencanto en los 90, cuando se habían logrado unas transformaciones sociales y políticas, que derivarían en una red de corrupciones y engaños a niveles escandalosos. Y al final —como dice uno de los personajes— todo da igual, tenemos que elegir entre la peste y el cólera. 

                                       Sábado, 4 de diciembre, 2010; pág. 8


                                   
                                                          
 

1 comentario:

  1. Una de mis favoritas, siempre la recomiendo. El amor verdadero fue, es, y supongo que será siempre eso: VERDADERO.

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