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lunes, 10 de noviembre de 2014

TRAVESÍAS



REALISMO SOCIAL

        Social, en su amplia acepción, es aquello que pertenece, o es relativo a la sociedad, y respecto a novela social señala la injusticia, la desigualdad o el anquilosamiento que sufre la sociedad, con un evidente propósito de crítica. Estos breves apuntes para dejar constancia de la desaparición reciente, hace unos días, de Armando López Salinas (Madrid, 1925-2014), el celebrado autor de La mina (1960) donde se novela los abusos de una empresa minera y las condiciones injustas de los mineros. Curioso el énfasis expuesto por López Salinas: alejarse de un episodio epopéyico o universal acerca del trabajo del obrero, y mostrar la dureza para realizarlo. Para el narrador, el proletario debe luchar por el progreso, de una forma material y conseguir mejoras laborales y vitales. Joaquín García, granadino, abandonará su tierra y a lo largo de los tres episodios, “La huída”, “La cuadrilla” y “El hundimiento”, experimentará cómo sus ansias de mejorar sus condiciones de vida se derrumban cuando tras su paso como caballista, forma parte de la cuadrilla que baja a la cuarta galería y sus condiciones se van endureciendo; “intensidad de calor”, “falta de ventilación”, “inseguridad”,  “humedad en el ambiente” y “el tufo”, de heces, humanas y animales, agua estancada, sucia, y podrida.
            Armando López Salinas practicaba una literatura incómoda que lo había olvidado durante las últimas décadas, y Akal devolvía al panorama literario hace, en una nueva edición de La mina (2013), anotada por David Becerra, quien asegura que la novela escenifica la lucha de clases durante los años de bisagra entre el abandono de la economía autárquica y los primeros pasos hacia el «desarrollismo» económico, que inserta la España de Franco en la órbita del bloque capitalista.



                            Sábado, 5 de abril, 2014, págs. 8

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