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viernes, 12 de diciembre de 2014

Cecilia Dreymüller



H
Honradez
“Tal como va el mundo, ser honrado es ser elegido entre diez mil”.
                                                               William Shakespeare


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CONFLUENCIAS



     Hans Magnus Enzensberger proclamó la muerte de la literatura alemana en 1968, y algunas décadas después no pocos detractores siguieron alentando ese posible hundimiento a lo largo del siglo XX. No obstante, la literatura en lengua alemana actual sigue teniendo un reconocimiento universal, muestra inequívoca las tres últimas entregas del Nobel, a Günter Grass, en 1999, Elfride Jelinek, en 2004 y Herta Müller, en 2009. La caída del muro, la noche del jueves 9 al 10 de noviembre de 1989 pillaría a algunos escritores con el pie cambiado, poco proclives a una reunificación, caso de Grass, que subrayó en su novela, Es cuento largo (1995), aunque lo importante es que, por primera vez, los jóvenes escritores de la antigua RDA estrenaban libertad y tenían muchas cosas que contar, sin el añadido de una censura que hasta el momento no había posibilitado su difusión; así que mostraron que tenían mucho que contar y la RFA esperaba sus relatos con expectación: Ingo Schulze y Thomas Brussig acapararon la atención del momento. Tras la caída del Muro, la cara de Europa ha cambiado. Cambió la literatura escrita en lengua alemana, se unió la enorme potencia de los narradores de la antigua RDA, y se sumaron otros de ámbitos culturales, como Austria y Suiza, que marcan la visión distinta de una estética esencialmente alemana, aunque escrita en su más rica diversidad.



    El resto y a la sombra de Böll, Lenz, Walser, Weiss y Wolf, Doderer, Handke, Bachmann y Bernhard entre la RDA y Austria, según Cecilia Deymüller, se debate entre una acusada comercialización tras la desaparición y el envejecimiento de algunas de las figuras citadas, y entre una excelencia literaria al uso, y otras que surgen de las posibilidades del mercado, el gusto del lector o lo intereses de la industria del libro, casos de David Safier o Tania Kinkel.
    La crítica, traductora y ensayista Cecilia Dreymüller (Nohn, Eifel, 1962) reúne en Confluencias (Alpha Decay, 2014) textos de varias generaciones de escritores en lengua alemana, algunos inéditos hasta ahora en español, y ofrece una panorámica contemporánea tan completa como indispensable por la que recordamos a algunos clásicos conocidos –Handke, Jelinek, Strauss, Genazino, Müller–  o descubrimos a  los más recientes –Mora, Nadj Abonji, Meyer, Sander, Bayer–. Defiende la antóloga que la literatura alemana actual “está más viva que nunca” aunque se lamenta de que en gran parte aun resulte desconocida en España. Veinte autores que conformarían el canon presente, y probablemente futuro, de una galaxia literaria por descubrir.
  Una amplitud de miras, una pluralidad de acentos y voces, la profundidad de análisis y reflexiones de los veinte autores seleccionados por Dreymüller en esta antología convierte a la literatura alemana en un crisol de temas, estilos y sensibilidades, como expone la propia traductora en su obra, Confluencias. Antología de la mejor narrativa alemana actual, en la que, además, apela a quienes estén interesados en esa otra literatura alemana alejada de modas y bestsellers para conocer la evolución de los trabajos de estos interesantes autores tras la caía del Muro.


 Relatos, capítulos independientes o pasajes de novelas se suceden para dar a conocer los narradores que formarían parte del primer cuarto de siglo y de algunas generaciones que hoy confluyen en este vasto terreno narrativo alemán: la generación de la postguerra y de mayo del 68, a cuya cabeza estaría Handke y Strauss; los nacidos en los cincuenta, hoy en la cima creativa, Müller, Jira, Ruge, porque constatan una existencia no vivida en la RDA, o quebrada tras la reunificación; y los que ahora rondan los cincuenta años de edad y abren una mayor perspectiva de esta literatura, Trojanow, Fath, Meier, y la convivencia a que han llegado tras la emigración, sobre todo los hoy narradores alemanes de origen húngaro, Zsuzsa Bánk, y el turco criado en Munich, Feridum Zaimoglu. Los autores nacidos en los setenta, surgen a partir del famoso milagro o sistema alemán, y en los que se observa una mayor diferencia entre el origen occidental y oriental.













CONFLUENCIAS
Antología de la mejor narrativa alemana actual
Cecilia Dreymüller (Ed.)
Barcelona, Alpha Decay, 2014; 352 págs.

 

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